Dividida

Juan P.

Juan P.

 

La ha visto sentada en el rincón hace un rato ya, por su aspecto no debe pasar los 15 años, el conocía a todas las chicas de segundo al cuarto, y esta chica de cabello corto rebelde y naricita de maní no se le hubiese escapado. Quizás es la hermana de alguien y está esperando que salga, o aun peor la novia.

Disimuladamente ha pasado los últimos veinte minutos, cambiando de sillas en el comedor para llegar un poco más cerca de ella. La chica sostiene con un mano una silla y con un pie otra, mientras lee la pared llena de escrituras.

Juan Pablo no espera a nadie, se oculta en el subsuelo de matemáticas 3, la verdad es que él es bueno en matemáticas, pero la profesora Rivera le ha pedido hoy que entregara los trabajos prácticos atrasados, y aunque tuvo intención de hacerlos toda la semana, trabajar en la panadería y por la noche cuidar a su hermano ocupo su tiempo. Sacaría tiempo esta semana, algunos días antes de que abra la panadería lo dejan estar en el mostrador y repasar las tareas, aprovecharía esta semana para cumplir. El sabe que si le explicase a la profesora lo sucedido lo más probable es que no le creería, así que para que molestarse.

Así que espera en comedor, los preceptores no se mueven de su cubículo, nadie va a buscar a los alumnos al subsuelo, a veces la portera María los saca a escobazos si tiene que limpiar, pero es tan grande el instituto que casi siempre no llega asearlo. Es como una zona neutra, por eso está lleno de escrituras y pegatinas, de carteles de bandas del colegio, que se arman y se desarman pero su recuerdo queda para siempre pegado en la pared en un volante de papel hecho a mano, borrándose lentamente.

El es un excelente alumno, nunca ha llevado una materia, pero no se esfuerza mucho en cuestiones extras, como tener la carpeta completa, o laminas escolares, o presentaciones. En tercero se han puesto insistentes con estas cosas, con los trabajos grupales las maquetas y los trabajos prácticos. No tiene tiempo para esas cosas.

Se distrae de estos pensamientos, mirando el gesto serio de la chica del Ho odie blanco, tanto que por un momento ha pensado que es una de las chicas más bonitas que ha visto, incluso más que su propia novia. “Novia¨ es un decir, se dieron unos besos en el cumpleaños que hizo Mayra en su casa, bailaron un par de lentos en la obscuridad. Y cuando entro el lunes en el colegio, Mayra lo llamo su novio. El no pudo decirle que no, nada más horrible que hacer llorar a una mujer o aun pero nada más subyugante que una adolecente enojada, así que desde hace dos semanas su “novia” Mayra lo busca en el almuerzo antes del contra turno, y lo llama al menos dos veces al día a la panadería. Incluso hay un corazón con lapicera roja escrito en la pared que ella dibujo el ultimo almuerzo y que tenia dentro sus nombres.

Se estaba saliendo de las manos esto de el noviazgo, pero ya arreglaría eso luego. Ahora estaba intrigado , perdido un poco en esos aritos de perla blanca. Si fuese otra chica ya estaría chamuyándola, pero algo en la mirada marrón gélida de la joven lo detiene, cuando está a dos sillas de distancia de ella, pensando alguna excusa para comenzar la charla, una mano le revuelve los rulos rubios y le dice:

-Que haces bombón, ¿no tendrías que estar en la clase de Rivera vos?

-no me digas bombón. boludo ya te dije mil veces que no me gusta ese apodo, o ¿queres que te baje los dientes? - se enoja Juan Pablo retirando la mano de Claudio  de su cabeza

 -Bueno calma amigo, no vino la profe. Así que estas escondido al cohete, Bombón-

 

Ambos se giran en dirección a Bambi, al escucharla hablar.

-Bombón es un apodo que te queda bien, como dice Abi estas buenísimo, yo creo que eso lo sabes. Rubio ojos celeste, alto. Por otro lado también podrías tener otro apodo, Zapato diría yo que sería un buen apodo-

-¿Zapato?, ¿y porque le llamarías Zapato a mi amigo vos, no te viste en el espejo?.¿ Quien te corto así el pelo? ¿Vos te crees que SOS Araceli Gonzales?-

Juan P. tapa la boca de su amigo, en un intento por detener la catarata de palabras que atentan contra el intento de acercase a la chica de Hoodie Blanco. Por suerte dos chicas entran al comedor y distraen la atención de su amigo, se sientan con la joven y miran a los dos muchachos estáticos.

-Vía vía su ruta- dice Silvina- no hay nada que hacer acá, esos son nuestros lugares, lo guardo la pichoncita.

-que se esfumen!-dice Abi, señalando la puerta.

Los ojos celestes de Juan P. miran avergonzados a la chica de las perlas.

-Me encanta tu pelo Pichoncita, no escuches a este Zapato. Nos vemos- Luego dirige su atención a Abigail.- A  tía Pupe le gustaría que fueras este sábado a verla prima-

-Que te esfumes Juan Pablo- retruca Abigail.

 

 




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