La mirada se posaba en el gran campo que se hallaba frente a su rostro, pero su mente no se encontraba en él, sino más bien en sus calificaciones, ya que en su boleta no se encontraba del todo bien y podía repetir año cosa que cualquiera no querría.
Parecía ser que su compañera lo sabía de antemano, como si hubiera visto su boleta desde el principio, lo suficiente para saber lo mal que estaba.
La charla fue basta para comenzar otra y dejar de lado la conversación para dar inicio a otra.
Quizás mirarlo mucho tiempo fue suficiente para negar con su cabeza, negando con sus palabras también sobre ese chico, mencionando que parecía no ser atleta y para nada que no era de su tipo. Irene su amiga asintió con su cabeza aceptando con sus labios.
La plática siguió cada quien con su comentario de una cosa y otra, cambiando de una plática a otra, hasta que el grito de la gente levantándose para alegrarse de la victoria de uno de los equipos hizo que se detuvieran, se levantaran y miraran a la cancha a ver quién fue el equipo victorioso.
La salida no se hizo esperar para la gente e Irene, no lo dejo esperar para salir fuera del alcance de su amiga.
La persecución se hizo presente, solo que parecía ser que ella la iba ganando distancia mientras que Irene avanzaba sin problema.
La gente se amontonaba unas con otras y no dejaban espacio a que ella avanzara, como si fuera un zaqueo entre la multitud… Solo que sin ser enana… y ser más bulliste y grosera que en esas épocas. Empujaba y miraba, seguía empujando y daba otro mirar en donde podía.
Y una vez más seguía dando esfuerzo para pasar como si de un gato tratando de pasar en una esquina se tratara, solo para toparse con más multitud, como si de infinidades de personas en el metro.
Quizás… (Otra vez) ya estaba cansada de estar entre ese poco de gente que no le permitían ver y ni pasar. Decidió hacer algo loco para una persona. “Empujar.”
Apretando sus dientes de la rabia, dando un paso atrás para agarrar vuelo, se lanzó asía la gente que tenía enfrente de ella y abrirse paso para avanzar, solo que no se esperaba algo al final de su carrera.
Bramo ella cuando se iba abriendo paso de una a otra persona y así poco a poco llegaba con Irene, de parte de ella solo suspiro tras ver el alboroto que ella creo en todo ese lio.
Para ella era que había llegado al punto de su encuentro con Irene pero no pensó que se toparía con un último obstáculo a lo último de su partida.
Un chico con ropa de futbol que le hacía ver delgado con esa camisa del uniforme que le quedaba grande parecido a un overol de una mujer, cayendo al suelo junto a ella al suelo, mientras que daban un pequeño quejido ambos.
Ella se quejó en el suelo mientras decía en su boca su final trayecto, solo para mirar al chico con ira y mirarlo a sus ojos… ojo brillante y café parecido a la de un principito delicado, de hermoso cabello obsidiana que lubricaba arriba de su cabeza y una piel suave como de una dama. Todo un…