Dicen que los polos apuestos se atraen

Capítulo 3

— Si que eres molesto, no sé porque estás aquí sí solo le dije a Satz
— Yo también quería pasar el descanso con él, tengo derecho de estar con él.
— Eres un idiota.
— Chicos que les parece si jugamos el juego del silenció por un momento.
— Si que eres molesto, si ves, Satz está harto de oírte alegar por todo, mejor cállate niña mimada.
— Eso te lo digo a ti.

(¡Click! El tiempo se detiene de golpe por la intensidad de los gritos. La toma se posiciona desde arriba, mirando desde el techo del pasillo. Vemos a Alek y Aurora congelados discutiendo con rabia, y en medio a Satz con los ojos bien abiertos mirando hacia el suelo).

¡Lo sabía!, iba ser peor si intervenía... ni con el juego del silencio puedo hacer que dejen de discutir. No sé qué haceeeeeeeeeeeer... espera, ¡ya sé qué hacer!

(¡Chas! Satz da un chasquido con sus dedos, el fondo se enfoca y el tiempo corre otra vez).

— Chicos y, ¿si vamos a la biblioteca antes que se acabe el descanso?
— Por mi suena bien.
— Por mí también.
— Pero quien te invito a ti presumido.
— Satz lo hizo, él dijo chicos porque no vamos a la biblioteca, chicos lo dijo en plural así que yo también estoy incluido.
— Está bien, solo no me molestes.

Por fin logré que se callarán... pensé que iba ser imposible, sé que en la biblioteca no van a discutir.

— Satz ya sabes que vas a leer?
— No, todavía no.
— Yo sí, ya sé que voy a leer y en donde está el libro
— Y quién te pregunto presumido.
— Cállate.
— Bueno qué tal si nos separamos para buscar.
— Me parece una buena idea Satz, se te ocurren unas ideas magníficas.
— Gracias Alek, supongo.
— Lambón.
— Cállate.

Bueno ya están separados, no van a pelear más... eso espero.

— Satz me ayudas a buscar un libro por favor.
— Claro Aurora.
— Gracias.
— De nada.

Bueno pues esto es más que suficiente porque me aburrí de buscar el libro que quería... ¡ooh vaya!, estamos en el mismo stand donde está Alek, será mejor que los deje solos a ver si así tienen su momento romántico... espero que no se peleen.

— Genial estás aquí.
— ¿Tú qué haces aquí, niña?
— Busco un libro que no encuentro, ¿algún problema?... creído.

(¡Click! El tiempo se detiene por completo y el fondo se desenfoca. La toma se planta justo al frente de Satz en su escondite).

¡Ooh!

Nuestra protagonista lo miró de forma despreciable. Si no se enteraron les explico: cuando dijo creído, lo miró de arriba abajo con un tono de desprecio sutil... Lo soltó en voz baja, pero fue perfectamente claro para él. ¡Jejeje!, esto se va a poner bueno.

(Satz regresa la mirada a la pelea. ¡Chas! Da un chasquido con sus dedos, el fondo se enfoca y el tiempo corre otra vez).

— Bueno pues busca en otra parte.
— Y si no quiero, quiero buscar aquí.
— Yo estoy buscando aquí, vete para otro están.
— Y no pues ya sabías dónde estaba tu libro, que haces buscándolo.
— Alguien me lo movió de sitio.
— Bueno espero no lo encuentres, si me disculpas voy a seguir buscando el mío.

¿Por qué eres así Aurora?... te di este momento para que hablaras con él y tuvieran su momento romántico, ¿POR QUEEEEEEEEEEEEEE?... esperen, ¡se me ocurre una idea!, esta nunca falla: voy hacer que se caigan los libros sobre ella y él la salve como toda película cliché... ¡espero y si la salve!

— Aquí estás libro, te busque por todos lados.

(Se le caen los libros encima)

(¡Click! El tiempo se detiene en seco. La toma enfoca a Alek reaccionando rápido mientras estira el brazo para alcanzarla).

¡Uuuhh!, parece que nuestro prota se dio cuenta... creo que sí la va a salvar, ¡espero!

(¡Chas! Satz da un chasquido con sus dedos, el fondo se enfoca y el tiempo corre otra vez).

(La cubre)

(¡Click! El tiempo se detiene de nuevo. La toma hace un plano cenital desde arriba capturándolos abrazados e inmóvil en el suelo).

¡Aaaaaaaaah!, ¡si la salvo!, ojalá tengan su momento romántico.

(¡Chas! Satz da un chasquido con sus dedos, el fondo se enfoca y el tiempo corre otra vez).

— ¿Estás bien?
— Si, gracias.
— De nada.

¡Qué lindos!, se están mirando como bobitos enamorados... les dije que esta técnica nunca falla. Sus ojos se iluminan y los dos se sonrojan, ¡me parecen tan tiernos!... ¡tanto que me dan asco!

(Se separan rápidamente)

— Ten más cuidado.
— Si, lo tendré gracias.
— Bueno deja de darme las gracias, no te hubiera puesto la mano para cubrirte... me debes una.
— Si si, cómo quieras.




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