Capitulo Uno
❝ 001. La desaparición de Will Byers❞
Emily despertó con el cuerpo pesado, como si no hubiera dormido lo suficiente. Permaneció unos segundos mirando el techo antes de levantarse arrastrando los pies hasta la cocina.
—Buenos días, cariño —dijo su madre mientras buscaba algo entre los cojines del sofá.
—Buenos días —respondió Emily.
—Bueno, los veo en la noche.
—De acuerdo —respondió Jonathan.
—¿Will dónde está? —inquirió Joyce mientras Emily se sentaba en la pequeña mesa de la cocina.
—No me fijé. Estaba durmiendo.
—¡Jonathan, te pedí que lo despertaras! —exclamó Joyce, un poco alterada.
—¡Estoy haciendo el desayuno! —replicó Jonathan, mientras ella se dirigía a la habitación de Will.
—¿Sí regresó anoche, verdad?
—No lo sé... yo regresé tarde. Estaba trabajando.
—¿Trabajando?
—Sí, Eric me pidió que lo cubriera. Dije que sí, pensé que nos vendría bien el dinero extra.
—Jonathan, ya hablamos de esto. No puedes tomar turnos cuando yo estoy trabajando.
—Madre, no es gran cosa. Mira, estuvo en casa de los Wheeler todo el día.
—Seguro se quedó a dormir —agregó Emily.
—¿Y tú qué hiciste anoche? —le preguntó Joyce, girándose hacia ella.
—Regresé cansada del trabajo y me quedé dormida —respondió—. No vi a qué hora regresó Will.
—No los entiendo, en serio —dijo Joyce mientras marcaba a casa de los Wheeler.
—Hola, Karen. Soy Joyce —dijo al teléfono—. ¿Es Will? ¿Está por ahí? —preguntó, haciendo una breve pausa—. ¿Will no se quedó contigo?
Hizo otra pausa antes de suspirar.
—Ah... ¿sabes qué? Seguramente se fue muy temprano a la escuela. Muchas gracias. Adiós.
—Nos vemos luego, no lleguen tarde a la escuela.
—Adiós —bramó Emily mientras su madre dejaba un beso en su mejilla.
[. . .]
La campana sonó justo cuando Emily cruzó el pasillo principal. Caminó hasta su casillero y lo abrió con torpeza. El metal chirrió y apoyó la frente un segundo contra la puerta, respirando hondo.
Sacó sus cuadernos y los acomodó sin apuro, pensando en Will. A su alrededor, la escuela ya estaba despierta risas, pasos apresurados, voces mezclándose. Colgó la mochila en su hombro. Estaba cerrando su casillero cuando Nancy apareció a su lado, acomodándose la correa del bolso.
—Oye... ¿tu mamá llamó a la mía esta mañana? —preguntó Nancy en voz baja.
Emily se detuvo un segundo antes de responder.
—Sí. Will no estaba en casa.
Nancy frunció el ceño mientras comenzaban a caminar por el pasillo.
Entraron al baño de chicas, alejándose del ruido. Emily se apoyó en el lavamanos mientras Nancy se miraba en el espejo, acomodándose el cabello.
—Steve estuvo raro ayer.
Emily ladeó la cabeza, medio sonriendo.
—Eso es básicamente su estado natural.
Nancy soltó una risa breve, luego volvió a ponerse seria.
—Barb dice que tenga cuidado... que no me meta en problemas.
—Pues Barb tiene razón —respondió Emily, mirándola a través del espejo.
—¿Vamos a clase? —dijo Nancy.
Emily asintió y salieron del aseo.
[. . .]
En el departamento de policía
—Llevo más de una hora esperando, Hopper —replicó Joyce con desesperación.
—Y me disculpo otra vez —dijo Hopper, suspirando.
—¡Me estoy volviendo loca!
—Oye, un niño de su edad seguramente está jugando hockey, ¿no?
—No, no mi Will. Él no es así, no haría eso.
—Bueno, mi mamá creía que yo estaba en el grupo de debate, y en realidad me estaba acostando con Chrissy Carpenter en el auto de mi papá —dijo Hopper con tranquilidad.
—Es que no es como tú, Hopper. No es como yo. No es como... la mayoría. Es decir, tiene un par de amigos, pero ya sabes... los niños son malos —espetó, titubeando—. Le ponen apodos, se ríen de él, de su ropa...
—¿Qué dices? ¿Qué tiene de malo su ropa? —inquirió Hopper.
—No lo sé. ¿Eso importa?
—Tal vez.
—Mira, es... un niño sensible. Lonnie decía que era raro. Que era marica —susurró Joyce.
—¿Lo es? —cuestionó Hopper.
—¡Está perdido! Eso es lo que importa —replicó Joyce.
—¿Cuándo fue la última vez que supiste de Lonnie? —indagó Hopper.
—Qué sé yo —suspiró—. Lo último que escuché fue que estaba en Indianápolis. Eso fue hace un año, pero él no tiene nada que ver.
—Dame su número.
—¡Que no, Hopper! Él no tiene nada que ver con esto, créeme —exclamó Joyce.
—Joyce, de cien veces, noventa y nueve resulta que el niño desaparecido está con un padre o un pariente.
—¿Qué quieres decir? ¿Qué significa eso? —cuestionó Joyce.
—¿Qué? —preguntó Hopper.
—Dijiste: "De cien veces, noventa y nueve resultan que..." ¿Qué hay de la otra? —demandó ella.
—Joyce...
—¡La otra! —bramó.
—Joyce, esto es Hawkins. ¿Sabes qué es lo peor que pasó en mis cuatro años aquí? ¿Sabes qué es lo peor? Fue cuando un búho atacó la cabeza de Eleanor Gillespie al confundirla con un nido.
—Sí, está bien. Llamaré a Lonnie. Hablará conmigo antes de hablar con un...
—¿Qué? ¿Un puerco? —interrumpió Hopper.
—Un policía.
—Solo encuentra a mi hijo, Hop. ¡Encuentra a mi hijo!
[. . .]
Al salir de la escuela Emily fue directo a su casa esperando tener noticias de Will, su madre se encontraba al telefono intentando comunicarse con su progenitor.
—¿Esta Lonnie?
Lonnie no esta
—¿Podrías?..
Te dije que el no esta
—¿Quien habla?
Su novia Cynthia, ¿Quién diablos eres?
—Cynthia, Soy Joyce, la exesposa de Lonnie. Necesito hablar con el
No esta. Llama despues
—No, no al rato. ¡Ahora! Porque.. ¡Bruja!— grito Joyce colgando violentamente el telefono
—¡Mama!
—¿Que? — proclamo