—Por el momento sería mejor que lo mantengamos en secreto.
—¿Por qué? —preguntó Dobby, curioso—. ¿No sería mejor que más lo supieran, por si saben algo más de mí?
—Dobby, en parte tienes razón —le dije—, pero ¿no sería peligroso? —pregunté, con cierta duda.
—Miren, son muchos factores que debemos tomar en cuenta —respondió Manuel.
—¿Como cuáles? —preguntó Dobby.
—Por ejemplo, si mi teoría es correcta, puede que tengas algunos enemigos… personas que quieran saldar cuentas contigo. Y no sabemos qué tan cerca puedan estar.
Sentí que mi corazón se aceleraba al momento en que Manuel comentó eso.
—De hecho, hoy vino alguien a preguntar si sabíamos algo sobre un golden que se le perdió. Pero sinceramente, eso me parece demasiada casualidad.
Nadie dijo nada por unos segundos. Todos nos quedamos callados, asimilando la situación. Con lo que acababa de saber sobre Dobby, quedaba más que claro que lo que pasó hoy no era una coincidencia.
—Por el momento mantengámoslo en secreto, sería lo mejor. Eso quiere decir que no lo sabrá la doctora… no al menos por ahora.
—¿Y cómo sabré más cosas sobre mí? —nos preguntó Dobby.
—Buscaremos las cosas que traías cuando te encontramos y también información en internet —respondió Manuel.
—Te ayudaremos a que sepas más de ti —añadí.
—Ah, y otra cosa, Dobby: no hables con nadie más que no seamos nosotros dos. Y de preferencia, que estemos solos, por favor.
—Claro, no hay problema. Gracias por su ayuda.
—No es nada, Dobby. Haremos lo posible por ayudarte.
Editado: 04.04.2026