Enrique termina de hablar con su tía Julia, y le dice a Milenna:
— Mi hijo apareció de nuevo en Medellín, debo ir cuanto antes.
Milenna se va a su habitación y trae con sigo cuatro cientos mil pesos. Y se los entrega a Enrique en las manos, diciéndole:
— Ve y busca a tu hijo, pero no te olvides que te estoy esperando.
De inmediato, Enrique le da un beso, y le dice:
— Después de la oportunidad que me ha dado Dios para enderezar mi camino. Y de ponerme a ti en mi vida. Lo único que me falta en estos momentos, es estar también con mi hijo.
En esos momentos, Gloria escucha lo que dijo Enrique, y le dice:
— ¿Que estás diciendo?, te vas a ir?
— Tranquila Gloria, solo voy a buscar a mi hijo Johan. Mi tía me acaba de decir que su mamá no lo está cuidando como debe ser.
Gloria un poco más tranquila, le dice:
— Tú te has ganado un espacio en esta casa, y parece también un espacio en el corazón de mi hija.
De inmediato, Enrique arregla un pequeño maletín con la ropa que Milenna anteriormente le había comprado, y se despide de la pequeña Melissa, diciéndole a Gloria y a Milenna:
— Antes de irme, quiero hacerles esta pregunta. ¿Ustedes conocen personas que tejen ropa?
Gloria y Milenna quedan extrañadas por esa pregunta en ese momento, y de inmediato Gloria le dice a Enrique:
— Yo tejo, pero tengo mucho tiempo que no lo hago.
En seguida, Milenna le dice a Enrique también:
— Yo también aprendí hacer eso, ¿pero en qué estás pensando?
Enrique coge de la mano a Milenna, y le dice:
— Cuando regrese, vamos a crear nuestra propia empresa textil, esto se me ocurrió desde el viaje a Chocó.
Milenna se sonríe, y le dice:
— Me gusta esa idea, pero con una condición Enrique.
— ¿Cual?
— Negocios con cualquier persona no se puede hacer.
Enrique se sonríe, y le dice a Milenna:
— Ya aprendí la lección y con creces, ahora vamos a empezar grano por grano, hasta tener una microempresa.
En ese instante, Enrique vuelve a besar a Milenna y se va a Medellín en búsqueda de su hijo.
Medellín 6:32 pm, Julia abre la puerta de su casa y ve a su sobrino parado con un nuevo semblante, diferente al Enrique que conocía.
De inmediato, Julia le dice a Enrique:
— Has cambiado mucho después de irte de esta ciudad sobrino, ¿no vas a entrar?
— Buenas noches tía, claro que si voy a entrar.
En ese instante, que Enrique entra a la casa de su tía. Cuando comienza a recordar muchos momentos que no quería volver a revivir en esta ciudad, pero todo era inevitable.
Julia le dice:
— ¿Te gustaría comer algo?, mira que hice una de tus comidas preferidas. Sin saber que venias hoy mismo, me dejaste sorprendida, porque yo pensaba que venias mañana.
Enrique le dice:
— Gracias tía, pero vengo hablar con Laura, yo pensaba que estaba aquí contigo. ¿Dime donde esta con mi hijo?
De inmediato, Julia le dice con mucho detenimiento:
— Me parece que ya te habíadicho, ella está en casa de tu padre...