Doble Vida

GABHAIL RIS

Capítulo 7 A. ACEPTACIÓN

---

Nota al lector:

Este capítulo abre el punto de bifurcación de la historia.
A partir de aquí, el relato se despliega en dos caminos posibles, que derivan en finales distintos.

Suena el timbre.

¿A esta hora?

¿Quién será?

—¿Quién es?

—Soy yo, la mamá de María Eugenia.

—¿Pasó algo?

—No. Quedate tranquilo. Solo quiero hablar con vos. No quiero lastimar a mi hija. Y tampoco quiero que vos la lastimes. Yo nunca haría eso. Nunca lastimaría a una mujer. Nunca le rompería el corazón.

—Pero vos… ¿estás en pareja o estás casado?

—No estoy casado. Estoy en pareja. Y las cosas no están bien. Yo quiero seguir con María Eugenia.

—Pero para eso necesito su permiso.

Si no lo tengo, me voy a distanciar.

Se termina.

Pero hay que hacerlo de una manera que ella no sufra.

Porque si bien yo estoy enamorado, ella también lo está.

Lo que me importa es que ella no sufra. —Mirá, lo único que te voy a pedir es que no la vayas a buscar.

Que tomes distancia.

Que ella enfríe sus sentimientos.

Si no, voy a hacer otra cosa.

—¿A qué se refiere con “otra cosa”?

—No va a salir.

Ni con amigas, ni con la hermana.

Con nadie.

De mi casa al trabajo.

Del trabajo a mi casa.

Y yo voy a estar encima.

—Yo quiero lo mejor para mi hija. Y vos no sos.

—Por un solo motivo: estás en pareja. De oro, de alianza.

—Entiendo.

Voy a hacer lo que usted pide. Me voy a distanciar. Pero no la castigue.

Si quiere llamarme, no se lo prohíba. Yo acepto no ir a verla.

—Agustina me habló muy bien de vos. Dice que María Eugenia está más feliz que nunca. Tenés una forma de hablar y de proceder de caballero.

Pero el problema es uno solo: vos tenés pareja. Y mi hija no es segunda de nadie. Así que se termina acá.

Sin más vueltas.

—¿Acá?

—No quiero que la veas más. Si la ves, la perjudicás.

—No le voy a decir que sí… pero tampoco que no. Por respeto a mis sentimientos. Y por respeto a los de Maru.

—No te quiero ver en mi casa. No la compliques. Sabés lo que tenés que hacer. ¿Y ahora qué hago?

¿Cómo supo dónde vivo?

La decisión ya estaba tomada.

Como dijo la mamá de Maru, esto se terminaba acá.

Y así fue.

Pasaron los días.

Pasaron las semanas.

No la volví a ver.

Mi relación con Karina empezó a tomar otro sentido. Todo esto sirvió para fortalecerla. Lo que viví con Maru no fue un sueño.

No fue un cuento de hadas.

No fue un cuento de zapatitos ni de manzanas.

Fue amor.

Es amor.

Sigue siendo amor.

Amor prohibido, pero amor.

Dos mujeres.

Dos amores.

Y un final.

Para mí no es el final.

Yo voy a seguir teniendo mi Doble Vida.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.