TESTIGO DEL AMOR
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CAPITULO: 5.1
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Fue algo esperado?
¿Algo que buscaron?
¿O los invadió, se apoderó de ellos y los condujo hacia un sentido que jamás imaginaron?
Por un lado, Nico tenía su pareja.
Por el otro, Maru había asumido el rol de amante… un lugar que nunca quiso ocupar.
Maru había dado indicios.
Había dicho lo que deseaba: otro rol, otra verdad.
Por primera vez, Nico se encontró en un aprieto.Un cambio radical estaba ocurriendo dentro de él.
Su corazón avanzaba.
Su mente dudaba.
Dejarlo ser… o reprimirlo.
Prevaleció la mente.
Decidió darse una última oportunidad de cambiar el rumbo.Pero antes necesitaba algo contundente.Su mente sugería.
Su corazón disponía.
—Hola, Maru… ¿cómo estás?
—Hola, amor. Qué alegría escucharte. Te estoy extrañando.
—Recién me desperté… miré la cama y me pregunté: ¿estoy sola?
Sí, estoy sola… pero te sentí a mi lado.Nico, con la voz tomada por la emoción,
dijo:
—Lo que me decís no me deja otra opción.
—¿Qué opción?
—Te voy a proponer pasar la noche juntos.
Y cuando despiertes, que el sol del amanecer, al asomarse con su luz tenue, revele a mis ojos tímidos tu presencia.
¿Te gustaría que eso pase?
Sí.
—Que seas lo primero que ven mis ojos al despertar.
— Quiero ser tuya toda la noche…
—Entonces paso a buscarte?
—Dale… te espero.
Maru quedó en silencio.
¿Cómo hago?
¿Qué le digo a mamá?
Pero una sonrisa y un brillo en los ojos la hicieron saltar de la cama.
Tomó el teléfono y llamó a su hermana.
—¿Hola, Agustina?
—¿Qué hacés llamándome a esta hora, Maru?
—Necesito que me hagas un favor.
—¿Qué me vas a pedir ahora?
—Decile a mamá que me voy a quedar a dormir en tu casa.
—¿Por qué?
—Porque voy a salir con él. Quiero pasar la noche con Nico.
—Ah… estás enamorada, ¿no?
—Sí. Lo estoy.
—Quedate tranquila, yo me encargo.
—Gracias.
—Solo una cosa… cuidate.
—Sí, obvio… él también se cuida.
—Eso habla de él. Un hombre que cuida también es un caballero.
Maru sonrió.
—Nico es más que eso… es un amor de persona.
—Es la primera vez que te escucho decirlo así.
—Estás enamorada.
Todo estaba listo.Solo quedaba esperar.
El “hola, mi amor” de Nico la desarmó.
Sin decir una palabra, entraron a su lugar preferido…Ese que había sido testigo de la primera vez.
Hedonins volvió a ser un castillo.
Maru ya era una reina.
Su aura era su corona.
Y Nico, el caballero, se había vuelto rey.
La noche soñada se extinguía mientras el sol asomaba.
Y cuando la luz los encontró,sus ojos se deslumbraron,sus almas se reconocieron.
El sol fue testigo.
Del amor.