Divinidad

Capítulo 12.- Tiempo de la Verdad

Crucé.

Tomé aire mientras me sujetaba del mango y me dejaba caer junto al marco de mi puerta, que se cerró detrás de mí con un suspiro. ¿Era porque las bisagras eran perfectas y no hacían ni el más mínimo ruido? ¿O porque nada era real y esos seres todopoderosos obviaban pequeños detalles que normalmente pasaban desapercibidos para los humanos?

No podía distinguirlo y seguramente la respuesta no le importaba a nadie.

Me sentía extrañamente bien y mal al mismo tiempo. Luego de una batalla mental y física contra una parte de mí, sabía que el sentimiento de rechazo volvería tarde o temprano reclamándome y recordándome que la volviera a aceptar y amar.

No era tan ingenua como para pensar que ya había superado que era un clon. Pero tampoco me mentía al decirme a mí misma que era mi propia persona. Que yo era Beth, y que merecía amor y respeto por el simple hecho de estar viva, como todos los demás. Sentía y sabía que era cierto. Mis sentimientos y lazos con los demás lo probaban y me sujetaban. Eso me reconfortaba y me mantenía un poco cuerda en esta locura de dimensión.

Aunque no podía ni imaginarme qué sentiría si alguna vez viese frente a frente a la original. ¿Estaría viva? ¿A qué se dedicaba? ¿Querría ella ser la elegida y abrir la Puerta? ¿Qué deschavetadas ideas querían probar los dioses? Si eran todopoderosos y omniscientes, ¿no era más fácil seleccionar a uno de nosotros y ya? ¿Hacían esto por puro sadismo y diversión?

Mis manos empezaron a temblar, pero en mi pecho, justo donde la luz me había tocado, algo seguía latiendo con una calidez que me calmaba y me daba paz.

Gracias pedacito de mi alma.

Cuando mi respiración se volvió normal, miré a mi alrededor y reconocí un poco de las emociones que me rodeaban en silencio desde fuera y como altavoces por dentro: Angel, Esme y Maritte hacían un grupo de emociones hermosas. Era un grupo con admiración y amor hacia las demás, no evitaban el dolor, se soportaban entre ellas. Ok, Maritte era un poco más fría e intentaba encontrar alguna lógica a las emociones compartidas o al significado de las pruebas de cada una, pero nada quitaba que por fin conocía a su ídolo de películas y telenovelas, y no soltaba su brazo.

En otro grupo estaban Rami y Amir. No es que quisieran estar separados, pero no sabían cómo encajar con las emociones del grupo de chicas. Aunque lo entendían, su catarsis había sido entre los dos, como siempre, y realmente no sabían afrontar la nueva idea de ser individuos, y no “los gemelos”. Lo ansiaban, pero no sabían por dónde empezar... No. Estaban mintiéndose. Simplemente era más cómodo quedarse en lo conocido: Rami y Amir contra el mundo. No sabía por qué, pero suponía que eso era como ofrecer en bandeja un reto a los dioses... Me daba mala espina, y no quería seguir prestando atención a eso.

Empecé a contar las puertas como una estrategia para calmar la mente. 16, 17, 18... Algo estaba mal, seguramente conté mal. Volví a contarlas una vez más.

¿Por qué faltaban dos? Tal vez una de las puertas era la de Mikhail, todos lo habíamos sentido morir, pero ¿quién fue el segundo?

Aejax robó mi atención al salir grácilmente de su puerta. No es que no me alegrase por él, pero hubiese preferido ver a Aless, Niel, o... Thom.

Jasper se perdió en su reto.

Cuando el pensamiento de Aejax llegó a mí, un ataque de vergüenza me invadió completamente. No es que hubiese pensado algo malo de él que quisiera ocultar, pero era demasiado no poder ocultar lo que pensábamos de los demás. Nadie lo controlaba y era imposible saber si estábamos conectados o no, o a quién.

-¡Aejax!- el grito de Angel rompió mi silencio como un cristal.

La vi lanzarse contra el chico asiático que acababa de salir por una puerta cercana, sus brazos rodeándole el cuello con una energía que contrastaba con la rigidez con la que él recibió el abrazo. Aejax no se movió. No la rechazó, pero sus brazos quedaron pegados a los costados, sus ojos desviándose hacia algún punto lejano mientras Angel reía y lloraba al mismo tiempo.

-¡Gracias por lo de los hilos!- dijo ella contra su hombro -Me alegro tanto de que lo hayas logrado.

Aejax asintió una sola vez. Y por algún motivo que no podía explicar, sentí que aquel simple movimiento de cabeza era para él, más que cualquier discurso. Percibí por medio de la conexión que no le gustaba el contacto físico, pero no podía explicarse a sí mismo por qué le resultaba agradable esa muestra de afecto de una casi desconocida.

Mi mirada se desplazó hacia las otras puertas otra vez. Todas estaban cerradas, pero algunas cambiaron ligeramente el color blanco. Parecía que cuando salíamos, la luz se “apagaba” y se volvía ligeramente más oscura, aunque no demasiado.

Maritte me saludó a lo lejos, con las piernas lastimadas, los pantalones destruidos y las zapatillas llenas de sangre, pero la sonrisa de su cara me tranquilizó.

Su semblante derretido contra una pared blanca y su piel perlada de sudor me lo confirmaban. Sí, Maritte estaba bien después de su prueba. Angel y ella eran las más felices y me alegraba por ambas. Al menos, no todos debían sufrir por culpa de esas horribles deidades, y seguramente, Esme ya se había ocupado de sus heridas físicas más graves.

-¡Beth!- gritó Esme, y su voz se quebró cuando empezó a correr hacia mí -. Beth, Beth, Beth...

Se lanzó contra mí con la fuerza de un alud, casi aplastándome contra mi puerta justo después de arrodillarse. Sus brazos rodearon mi cuello, su rostro se enterró en mi chaqueta, y yo sentí cómo sus lágrimas empapaban la tela antes de que pudiera articular una sola palabra.

-¡No te había visto!- exclamó llorando -¡Lo lograste!- celebro sin soltarme -¿Qué es lo que viste?- apenas tomaba aire -Yo vi una anciana- sollozó Esme -. Era una abuelita y no me dejaba pasar y yo tenía miedo, Beth, pensé que no iba a lograrlo, y no podía evitar que esa señora se lastimase a sí misma... Pero pude. Pude hacerle escuchar y la salvé y me salvó. Se sintió...



#2331 en Fantasía
#476 en Magia
#286 en Paranormal
#116 en Mística

En el texto hay: adolescentes, profecia, realeza

Editado: 02.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.