El gran comedor estaba en silencio.
Los de segundo y tercer año miraban con aburrimiento la ceremonia de selección.
Al menos, hasta que McGonagall dijo un nombre famoso.
— ¡Black, TN Arcturus ! —gritó McGonagall.
Al instante, muchos niños comenzaron a murmurar. Una Black, de nuevo en Hogwarts.
TN estaba orgullosa del efecto que tenía, así que camino con el mentón en alto al taburete.
— Mm... Una mente ambiciosa, orgullosa... Buscas dejar una huella. —murmuró el sombrero seleccionador.
Un silencio opresivo se creo en la sala. Todos esperaban en que casa quedaría la chica.
—Se donde harás historia. —dijó el sombrero.— ¡Slytherin!
TN sonrió con suficiencia mientras se levantaba para ir a la mesa verde y plateada.
Los de la mesa comenzaron a aplaudir con entusiasmo.
Los de otras mesas, no. Los murmullos llenaban la sala.
— Es una Black, obvio quedaba en Slytherin. —murmuró alguien.
— ¿Por qué murmuran tanto sobre esa chica? —Harry confundido vió a Ron.
— Ni idea. —Ron tampoco entendía nada.
— Imposible que no conozcan a esa chica. —Hermione habló a sus espaldas. —Es parte de la familia Black.
— ¿Por qué susurran tanto? —Ron volteó.
— Porque su padre es Regulus Black. Un traidor y mortifago. Desapareció joven y fue considerado muerto.
— Habrá que cuidarnos de ella —dijó Ron.— Las Slytherin no tienen buena fama.
Harry iba a responder, cuando escucho el nombre de Hermione.
— Granger, Hermione. —gritó McGonagall.
Hermione se abrió paso entre ambos y fue a sentarse al taburete.
—¡Gryffindor! —gritó el sombrero y la mesa roja aplaudió.
— ¡Malfoy, Draco! —gritó McGonagall.
Malfoy, fue hacía el taburete.
— ¡Slytherin! —gritó el sombrero apenas toco su cabeza.
— ¡Weasley, Ron! —llamó McGonagall.
Ron , inseguro, caminó al taburete. El sombrero no tardo en gritar su casa.
— ¡Gryffindor!
—¡Potter, Harry! —llamó McGonagall.
Harry, nervioso, caminó al taburete.
— Mm.. difícil. Muy difícil. Veo mucho coraje. Y no mala mente. Hay talento, oh si... Y unas ganas de demostrar lo que vales, ¿Entonces dónde te pongo? —murmuró el sombrero.
— No Slytherin. No Slytherin. —pedía en susurros Harry.
— No Slytherin, ¿Eh?... ¿Seguro? Podrías ser grande, lo sabes. Todo esta aquí, en tu cabeza. Y Slytherin te ayudará en el camino a la grandeza, no hay duda... ¿No? Bueno si estas seguro... ¡Mejor en GRYFFINDOR!
Harry sonriente fue a la mesa roja que aplaudía.
En cambio, en la mesa verde TN vió todo y murmuró con un desprecio casi palpable.
— Un Potter, ¿Eh?. Parece que las cucarachas traidoras a la sangre se reproducen rápido.