Lo que vino luego de la renuncia de Eliana fue un caos, algo borroso en mi memoria, quizás por la necesidad de querer olvidar la ola de emociones que sentía luego de ese momento.
Escuchaba a mi jefe llamar al administrador de uno de sus locales para que le explicará lo que estaba ocurriendo, casi como si el que una persona tomara la decisión de renunciar a su negocio era algo muy difícil de creer.
Recuerdo estar sentada en mi puesto de trabajo cuando dicho administrador, el cual podríamos catalogar como señor petulante me pidió un resumen de los movimientos de cada cuenta. Creó haber mencionado anteriormente mi nerviosismo ante las personas con autoridad...
Pues bien cuando estaba revisando las cuentas, estaba nerviosa, ansiosa y no porque tuviera algo que ocultar, sentía miedo que me dijeran que estaba haciendo mal mi trabajo, ya saben el temor a ser juzgado.
- Se que esto debe ser incómodo para tí, Pero debes entender que las circunstancias en las que Eliana se marcha la hacen ver mal.- Mis ojos se humedecieron porque efectivamente estaba incómoda pero también molesta, primero porque la actitud del señor petulante jamás me terminó de gustar y que el pensamiento de mi gran jefe fuera que la empresa no presentaba una buena liquidez (por no decir ninguna) era por motivo de un desfalco de dinero o en términos más coloquiales le estaban robando dinero.
Era decepcionante imaginar que ese pensamiento pasara por su mente después de todo lo que se había entregado Eliana por esa familia, por ese trabajo; literalmente su vida era el trabajo, sin embargo al parecer era más sencillo creer que ella robo dinero y no que la gran carga laboral la llevo al estado en el que se encontraba.
Podría ser imparcial y decir el dueño no sabía realmente lo que estaba ocurriendo, pero sigo creyendo que no es solo el trabajo es también incluirla en las responsabilidades del hogar, es decir incluirla en un nivel más personal.
Luego del shock inicial y de que posteriormente hicieran una "auditoría" que duro como dos días teníamos que reunirnos pará saber realmente cómo quedaría la empresa.
-No quiero hacer el trabajo de Eliana, una cosa es hacerlo por unos días, que hacer todo lo que ella hacia de forma permanente.- fue una de las primeras cosas que le exprese a la gerente, sentía que no podía con ambas cosas y sinceramente no quería ésa responsabilidad, puede sonar algo cobarde de mi parte para algunos pero era lo que sentía.
-Bueno hija dile exactamente éso al dueño, esté negocio es de él y es la persona que debe velar por su empresa.- la gerente tenía muchos años trabajando en ese lugar y me sorprendia lo ingenua que podía llegar a ser, en él fondo ella sabía cómo podrían a llegar a resultar las cosas, no obstante decidí seguir el consejo que me dió, me mantuve firme y le dije lo que pensaba, la respuesta fue bastante obvia, en retrospectiva pienso que también fue ingenua al creerle.
-Claro que sí, tienes toda la razón, por los momentos voy a llevar la parte administrativa yo hasta que pueda conseguir a alguien que suplante a Eliana, por lo que durante ese tiempo necesito de su ayuda y colaboración.- Acepte dudosa sin saber que era el principio del fin, y que no estaba aceptando una simple condición de trabajo sino un pacto infernal que me llevaría a un completo colapso.
Pueden pensar que estoy exagerando o que lo digo de forma dramática Pero es cierto, la serie de eventos qu pasaron luego fueron desastrosos.
Los primeros días incluso me atrevería a decir que semanas caímos en una rutina sana, estábamos tratando de saldar todas las deudas existentes, la estrategia era simple salimos de deudas y crearíamos un método de pedidos, que se centraría en no tener una cantidad grande de proveedores, solo quedarnos con los que podían ofrecer mejores días de crédito, por lo que hasta ese punto me concentre un poco más en la parte administrativa.
Debo señalar antes de continuar que no odie todo lo relacionado al trabajo puesto que amaba algunos de mis compañeros, fueron un soporte para mí cuando sentía que las cosas se derrumbaba, me habían reír, los sentía como mi familia, disfuncional cabe destacar pero familia a fin de cuentas, además que yo amo mi profesión, puede llegar a ser un poquito estresante Pero me gusta.
Ahora bien, pasadas las semanas aún no teníamos una nueva administradora Pero el jefe aún estaba pendiente de los pedidos, de los pagos, iba semanalmente al local y se quedaba dos días completos en el negocio, situación que para mí era excelente ya que se estaba comprometiendo con lo que pedí; sin embargo con él tiempo aprendí que nada resulta ser tan perfecto y que lamentablemente mientras más bueno eres más de aprovechan de ti, y que sí bien llegué a cometer un gran error siento que no merecia el trato que me dieron.
Notas de la autora:
Espero que les haya gustado este capítulo me ayudan mucho si le dan me gusta, competan y si quieren recomiendan esta pequeña historia 😅
Con amor Adri