Y es donde por fin puede observar lo que llevaban. Veo a un perro caramelo; tengo la sensación de que lo que tiene es grave, porque ellos traen guantes y batas desechables. En cuanto lo depositan en la mesa de exploración, nuevamente abandonan la habitación con mucha urgencia.
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‼️ Advertencia: contenido sensible, no apto para todo público ‼️
Llegan a una habitación de aislamiento con el tiempo en contra. Lo primero que hacen es desinfectar la pata para colocar un catéter en la pata delantera del perro, con el fin de administrar líquidos constantemente.
Sobre la mesa de acero, el paciente —que una semana antes solo parecía tener un resfriado según su dueño, pero la doctora le diagnosticó un cuadro prodrómico compatible con el virus del Distemper Canino (moquillo)
—Por los síntomas sospecho que es moquillo; necesita pruebas de laboratorio —le explicó la doctora al dueño del perro hace una semana.
—No hace falta, doctora, solo tiene fiebre y tos. Con unos buenos antibióticos que le recete bastará —respondió el dueño del perro, creyendo saber más que la misma doctora—.
—El diagnóstico es difícil de confirmar sin las pruebas de laboratorio, porque se parece a la “tos de las perreras” —le explicó nuevamente la doctora para que comprendiera la situación—. El moquillo es una enfermedad extremadamente volátil: se transmite por tos y estornudos, y también por todas las secreciones corporales. Esta enfermedad es conocida como “la enfermedad de los mil síntomas”, precisamente por cómo muta y la velocidad con la que empeora.
Una vez la doctora terminó de explicar, el dueño del perro finalmente accedió a la prueba de laboratorio.
Le extrajeron muestras de sangre para realizar las pruebas a la mañana siguiente, y los resultados estuvieron listos ese mismo día, horas más tarde.
Cuando estuvieron listos los resultados de las muestras, eran positivos.
—Los resultados son positivos —le informó la doctora al dueño del perro y le entregó los dos sobres con los resultados—. Se le realizaron dos pruebas diferentes: en el hemograma (análisis de sangre general)
Presenta una baja drástica en los glóbulos blancos; específicamente, los linfocitos están muy bajos. En una prueba de PCR (laboratorio), esta es la más precisa porque detecta el material genético del virus.
Una vez presentadas las pruebas, con resultados claros, se procede con los medicamentos enfocados en frenar los síntomas y evitar que las bacterias pudieran aprovechar la debilidad del paciente para causar infecciones secundarias.
—Es de suma importancia que le dé el tratamiento tal como se lo indiqué en la receta. No se le vaya a olvidar en ningún momento, ya que la evolución del moquillo canino (distemper) es rápida y debemos tratar al paciente antes de que aparezcan signos neurológicos. Con esto aumentaremos drásticamente las posibilidades de su supervivencia —advirtió la doctora.
Una vez dado el tratamiento adecuado, el paciente abandonó la clínica. El paciente presentó mejoría con el tratamiento, pero algo ocurrió dos días después: el moco del moquillo, que al inicio era transparente, se volvió negro, señal de que la infección había avanzado.
La familia del paciente lo notó el domingo por la noche, cuando la clínica veterinaria ya estaba cerrada. Para el lunes en la mañana, al llevarlo nuevamente, el perro se encontraba en estado muy grave.
—Por favor, intente salvarlo —en esta visita no solo fue el señor, sino también su familia.
—Por favor… —le suplicó su hija más pequeña a la doctora.
—Haremos lo que esté en nuestras manos —respondió la doctora.
Ellos se quedaron en la recepción de la clínica veterinaria, que en ese momento estaba siendo atendida por Ashley.
Mientras tanto, en el presente, el paciente yace tendido sobre la mesa de exploración. De sus fosas nasales brota una sustancia negra, señal de la batalla interna que va perdiendo a pesar de los esfuerzos y los tratamientos, como las nebulizaciones y el oxígeno.
Manuel y la doctora hicieron todo lo posible, cada recurso a su alcance, pero no siempre basta: se trata de una vida que lucha, aunque también sufre. Consciente de ello, la doctora decidió hablar nuevamente con los dueños.
—Estamos haciendo todo lo que podemos, pero deben entender que, aunque él lucha, también sufre mucho —les dijo con seriedad, preparando el terreno para lo que vendría—. ¿Tienen más mascotas, verdad?
—Sí, doctora. Tenemos tres perros más y un gato —respondió la esposa del hombre—. Viven todos juntos, aunque por la situación de Tofy lo manteníamos apartado.
—Lo que voy a decirles no será fácil —advirtió la doctora—. El virus ha alcanzado la fase neurológica: ha atravesado la barrera hematoencefálica y está atacando directamente el sistema nervioso central. Las posibilidades de supervivencia son mínimas y, aun si lo logra, quedarán secuelas permanentes, pues el daño neuronal es irreversible.
Mientras hablaba, la familia entendía poco a poco la magnitud de sus palabras. Las lágrimas comenzaron a brotar, reflejo del peso de la noticia.
—Su calidad de vida será muy pobre debido a los daños neurológicos. Ya no hay posibilidad de mejoría; ha llegado el momento de dejarlo descansar —explicó la doctora con voz serena.
La familia, consciente de que habían intentado todo lo posible, asintió entre lágrimas.
—¿Podemos despedirnos de Tofy? —preguntaron, con el dolor mezclado con la comprensión de la situación.
—Por supuesto. Pueden hacerlo y, si lo desean, acompañarlo mientras se aplica la inyección —les ofreció la doctora.
Los condujo al segundo piso, hasta la habitación de aislamiento donde Tofy permanecía junto a Manuel. Al verlo con la máscara de oxígeno y su estado tan delicado, la familia entendió que la decisión era la más compasiva para él.
Editado: 02.05.2026