Divino Espejo: Llegada de la destrucción

Capítulo 12: Escape II

Mientras Gunnar hacía sus análisis y observaciones, Caesar lo estaba mirando muy atentamente; sin embargo, no por las mismas razones que su hermano. Lo observaba por algo distinto: La Adsorción de Origen que previamente realizó.

En esos instantes, el chimpancé no realizó ningún movimiento brusco ni mostró señales de amenaza, pero su cuerpo se tensó de cuando percibió el cambio en su hermano. Fue una reacción primitiva, nacida de la misma parte que le había permitido sobrevivir durante el combate: la certeza de que algo poderoso se estaba activando cerca.

—Tranquilo —dijo Gunnar, comprendiendo bien su reacción—. Estoy bien. Es algo que también puedo hacer ahora… y este agente me ha dado mucho Origen.

Caesar dudó un segundo antes de relajarse. Aun así, no dejó de observarlo. Sus ojos seguían cada mínima reacción, cada cambio en la respiración de Gunnar, atento a cualquier señal de peligro.

Gunnar cerró los ojos.

No necesitaba ver palabras flotando frente a él para saber que algo estaba ocurriendo dentro de su cuerpo. El Origen se movía. No de manera pasiva ni dormida, sino activa, respondiendo a su voluntad como si siempre hubiese estado esperando ese permiso.

Respiró hondo.

El calor volvió.

No era una oleada violenta ni una explosión descontrolada. Era una corriente profunda y constante, que nacía en su pecho y se extendía por sus brazos, su espalda, sus piernas. No quemaba. No dolía. Era… correcto. Le daba la sensación de que su cuerpo estaba incompleto hasta ahora y, por fin, una pieza esencial hubiese sido colocada en su lugar.

Durante unos segundos, perdió la noción del tiempo.

Abrió los ojos.

El mundo se sentía distinto.

No más brillante. No más lento. Más claro.

Los sonidos antes ignorados, ya sea ramas crujiendo bajo el peso de algún animalito oculto, insectos desplazándose entre las hojas, el roce irregular del viento contra los árboles, todo se separaban unos de otros con una precisión inquietante. Ya no formaban un ruido de fondo confuso, sino un mapa. Podía distinguir distancias, direcciones.

El olor de la sangre, antes invasivo y nauseabundo, ahora parecía ordenado, casi informativo. Tenía la confianza de saber de dónde provenía cada rastro sin necesidad de mirarlo si se esforzaba lo suficiente.

Movió la mano.

Los dedos respondieron con una precisión que no recordaba haber tenido nunca. No hubo torpeza, ni retraso, ni ajuste inconsciente. El movimiento fue inmediato, limpio, exacto.

Cerró el puño.

Sintió la fuerza recorrerle el antebrazo, no como un aumento brutal, sino como una certeza: podía exigirle más a su cuerpo… y este respondería.

—Interesante… —murmuró.

No se sentía simplemente más fuerte.

Se sentía capaz.

Capaz de empujar sus límites sin miedo a quebrarse. Capaz de reaccionar más rápido, pensar con mayor claridad, sostener una pelea sin depender solo de la experiencia o la estrategia.

Sonrió sin darse cuenta.

—Esto es peligroso —dijo en voz baja—. Y maravilloso.

—[Te entiendo] —respondió Caesar, todavía masticando—. [Es lo mismo para mí].

Gunnar lo miró de reojo.

—¿De verdad?

El chimpancé asintió con entusiasmo.

—[Cuando como… siento que todo encaja. Es tan natural esta energía para mí].

Gunnar guardó silencio unos segundos, observándolo. Aquello no era normal. Pero hacía rato que la normalidad había dejado de existir.

—Esta cosa llamada Origen es una locura —dijo finalmente.

Aún le costaba aceptar la realidad de ese poder desconocido. No solo por lo que podía hacer, sino por lo que implicaba: alguien lo había puesto en circulación… y no parecían ser los únicos que lo sabían.

“Alguien o algo… Creo que profundizar más en esto es una pérdida es tiempo por el momento”, pensó y archivó el tema que no tendría fin.

Casi simultáneamente, Caesar señaló el cuerpo del monstruo abatido por Silvia y se relamió con evidente interés.

—[¿Puedo seguir comiendo?].

Gunnar lo observó unos segundos antes de responder.

—Haz lo que quieras —dijo al fin, entendiendo que, al igual que él, su hermano se estaba fortaleciendo a su manera—. Y con relación a comerte humanos… no te lo voy a prohibir. No obstante, solo hazlo cuando sea absolutamente necesario.

Caesar ladeó la cabeza, pensativo.

—[Está bien, hermano. No hay problemas].

Respondió con ligereza, como si no se tratara de una decisión grave. Gunnar, sin embargo, sabía que Caesar no lo iba a desobedecer. Nunca lo hacía cuando hablaban en serio.

—Procede entonces —añadió.

Silvia regresó en ese momento. Ella también había terminado de analizar los cambios físicos y mentales que el Origen había provocado en su cuerpo.

Lo que vio la hizo detenerse en seco.

Caesar devorando restos de monstruo con total naturalidad. Gunnar observándolo como si fuera lo más normal del mundo.

—¿Por qué demonios se está comiendo a eso? —explotó—. ¿Y por qué tú solo miras con tanta calma?

Después lo miró con desconfianza.

—Y otra cosa: ¿desde cuándo ese… animal tuyo… entiende perfectamente lo que decimos?

Gunnar suspiró.

—Caesar no es mi animal —dijo con voz firme—. Es mi hermano. Y siempre fue así de inteligente. Solo que ahora ya no tiene motivos para fingir lo contrario.

La calma de Gunnar fue lo que terminó de descolocar a Silvia.

—¡Lo vi pelear! —alzò la voz—. ¡Lo vi arrancarle un brazo a un tipo que se movía a una velocidad loca!

Las imágenes regresaron a su mente sin pedir permiso: el agente avanzando cual sombra, la vara de metal silbando en el aire, el impacto brutal, la fuerza desmedida.

Tragó saliva.

—Ese hombre… —continuó— no era normal.

—No —respondió Gunnar—. Y no vino a ayudarnos.

Silvia asintió, más seria.

—Antes de atacarnos dijo algo —añadió—. “Quiero tu Origen”. En ese momento no entendí nada. Ahora… tiene sentido.



#681 en Fantasía
#401 en Personajes sobrenaturales
#289 en Thriller
#138 en Misterio

En el texto hay: misterio, guerra, poderes

Editado: 05.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.