Doble L

Capítulo 1 LARA

Mañana es el día, siento una mezcla de emoción y de incertidumbre. Según mis padres mañana empieza la etapa que marcará un antes y un después en mi vida, la universidad.

No me llamaba la atención ninguna de las universidades que me había pateado junto a mis amigas para decidir donde pasaríamos los próximos cuatro años de nuestra vida.

Casi todas habían optado por abandonarme, porque les resultaba más emocionante estudiar donde no tuvieran padres que las controlen y así poder vivir múltiples experiencias. Eso no va conmigo, a mí me gusta ver la sonrisa de mi madre cuando me levanto, que mi perrito me chupe a modo de buenos días, y que mi padre, (aquellos días que teníamos el gusto de compartir desayunos con él) me dijera lo guapa que estaba.

Me gusta mi ciudad, no entiendo como mis amigas prefieren estudiar en ciudades más frías teniendo el paraíso que tenemos nosotras.

Málaga es la ciudad más bonita para vivir, por no hablar de sus atardeceres, que son mi refugio. Cada vez que tengo un día difícil, me siento en la orilla del mar mirando al cielo. Es tan precioso de contemplar, con esa mezcla de colores; amarillo, naranja y rosa, todos juntos difuminado en el cielo de una manera perfecta, tan bonito que cuando lo miro siento que el nudo que tenía en la garganta va disminuyendo y cuando el sol cae, desapareciendo poco a poco entre esos bellos colores para volver a salir al día siguiente y volver a brillar, me da fuerzas para continuar, me mejora el estado de ánimo de manera automática, es mi terapia y tengo la suerte de que, además, sea gratis.

Así que aquí estoy, sentada en la arena mojada, porque hoy tengo uno de esos días en los que piensas que nada va bien en tu vida.

Tengo a mis amigas a kilómetros de distancia, y echo de menos las tardes en la cafetería todas juntas, charlando de todo, donde el ruido que más resaltaba eran las risas de esas locas que elegí como compañeras de vida. Sin embargo, las únicas que habíamos decidido estudiar en Málaga éramos Stella y yo.

Mi querida Stella, para mí siempre ha sido la más especial de todas, como la hermana que nunca tuve. Sé que ella quería irse también, pero sus padres no podían permitirse pagar para que ella estuviera cuatro años fuera de casa. Por otro lado, estaba el tema de Eric. Habíamos terminado hace poco porque, según él, cuando estás enamorada de alguien te vuelves loca y buscas cualquier excusa para verlo o para cruzártelo por cualquier lugar, quieres parar el tiempo para que ese momento con él sea eterno, eres feliz solo con mirarle y sientes miles de huracanes en el estómago. No sé si tendrá razón en todo esto, pero yo, en el estómago solo siento huracanes cuando tengo hambre, que suele ser muchas veces al día.

Decidimos dejarlo porque yo tenía claro que él no era mi prioridad o al menos no ahora mismo. Nunca llegué a sentir una conexión especial con él, bueno, ni con él ni con nadie. Dicen que todos tenemos una persona diseñada para ti, para que entre en tu vida y te la descoloque y entiendas entonces por qué has estado esperando tanto tiempo a que llegue, aunque, no es algo que tuviera ganas que pasase tampoco, ya que me gusta disfrutar de mi tiempo a mi antojo y no me veo haciendo tonterías por amor.

La mayoría de la gente usa alarmas para despertarse. Yo tengo algo mucho mejor, aunque bastante más baboso. Pluto, mi perrito. Es un Teckel precioso marrón chocolate con manchitas en tonos beige, y sus ojos son de un azul precioso.

Me levanté de muy buen humor, algo raro después del día tan malo que pasé ayer. Me puse en pie y me estiré hasta que me crujieron todos los huesos del cuerpo.

—Venga Lara, you can. —me dije a mí misma.

Pluto soltó un ladrido corto, como si estuviera dándome la razón. —Exacto— añadí mientras buscaba qué ponerme. —Hoy vamos a por todas.

Me decanté por un outfit relajado: jeans baggy de cintura alta, top negro básico y mis zapatillas favoritas. Un poco de rímel, algunos retoques a mis ondas surferas, dejando que cayeran libres sobre mis hombros. Y ya estaba más que lista.

Fui escuchando durante el camino mi lista de Spotify: canciones para subirte el ánimo. Y digo si funcionó, tanto que llegué a pensar que las calles de la ciudad eran el escenario de mi gran gira mundial.

— ¡Laraaa! ¡Estoy aquí! — Me gritaba la loca de Stella desde la otra punta del aparcamiento. Stella era incapaz de pasar desapercibida, incluso si se lo propusiera. Llevaba unas gafas de sol tan llamativas que solo ella se atrevería a usar. Vamos a estudiar ambas el mismo grado en Administración y finanzas. El padre de Stella trabaja en un banco y ella quiere seguir los pasos de él. Yo la verdad que me metí en este grado un poco a la deriva, mi amiga me hablaba tanto de sus salidas profesionales que me acabó convenciendo. Sobre todo, será guay estar juntas en nuestra etapa universitaria. Y todavía tenía cuatro años por delante para decidir qué hacer con mi futuro.

Me aseguré que mi Fiat 500 estuviese bien cerrado, (manía mía de comprobarlo cien veces antes de irme) y fui corriendo a donde estaba Stella. Como aún teníamos tiempo, fuimos a la cafetería a tomarnos un café antes de empezar las clases. Al entrar vimos que casi no se cabía, nos pusimos en una esquina de la barra y esperamos un buen rato para que nos tomaran nota, aunque sin éxito ninguno.

—¿Tú crees que están regalando algo y no nos hemos enterado?— me preguntó Stella con ironía al ver tantísima gente aglomerada alrededor nuestra.

—Eso o el camarero está preparando los cafés con los pies y la gente viene por el espectáculo— le contesté a modo chiste.

De repente, el mundo pareció detenerse. El chico de la barra dejó una jarra de leche con un golpe seco y clavó su mirada en mí.

—Muy graciosa ricitos. A ti—dijo señalándome directamente con el dedo. —Te voy a servir la última. Solo por lista.

Me giré con el fuego en la lengua, dispuesta a soltarle tres cositas que no olvidaría en su vida, pero las palabras se me quedaron atascadas en la garganta.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.