Dímelo a la cara

Capítulo 9: Desaparición

Al día siguiente.

Adam no fue a clase por la mañana.

Se quedó en la cama, mirando el techo, sin fuerzas ni valor para enfrentarse a todo lo que había pasado.

Cuando por fin llegó al instituto, era la hora del recreo. Entró con la capucha puesta, sin mirar a nadie. Tenía ojeras. No había dormido. No había podido.

Se acercó a su taquilla, giró la llave y se quedó quieto, sin sacar nada. Solo... respiraba.

Entonces escuchó pasos detrás.

Se giró.

Era Abby.

Se miraron un momento, en silencio.

—¿Estás bien? —preguntó ella, seria, pero sin dureza.

Adam no supo qué decir. Solo asintió con la cabeza.

Abby lo miró unos segundos más, luego suspiró.

—Tienes que hablar con él.

—Lo sé —murmuró él.

—No por quedar bien. Ni por ti. Por él.

Adam apretó los labios y asintió otra vez.

—¿Sabes dónde está?

—Se ha ido al merendero. Solo.

Adam tragó saliva. Respiró hondo. Cerró la taquilla.

Y empezó a caminar.

Alan estaba sentado, con los auriculares puestos, sin mirar a nadie.
Adam se quedó quieto, a unos metros, dudando.

Avanzó. Se detuvo. Respiró. Dio un paso más.

Cuando estuvo a un metro del banco, se sentó con cuidado.

—Hola, Alan.

Alan lo miró un segundo.

Se quitó los auriculares, se levantó... y se fue sin decir palabra.

Adam se quedó mirando el sitio vacío a su lado, sin entender nada.

—¿Qué...? —susurró, medio confundido, medio triste.

Aula de castigo – Recreo

Sasha estaba sentada sola, con la mirada perdida.

Axel se acercó y se sentó a su lado, como si fuera lo más normal del mundo.

—¿Qué tal estás?

—Bien —respondió ella, sin mirar—. Me siento un poco mal después de haber dejado a una chavala hospitalizada... y puede que me caiga una buena. Pero aun así... yo creo que se lo merecía.

—Ya, yo también pienso eso, sinceramente —dijo Axel.

Karina, desde otra mesa, soltó en voz alta:

—Miradlos, un par de imbéciles. Yo admito que le habré hecho daño a Raúl, vale, lo que queráis, pero dejar KO a una chavala y mandarla al hospital... eso ya es pasarse.

Sasha la miró de reojo.

—Sobre todo porque era tu amiga.

—Mira, como si era mi amiga o si era tu madre. De esta no te vas a librar, Sasha, que lo sepas.

—Vale, vale. Pero cuando dejes de hacerle bullying a la gente, hablamos —dijo Sasha con calma.

Karina puso los ojos en blanco y empezó a burlarse de ella imitando su voz.

Sasha suspiró.

—Lo que hay que aguantar...

—Déjala —le dijo Axel en voz baja.

De repente, la puerta del aula se abrió bruscamente.

Entró el director, seguido por dos policías: un hombre y una mujer.

Todos se quedaron en silencio.

—¿Esto qué es, un circo? —soltó Karina en voz baja.

—¡Shhh! ¡Cállate, hombre! —le respondió el director, cansado.

La policía habló con voz firme:

—Hola. ¿Sois alumnos de primero de bachillerato, letras?

—Sí —dijeron casi todos.

—Bien. Hemos venido a hacer unas preguntas. La familia de una alumna de este instituto ha denunciado su desaparición.
Queremos hablar con vosotros uno por uno.

Iván frunció el ceño.

—¿Qué alumna? A mí no me jodáis, eh...

—¿Quién ha desaparecido? —preguntó Sasha, seria.

La agente revisó una carpeta.

—Creo que la conoces bien. ¿Quién es Sasha?

—Yo —dijo ella.

La mujer la miró.

—Entonces sabrás que Yurena lleva desaparecida desde anoche. Y tú... fuiste la última en tener un altercado físico con ella.

Sasha se quedó en shock. La boca entreabierta. El corazón golpeando.

—¿Qué...?

Iván se levantó de golpe.

—¿Tú qué le has hecho a mi Yurena, hija de puta!?

¡PUM!
El policía golpeó la mesa con fuerza.

—¡Aquí no se toleran los insultos! Si te pones así, te vienes con nosotros.

Silencio total.

—Vamos a empezar por orden. Axel, ven con nosotros.

Axel se levantó sin decir nada. Lo escoltaron fuera.

Interrogatorio 1 – Axel

—¿Tenías relación con Yurena?

—No, apenas la conocía. Soy nuevo.

—¿La viste fuera del instituto alguna vez?

—No. Solo sé que Sasha se peleó con ella por defender a Raúl. Nada más.

—¿Crees que Sasha podría haber hecho algo?

—No —respondió sin dudar—. Sasha es impulsiva, pero no es una psicópata.

Interrogatorio 2 – Ryan

—¿Te llevabas con Yurena?

—Bah. Lo justo. Se reía de la gente, como todos.

—¿Y con Sasha?

—¿Yo? Ni bien ni mal. Me da igual.

—¿Podrías imaginarte que Sasha hiciera algo grave?

—No sé. Es rara. Pero no creo.

Interrogatorio 3 – Karina

—¿Sabías que Yurena está desaparecida?

—Sí, me lo acabáis de decir.

—¿Crees que alguien de este instituto podría estar implicado?

—A ver... Sasha la mandó al hospital. ¿Qué más queréis?

—¿Tú estuviste con Yurena ayer?

—No. No nos hablábamos desde lo del patio. Estaba de morros conmigo.

Interrogatorio 4 – Iván

—¿Cuál era tu relación con Yurena?

—Era mi novia. De toda la vida.

—¿Cuándo fue la última vez que la viste?

—Hace dos días. Me mandó a la mierda. Otra vez. Como siempre.

—¿Dónde estabas anoche?

—En mi casa, jugando a la Play. Me podéis mirar el historial.

—¿Sabes que eres sospechoso?

—A ver, sí. Porque era su novio, lo entiendo. Pero yo a mi churri no le haría nada.
Era una cabrona, vale, pero era mía. La quería.

Interrogatorio 5 – Sasha

Sasha entró con cara de piedra. Pero por dentro, estaba temblando.

La agente fue directa:

—Según las cámaras del hospital, tú estuviste allí la noche anterior a la desaparición de Yurena.

Sasha tragó saliva.



#414 en Joven Adulto
#5243 en Novela romántica

En el texto hay: adolescentes, lgtb, lgtb amor

Editado: 20.07.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.