Eran las 6:00 a.m. y el sol de Boise ya golpeaba con fuerza las ventanas, anticipando otra jornada de calor sofocante en el condado. Lizbeth estaba solo en tanga viendo el celular aburrida y molesta por estar enferma, su madre traía puesto su delantal de siempre, ese que parece su uniforme de eterna mártir sacrificada por la familia, y venía con las manos temblorosas sosteniendo un plato, su trasero con trabajo era contenido con su falda, esa maldita anatomía me la heredo, venia con un tazón de cristal y después de una discusión Las cosas se enfriaron un poco (la situación, porque el clima seguía siendo el mismísimo infierno). La madre de Lizbeth intentando pasar la página a su manera, entró al cuarto de su hija y le dio un abrazo apretado de esos que curan las heridas sin necesidad de hablar tanto. No nos pedimos disculpas con palabras, pero con ese gesto entendí que ambas habíamos tenido un mal día.
JUEVES 26 DE ENERO
Lindy, querida amiga, te prometí ayer que vendría a contarte cómo seguía con este detalle de la deshidratación y aquí me tienes, reportándome desde mi habitación, la cual por cierto se siente como un auténtico horno de fundición. Sobreviví a la noche, aunque pasé la mitad del tiempo corriendo al baño por culpa de las náuseas y la bendita diarrea, mi cuerpo actuaba como el de una embarazada ¡es mi vida, de verdad! Please,, que alguien me trague y me escupa en la Antártida. En la radio dijeron temprano que el termómetro en Boise no piensa darnos tregua; seguimos rozando temperaturas inhumanas y la luz se va y viene como le da su tonta gana a mitad de la mañana, ya sintiéndome un poco más "humana" y con el color de piel en su lugar, mi madre entró a mi cuarto con esa cara que yo ya conozco perfectamente. Sí, Lindy, esa cara de pocos amigos que anuncia tormenta o un huracán grado grado 5. Traía puesto su delantal de siempre, ese que parece su uniforme de eterna mártir sacrificada por la familia, y venía con las manos temblorosas sosteniendo un plato, su trasero con trabajo era contenido con su falda, esa maldita anatomía me la heredo, venia con tazon de Cristal, tienes que tomarte este caldo caliente para recuperar los electrolitos —me dijo, plantándose frente a mí. Yo la miré horrorizada. ¡Un caldo caliente con casi cincuenta grados en el exterior! —¡Mamá, por Dios! Me voy a cocinar por dentro. Solo quiero agua fría —le contesté, poniendo los ojos en blanco de forma casi automática. —¿Y ese tonito que tú usas conmigo qué? —me gritó de inmediato, encendiéndose como un fósforo—. ¡Te lo tomas porque yo lo digo! Te pasas el día entero quejándote, parezco tu criada y mira cómo estas, solo en tanga y semi desnuda, sin ¿en que momento empezaste con tangas? No me ayudas en nada, tienes la habitación hecha un desastre y encima tengo que aguantar tus desplantes. ¡A ver si maduras, que ya eres una señorita de doce y no una chiquilla de seis años! ¡Ya empezamos! Lindy, te juro que me hierve la sangre. De una simple sugerencia pasamos a la tercera guerra mundial en tres segundos. Es como si estar con más de veinticuatro horas seguidas nos activara a ambas el "modo ogro". —¡Yo no te pedí que me hicieras nada! —le repliqué con voz fuerte, sintiendo cómo el dolor de cabeza me punzaba con más fuerza—. ¡Siempre estás mirándome con lupa para criticarme, nada de lo que hago te parece bien! Y no tocas, ando en tanga nada mas por que hace calor infernal... para entrar a tu cuarto exiges que toque pero al mío ni permiso pides, mi madre me grita: Lizbeth! ¡Soy tu madre y me debes respeto! Mientras vivas bajo mi techo haces lo que yo digo. ¡Yo te traje al mundo y no voy a permitir que me desafíes! —exclamó furiosa. —¡Ay, otra vez con el mismo chantaje de siempre! —le grité. Estaba tan exasperada, tan agotada de sus sermones y de sentirme asfixiada, que decidí que no iba a quedarme a ganar una discusión donde nunca hay un ganador. Simplemente tomé mis audífonos, me los se a todo volumen para no escuchar sus reclamos, me vesti, agarré mi mochila y sali orriendo de la casa directo al patio para respirar, aunque fuera aire ardiente. De se quedaba al borde del llanto en la cocina. Es horrible, lo sé. Nos atacamos por todos lados y terminamos como perros y gatos. Para colmo, cuando busqué refugio en el celular, vi que Andrea me había mandado un texto de la Biblia por WhatsApp: "Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. Efesios 4:26,27". Ay, Andrea... ella tan mística como siempre. Le pedí que me lo explicara en cristiano y me mandó otra versión que básicamente decía que no dejara que la ira me hiciera cometer pecados ni me sorprendiera la noche enojada. Entiendo su punto, pero tragarse el orgullo y decir "Perdóname" es lo más difícil del mundo. To apologize with her? Never! (¿Yo disculparme con ella? ¡Nunca!). Aunque en el fondo sé que la quiero mucho y me duele hacerle enojar y esta vez fui yo la que la empeoro todo, y que se asustó mucho ayer cuando me vio con el suero colgado del perchero. Por la tarde las cosas se enfriaron un poco (la situación, porque el clima seguía siendo el mismísimo infierno). Mi madre, intentando pasar la página a su manera, entró a mi cuarto y me dio un abrazo apretado de esos que curan las heridas sin necesidad de hablar tanto. No nos pedimos disculpas con palabras, pero con ese gesto entendí que ambas habíamos tenido un mal día. Para distraerme, me puse a revisar la mochila y me encontré con el frasco de pastillas que se asustó mucho ayer cuando me vio con el suero colgado del perchero.
Las cosas se enfrearon enfriaron un poco (la situación, porque el clima seguía siendo el mismísimo infierno). Mi madre, intentando pasar la página a su manera, entró a mi cuarto y me dio un abrazo apretado de esos que curan las heridas sin necesidad de hablar tanto. No nos pedimos disculpas con palabras, pero con ese gesto entendí que ambas habíamos tenido un mal día. Para distraerme, me puse a revisar la mochila y me encontré con el frasco de pastillas que le había comprado a mi abuela y que olvidé darle a mi mamá. Es ese de Simply Supplements con una cintilla roja que dice Super Combination. Trae Ginkgo 3000mg y Ginseng 1000mg. En la etiqueta dice: "Beneficial properties may help active lifestyles" (Las propiedades beneficiosas pueden ayudar a los estilos de vida activos). Es el "alimento cerebral" que toma la abuela para la memoria. Ya parezco vendedora de televisión describiéndote esto, Lindy, jajaja. Espero que a la abuela le sirva de algo y no sea otra estafa publicitaria. En fin, cambiando de tema al chisme que de verdad nos interesa... ¡Mañana por fin es viernes! Bueno, técnicamente ya casi, y estoy superemocionada porque llega el hermano de Andrea. ¡Por fin alguien nuevo en este aburrido condado! Andrea no ha parado de hablar maravillas de él por mensajes y yo me muero por conocerlo. Espero que el calor baje un poco para no asustarlo con mi cara de zombie deshidratado. Ya me voy a cepillar los dientes, amiga Lindy, que me caigo de sueño. Sweet dreams my dear friend Lindy. (Dulces sueños mi querida amiga Lindy) por fin pude escribir sin faltas deotografia ortografía.
Editado: 16.06.2026