Un sol resplandeciente se asoma por la ventana del cuarto de un chico con cabello oscuro. No tiene idea de que día es hoy, pero sabe que será igual de aburrido que los demás dias.
Aunque ahora todo eso ya no existe, hace unas semanas se topo con su antiguo amigo de preparatoria, desde que se vieron este no ha dejado de llenar de mensajes su celular. Siempre tiene algo que decir, pero esto no parece molestarle.
(3:00am) - CHAT: kai unicornio :>
-OLAAAA ,que haces?????
-Yo no puedo dormir :(
-jinn me dijo que no quería dormir conmigo hoy.
-Crees q hice algo???? PERO YO LA AMOOOO.
-Yuki esta conmigo, quieres ver????
Foto* es lindooooooo, quiero muchooooo a yuki, es mi gato favoritooooooo.
-Le prepararé un gran desayuno a jinn! LO AMARAAAA.
-SIGUES DESPIERTO?!?!?!?
(4:00am)
: -perdón por no contestar, tampoco puedo dormir.
- hoy creo q no haré nada, quiero dormir pero no puedo.
-kai lo siento, no me siento bien hoy...perdón.
*
Y cerro el chat, sabía que su amigo lo vería en cualquier momento y su celular empezaría a estallar de mensajes, pero no contestaría.
Hoy 22 de enero cumple 4 años desde que se convirtió en una persona cobarde. Un cobarde que no pudo ayudar a la persona que más amaba, sabe bien que es su culpa que hoy ella no esté.
Podría pasar horas llorando pero no cambiaría nada, ella jamás regresaría. Sabe que ninguno de sus amigos tiene la culpa en especial kai.
Pero no puede seguir soportando ese mismo sufrimiento, no quiere volver a descuidarse de nada, no quiere ver un asiento faltante en la mesa.
—ella...solo quería mi ayuda...
Y antes de que pueda pensar más, entra su sobrinita a su cuarto.
—Tío tío, tengo hambre!.—
—eh? Si claro...vamos a la cocina.— dice mientras intenta limpiarse las lágrimas.
—estabas llorando?.—preguntó, mientras intentaba verlo a la cara.
—claro que no mi niña, solo pensaba...anoche no pude dormir es por eso.— explico.
Ahora lo único que tiene para cuidar es a ella, se encariño tanto con ella que la trajo a vivir juntos, un estúpido intento de cuidar algo que cuando era vida no pudo.
—mmmmm...no te creo, yo también llore anoche.— dijo con una sinceridad tan real que a la vez era cruel.
—QUE! Pero porque?.—
—No me gusta verte triste todos los días, siempre que llegas de tu colegio vienes triste.—
—NO ES JUSTO!
No sabia como o en que momento su pequeña sobrinita pudo haber notado grandes cambios, sabía bien que podía ocultar lo que le pasaba pero que alguien como ella lo notará era devastador.
Porque de repente era la única que estaba en su casa a altas horas de la noche, era la única que almorzaba con el, era la única que conversaba con el, ella siempre estaba ahí.
Y fue ahí cuando recordó,.
Aquella noche, habia llegado algo ebrio y con los ojos llorosos, pero con la conciencia suficiente como para recordar que vivía alguien en su departamento.
Sin hacer ruido entró a su habitación y lloro, lloro más que las anteriores días, aun no podía olvidar lo que había sucedido, pero ese día todo lo que alguna ves había ganado se fue a la basura.
Y se olvido de cerrar su puerta. Y empezó a hablar.
—yo tuve la culpa....maldito idiota ingenuo...yo tenía que ayudar.—
Y entre las sombras de un cuarto de un chico que recuerda sus penas, una niña de 5 años ha estado escuchando todos esos lamentos desde la sala, se a quedada despierta hasta las tres de la mañana esperando que su tío regresara, sin imaginar que vería algo que nadie sabía.
Y fue ahí cuando todo paso, mia, una niña de cinco años intentando forjar madurez con manos demasiado pequeñas, para cargar con un dolor que no tenía nombre.
Su mundo debería ser de colores de cera y risas sin motivo, y ahora tenía esquinas de vidrios rotos. Y ella sin entenderlo, se había cortado con los pedazos junto a él.
—mi niña...tu no...
—¿porque te co-
Y el timbre sonó, interrumpiendo una conversación que poco a poco empieza a tomar más sentido.
***
Son las 4:30 de la mañana y un chico que duerme en el sofá de su propio departamento por capricho de su novia, ha leído los mensajes que su amigo le ha mandado hace 30 minutos, lo ha leído más de tres veces para ver si no se ha equivocado de palabras, pero sabe que el mensaje es real.
Ha estado despierto desde las 10 de la noche sin poder recuperar el sueño, no tiene idea de porque esta durmiendo ahí, lo único que puede recordar ahora esque ama a su novia.
Un amor que en algún momento se volvieron gritos y manipulaciones, pero eso no importa.
¿Que tanto puede importar cuando amas?
Porque así lo vivió el, porque cuando no había nadie más solo los veía a ellos.
Un viernes por la tarde en el año 2011, un niño de apenas 6 años ha regresado de su entrenamiento de esgrima.
Ha llegado llorando por que se ha lastimado practicando, solo quiere correr a los brazos de su madre pero nunca puede, porque el esta ahí.
No dice nada al entrar, va en silencio total hasta la cocina con la esperanza de encontrar algo de comer. Hasta que los escucha en la sala.
—Eres un asco! No sabes hacer nada, YO Tengo que cuidarte.— habló una voz gruesa quien estaba enojado.
—pero...yo...lo siento, no quería hacerte enojar...
Y habla ella, la voz de su madre que se ha hecho pedazos por el llanto.
—Una estúpida eso es lo que eres, una imbecil.— siguió diciendo.
—Perdón...yo lo siento mucho.
Y así un niño con la conciencia completamente pura, ha escuchado una pelea que tenía mensajes de trasfondo.
No entendía del porqué su madre se disculpaba, pero tampoco se preguntaba que había pasado. Así decide irse de la cocina y correr a su habitación.
Agarra un cuaderno y empieza a escribir.
Cuando haces algo mal te disculpas, no importa que, solo tienes que disculparte, mientras ellos se enojen tu eres el malo ahí