Capítulo 6A. DECIDIR
Un golpe bajo.
En el mejor momento, la caída fue más dura.
Golpeó donde más duele.
Maru me llamó desconsolada.
Dijo que iba a seguir adelante, que no le importaba lo que le dijeran, que iba a seguir sus sentimientos.
Pienso distinto.
Aunque duela, la madre, por un lado, tenía razón.
Tenía que tomar una decisión.
O dejar que todo pase.
Que fluya.
Sí… que fluya.
Seguimos adelante.
No podía dejarla.
Tampoco quería decirle, en ese momento, que teníamos que terminar.
No era lo que sentía.
No era lo que quería.
Pero era lo que había.
Tenía dos opciones.
Por primera vez tenía que elegir: una o la otra.
Seguir… o no.
Suena el teléfono.
—¿Hola?
—¿Quién habla?
—Soy yo, amor…
—¿Cómo estás?
—Preocupado, triste… ¿y vos?
—No puedo creer que me quieran alejar de vos. No me lo voy a permitir.
Maru estaba firme.
Yendo contra todos.
Defendiendo sus sentimientos.
Defendiendo algo que era suyo.
Y yo la iba a apoyar hasta donde pudiera, porque eso lo habíamos construido juntos.
Y juntos íbamos a pelear por lo nuestro.
—Pienso seguir. No te voy a dejar sola.
—Gracias, amor… estoy destruida. No era lo que esperaba.
—Ahora tenés que estar tranquila. Ya se va a pasar. Démosle tiempo.
—Tenés razón… pero quiero verte, quiero estar con vos.
—Ya vamos a encontrar la forma.
—¿Hablaste con tu hermana Agustina? ¿Le contaste lo que pasó?
—Sí. Está re enojada. Discutió con mi mamá. —Ella no está de acuerdo con todo esto. Nos apoya, quiere que sigamos.
—Hagamos algo.
Le digo
—. Hablá con Agustina, acercate a ella. Yo después le pregunto si está de acuerdo.
—Sí, amor, no hay problema. Pero hablá primero con ella.
—Dale, dale. Yo voy a hablar con mi hermana. Nos va a ayudar, acordate.
—No sabés cuánto te extraño. Te necesito. Quiero verte.
—Yo también, pero lo más indicado es esperar.
—Hablá con Agus y después vemos una opción, ¿sí?
—Sí, amor. Después voy a hablar con ella. Voy a dormir.
—Te mando un besito, un abrazo… soña conmigo.
—Ay, qué lindo… voy a soñar con vos.
—Sabés que te amo.
—Sí…
—Lo sé y lo siento. Cuando hablo con vos, el corazón se me acelera.
—Me revolucionás todo mi ser.
Maru reclama:
—No dijiste “te amo”.
—¿Vos me amás?
—Sí, te amo.
—Me dejás tranquila… un besito enorme.
—Gracias. Hasta mañana.