Diario Esmeralda

Diario 9

Tarde tibia de primavera.
Otra vez el camino vacío. Otra vez la mirada compasiva del arriero bajando la cabeza antes de que yo alcanzara a formular la pregunta que me quema la boca desde que amanece. «Nada hoy, muchacha», me ha dicho con una voz cansada que ya me sé de memoria. Y ese «nada» pesa más que la piedra más grande del río.
He regresado a la casita intentando que Mateo no notara el temblor de mis manos. Me fui directo al rincón del dormitorio, me hincué frente al cofre de roble y levanté la tapa. Allí están todas. Una pila gruesa de pliegos doblados, sellados con mi lacre rojo y marcados con la huella de mi anillo de bodas. Son más de veinte cartas escritas con la sangre de mi alma, historias de cómo crecen nuestros tres pequeños, juramentos de amor que cruzan leguas de tierra helada... y todas descansan en la penumbra del baúl como flores secas en un libro viejo.
¿Dónde estás, Antonio? ¿Te habrán llegado mis palabras en medio del estruendo de los cañones? ¿Sabrás que Naiara ya baila taconando fuerte sobre las tablas y que Mateo guarda el pedazo de pino a medio tallar en su bolsillo como si fuera un amuleto sagrado? Me devora la angustia de no saber si mis cartas terminaron ardiendo en algún carro de correo destruido o si yacen olvidadas en el fango de una trinchera lejana.
El silencio de las fronteras es una tortura que no le deseo ni a mi peor enemigo. Sin embargo, no voy a dejar de escribir. Aunque la correspondencia del rey falle, aunque las rutas se cierren y del norte solo bajen rumores de barro y sangre, mi pluma no se va a detener. Cada carta que guardo en este cofre es una prueba de que sigo viva, de que sigo siendo tu esposa y de que esta casa no se rinde. Si el viento no te lleva mis palabras, las guardaré todas en este baúl de roble hasta el día bendito en que tus manos grandes lo abran y leas, una por una, las pruebas de cómo te esperé intacta.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.