Me acerqué más al perro. Su situación era muy común, lamentablemente. Mucha gente sin corazón hace lo mismo. No era el primer caso y seguramente tampoco sería el último.
El timbre de la clínica me sacó de mis pensamientos, anunciando que había llegado un cliente.
-Voy yo - le dijo mi mamá a Manuel, y acto seguido se fue, dejándonos solos.
-¿Ya tiene nombre? -le pregunté, acariciándolo con cuidado.
-No -respondió Manuel-. Que nosotros sepamos, al menos. Traía un collar, pero no tenía nombre.
-¿No trae placa? ¿Chip o algo?
-Si, traía una placa, pero estaba vacía. No tenía número, ni nombre, y mucho menos dirección. Guardamos sus cosas, pero dudo mucho que nos sirvan de algo.
Me quedé pensando. ¿Quién le pondría un collar y una placa sin información? ¿Con qué propósito? Si tienes una mascota, lo normal es que pongas esos datos: son necesarios por si un día se pierde, pueda regresar a ti.
-No tiene sentido... entonces, ¿por qué ponerle una placa si está vacía?
Manuel se encogió de hombros.
-Eso mismo pensé. Pero la placa tiene un grabado extraño, como un símbolo.
-¿Un símbolo? -pregunté, arqueando las cejas.
-Si. Una pata de perro con una especie de estrella, muy discreta. Me recordó a algo que vi en algún lado... pero no logro recordar exactamente dónde.
Lo miré de nuevo. Quizás, para sus dueños o las personas que estuvieron a cargo de él, había sido una causa perdida. Pero yo sabía que era más que eso. Dicen que las cosas pasan por algo... y si es así, ¿entonces nos encontramos por alguna razón?
Editado: 14.02.2026