-Déjala descansar- la voz de Esme parecía molesta -. Acabamos de soldar sus huesos, necesita dormir lo que más pueda.
Pestañeé dolorosamente mientras intentaba sentarme, pero el dolor me hizo caer contra la almohada y gritar de dolor.
-¡Está despierta!- gritó Niel a mi lado mientras sujetaba mi hombro -No te muevas- me regañó cuando intenté levantarme de nuevo.
-¡Beth!- exclamó a mi otro lado Thom tomando con delicadeza mi mano -¿Te encuentras bien? ¿Te duele algo?
-Me duele todo y creo que eso hace que no esté bien- respondí suspirando dolorosamente mientras sentía dolor en cada centímetro de mi cuerpo -¿Dónde está Nathan?- pregunté enfadada mirando a los ojos de Niel y Thom.
-Escapó- respondió Niel mirando por a ventana.
-¿Qué pasó con el monstruo?- pregunté más enfadada deseando poder moverme sin dolor para caminar y evaluar los daños por mí misma.
-Esme lo venció- dijo Niel sonriente.
-¿¡Qué!?- pregunté atónita.
-Es cierto- concedió Thomas levantando los hombros con cara de desagrado.
-¿Cómo?- volví a preguntar en el mismo tono.
-Cuando me enviaste por Aidan y no lo encontré- Esme me sorprendió limpiando suavemente el sudor de mi frente -, corrí a tu habitación, pero sólo estaba Aless. Sigue agotada por la invocación a Utopía de esta tarde. Luego fui a la habitación de Thomas y le pregunté. No me respondió, pero me ayudó a buscar también. Niel estaba ayudando con los niños pequeños pero tampoco lo había visto. Entonces te vi volando por una de las ventanas contra esa cosa repugnante. No estaba asustada, sino lo que sigue. Pensaba lo peor y no quería pensar realmente en si te ibas a morir- empezó a llorar en esa parte…
-Luego me encontró- dijo mi pequeño viniendo a sentarse en una silla a mi lado, mientras tocaba mi cara con recelo.
-Estoy bien- le dije con una sonrisa -. Ya casi no me duele- mentí para verlo relajarse.
-Te seguí observando como no eras valiente sino lo que sigue, enfrentándote a eso… Pero luego te lanzó contra el suelo y vi cómo tu brazo y piernas se rompieron- dijo agarrando muy fuerte uno de los tubos de mi camilla de la enfermería -. Entonces el profesor murió- esta vez sí se pudo a llorar -… Me quedé paralizada del miedo. Sólo era una simple inútil… peor que eso…
-¡Pero si saliste y evitaste que la bestia acabase con Beth! ¡Utilizaste su espada y la atendiste para que no se muriese en ese momento! ¡Eres una heroína!- gritó Niel alzándola por sus brazos mientras daba una vuelta -O como dices tú: “No fuiste valiente, sino lo que sigue”.
-Es verdad- dijo Aidan abrazando su pierna -. Salvaste a mi mami. Gracias.
Esme se emocionó y se desplomó para llorar limpiándose inútilmente las lágrimas que se desbordaban de sus ojos sin parar.
-¡Pero no hice nada!- se quejó abochornada -Thomas fue el que cogió la espada y acabó con el monstruo antes de que el hermano de Beth saliera corriendo. A mí me rompió una costilla- dijo mientras se levantaba la camisa para mostrar un hematoma horrendo en su abdomen.
-Si no hubieses llegado antes que yo- Thom empezó a hablar y claramente le molestaba lo que estaba diciendo mientras caminaba mirando hacia la ventana de esa pequeña sala en la enfermería que no reconocía -, Beth no estaría respirando ahora… Incluso le salvaste estando tú con la costilla rota.
-Gracias, Esme- dije sonriendo dolorosamente antes de que se quejase de nuevo.
Ella sólo tomó aire y volvió a llorar desconsolada mientras mi pequeño la abrazaba.
<<Argento te lo dijo>>
Esas palabras resonaban en mi cabeza… Al parecer, el amante de Angelique seguía tan vivo como Nathaniel y debía averiguar quién era…
-¿Por qué te conocía Nathan?- pregunté incorporándome con esfuerzo sobre mi costado izquierdo sin mirarlo.
-¿A quién?- preguntó Niel confundido.
-A mí- respondió Aidan con un tono siniestro, nada digno de su edad.
Necesitaba más respuestas, y no todas estaban en el diario de la Gran Maga…