Diario Secreto De Una Joven Enamorada

DIARIO DE UNA JOVEN ENAMORADA CAPÍTULO 19

DIARIO DE UNA JOVEN ENAMORADA CAPÍTULO 19

Después del colapso por deshidratación en medio de la ola de calor histórica en Boise (¡donde casi nos derretimos a 55 grados!), Lizbeth se recupera en casa. Mientras intenta lidiar con el bochorno insufrible y su propio drama familiar, recibe una visita inesperada de Abraham Mateo que pone sus hormonas —y su dignidad— a prueba. El sol de Idaho no tiene piedad, Lindy. Hoy Boise parece el mismísimo set de una película post-apocalíptica. El aire afuera se siente como si alguien te estuviera apuntando directamente a la cara de Lizbeth con un hair dryer (secador de pelo) en máxima potencia. Las calles del North End están vacías porque nadie en su sano juicio saldría a caminar sobre el pavimento que literalmente podría freír un huevo.

DIARIO DE UNA JOVEN ENAMORADA CAPÍTULO 19

El sol de Idaho no tiene piedad, Lindy. Hoy Boise parece el mismísimo set de una película post-apocalíptica. El aire afuera se siente como si alguien te estuviera apuntando directamente a la cara con un hair dryer (secador de pelo) en máxima potencia. Las calles del North End están vacías porque nadie en su sano juicio saldría a caminar sobre el pavimento que literalmente podría freír un huevo.

Yo seguía en modo supervivencia. Mi mamá, en su infinito drama mexicano-chicano, me dejó instalada en el sofá con la orden de no moverme "ni para espantarme las moscas". Me sentía fatal, Lindy. I felt like a total mess (Me sentía como un desastre total). Estaba tirada ahí, con el ventilador viejo haciendo un ruido espantoso, vistiendo solo unos shorts de licra negros —esos que me quedan súper apretados y que, honestly, no dejan nada a la imaginación— y una blusa de algodón blanca, de esas de cuello ancho que se te resbalan por el hombro a la menor provocación. Y obvio, sin bra y sin nada abajo del short porque, hello, ¡estamos a casi 50 grados! El sudor me hacía brillar la piel y sentía mi cuerpo pesado, todo marcado por la licra. Estoy con salpullido y ligero dolor de cabeza. Escuchaba K-pop, a Súper Júnior.

De pronto, escucho que tocan a la puerta. Knock, knock.

Pensé que era el vecino quejándose del ruido del ventilador o mi tía con algún remedio casero raro. Me levanté toda despeinada, con los pelos hechos un nido de pájaros, y cuando abrí... OMG, Lindy, I wanted to die right there (Dios mío, Lindy, quería morirme ahí mismo).

¡Era Abraham Mateo!

Se veía tan... uff. Tenía sus rizos rubios un poco húmedos por el sudor, pegados a su frente, y esos ojos verde olivo brillaban con una mezcla de preocupación y algo más que no supe descifrar. Llevaba una camiseta azul que le marcaba los hombros y sus brazos se veían más fuertes de lo normal. He is so sexy, it’s not even fair (Él es tan sexy, ni siquiera es justo).

— Liz... —dijo él, y su voz sonó más profunda de lo normal—. Supe lo que pasó en el "freezer" ayer. Vine a traerte la tarea de cálculo y a ver si... si estabas bien.

Yo estaba en shock. Literally frozen (Literalmente congelada). Me di cuenta en ese segundo de cómo me veía. El calor y el nerviosismo hicieron que mis pezones reaccionaran instantáneamente, marcándose clarísimo a través de la tela delgada de mi blusa blanca. Y para empeorar las cosas, el short de licra me apretaba tanto que se me marcaban mis labios vaginales de una forma súper obvia. I felt so exposed! (¡Me sentí tan expuesta!).

Noté que la mirada de Abraham bajó. Primero a mi cuello, luego a mis pezones que estaban staring right at him (mirándolo directamente), y finalmente bajó más... Su cara se puso roja, pero roja nivel volcán a punto de hacer erupción. Él trató de carraspear, pero se quedó mudo. Yo podía ver cómo su respiración se aceleraba. Y entonces, Lindy... lo vi. Un bulto enorme empezó a crecer en sus pantalones. A huge erection! (¡Una erección tremenda!).

— Yo... I... tus tet... —balbuceó él, tapándose rápidamente con el fólder de la tarea—. Perdón, Lizbeth. No debí venir sin avisar. I'm so sorry. Ten la tarea. Me tengo que ir.

Se dio la vuelta y prácticamente salió corriendo hacia la calle cual loco borracho. Yo me quedé ahí, con la boca abierta, sintiendo cómo el corazón me martilleaba en las costillas. Pero entonces vi que la vecina, la señora Miller, estaba afuera regando sus plantas marchitas y se quedó viendo a Abraham salir todo desesperado y a mí ahí parada en fachas.

— ¡Abraham, espera! —grité, saliendo al porche sin pensar.

Empecé a correr tras él por el pequeño jardín delanterocual loca de ciudad. Big mistake (Gran error). Al correr, mi blusa de cuello ancho se resbaló por completo de un hombro y uno de mis senos saltó prácticamente hacia afuera, quedando casi al descubierto frente a la vista de la vecina y de Abraham que volteó justo en ese momento.

Me detuve en seco. Sentí el aire caliente en mi piel desnuda. La señora Miller soltó un "¡Oh, my goodness!" y Abraham se puso las manos en la cara, caminando aún más rápido, casi tropezando con sus propios pies.

Pero tú me conoces, Lindy. Soy una McPherson. No iba a dejar que el momento me tragara. Me acomodé la blusa con una elegancia que ni yo misma sabía que tenía, me eché el pelo hacia atrás y grité con voz firme para que todos escucharan:

— ¡Abraham! ¡Gracias por los apuntes y la tarea! ¡Dile al profesor que la inflamación de mis glándulas por la deshidratación ya está bajando, pero que sigo muy sensible!

La vecina puso cara de "ah, es algo médico" y volvió a sus plantas. Abraham que se habia estampado con el poste y caido al suelo, solo levantó una mano sin voltear y desapareció por la esquina de la calle 8th. El pobre de Abraham se estampo por mi culpa fye graciosos pero doloroso su frente quedo roja.




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