-No, a mí no me culpes- Socarronamente aquella voz hace burla de las palabras que esta Diosa trasmite con sumo pesar –Ellos terminaron así por tu culpa, aceptaron defenderte, dar su vida por ti, para que al final desafiaran a cualquier Dios que quisiera destruirte-
-Se… Que ellos han vivido tantas desgracias por mi culpa…- Las lágrimas de la peli morada caen por sus rosadas mejillas, su lamentó por de nuevo ser quien no ha podido proteger a aquellos que dieron todo por ella –Por eso… Yo…-
-Por eso ¡¡¡AL ESTAR SIENDO JUZGADOS ANTE LOS DIOSES DEL OLIMPO, TE ATREVISTE A INTERVENIR DE UNA FORMA TAN POCO DECOROSA, PARA SALVARLOS!!!- Una carcajada se desata en aquel lugar -¿Y de qué sirvió?-
Aquellas palabras con el único motivo de hacerla sentí mal, hacerle ver que cometió un terrible error, si bien… Por una vez en esta vida, arriesgo todo, por los caballeros dorados que estaban siendo juzgados.
Y que pronto sus almas quedarían condenadas en un montículo, de donde no podrían salir jamás, ni tender descanso…
Entendió en lo que se metía, que sin duda los Dioses buscarían una venganza hacia su persona y debería aceptarla…
Sin embargo, no pensaría que enviarían a este… Supuesto Dios… Para no solo condenarla, si no… Destruir lo que ella creo para sus caballeros dorados.
Una vida, que merecían… Una donde las guerras santas no existen, el recuerdo es lo único que queda de su historia.
De Dioses, seres fantásticos, que se volvieron leyenda, apenas si conectada con su realidad.
Se culpa ahora, porque… No pudo proteger lo que creo para ellos, deseaba con su corazón entero, que con esta nueva vida, esta oportunidad que se merecían vivir como humanos normales.
Sin luchas, ni entrenamiento fatigador, sin tener que pensar en la muerte como el único destino.
Pensar en lograr metas más tranquilas, enamorarse, formar una familia…
Conocía los anhelos de aquellos hombres, quería que se volvieran realidad, ya que por su causa, debieron dejar esos deseos, de compartir una vida con la persona que aman.
Se los debía… Así lo creía…
Aun a costa de una reprimenda de los Dioses, que ahora está pagando…
Solo quería ser la Diosa que sus caballeros merecían, aquella que debió cumplir su deber de no solo proteger la tierra y a los habitantes de esta, si no también… A aquellos que lo dieron todo por ella.
-Sirvió, porque ellos… Pueden tener una vida normal…- Sus palabras salen tan difíciles en este momento, pues aquello que había creado para sus caballeros, fue manipulado por este Dios, que según es quien la castigaría por su pecado.
-Ja, ja, ja, a, claro… Una vida normal…- Las burlas se manifiestan, pues ese ha asegurado que sufran también en la nueva vida que Atena les otorgo.
-Tu misión es solo castigar mi crimen… Déjalos fuera de esto…- Su rostro aun quería mantenerse firme, pero… Debía expresar su molestia… El hecho de haber arruinado esta oportunidad a sus caballeros, no lo toleraría, sin embargo no tenía forma alguna de hacerle frente en este momento.
Salvo por una cosa… Lo único que pudo hacer antes de que esto se volviera realidad, antes de que este Dios, moviera los hilo del nuevo destino… El cual creo para ellos.
Tal vez ahora no lo recordarán del todo, pero lo harán… De a poco lo harían…
Fue imprudente haberles hecho esto sin su consentimiento, fue solo un impulso de agradecerles y salvarlos.
Por lo cual borro todo, sus recuerdos debían estar desde cero, como los de un bebe recién nacido, para que con sus experiencias puedan generar su nueva personalidad y sonrisas.
El resultado había sido todo perfecto, correcto… Parecía que estarían destinados a un mundo normal, sin preocuparse por guerras, vidas de humanos comunes y corrientes.
Algo que se les negó por tanto, generaciones de dorados, de plata y bronce que tuvieron aquel sufrimiento, en donde no pudo redimirse con ellos.
Ahora sí, lo había hecho, con el uso de su poder divino, un trabajo fácil para alguien como ella…
Pero que siempre temió hacer…
No lo negara, su egoísmo en un principio fue el que dirigió sus acciones, de a poco conviviendo con humanos, fue como se dio cuenta, de aquellas emociones, del sacrificio que todos habían hecho por ella, les dejo esta oportunidad, y otro la manipulo.
Viendo la vida de sus más recientes fallecidos caballeros en un infierno… Ya que estaban alejados de quienes querían y amaban…
Tardo un poco… Necesitaba que alguien encontrará alguna de las pistas que dejo… Era la última oportunidad, la esperanza que debían tener, si algo salía mal.
Siendo una vida en donde Dioses estaban involucrados, cualquier cosa podría salir mal.
-Solo el castigo que estas recibiendo es suficiente para ti, a veces no existe la necesidad de acabar con un Dios, que como sea reencarnara en unos doscientos años, el sufrimiento es mejor si te hago ver tu propia creación, destruyendo a quienes deseaste proteger esta vez- Solo puede dejar escuchar sus carcajadas, cuanta burla le dedica a esa mujer –Ni siquiera eres capaz de proteger a esos imbéciles que tanto te cuidaron, ¡¡¡¿DE QUE ERES DIOSA?!!! No me hagas reír-
No respondió, se queda sin decir palabra alguna, con la mirada baja, sus lágrimas cayendo…
Tenía razón, nunca se supo cuidar por sí misma, debió ser mejor… Procurar que al final de cada guerra, darles la oportunidad de una vida diferente…
Sabe que está sola de nuevo, en medio se esa oscuridad, en la que debe pasar el castigo recibido…
Reconoce que en algún punto sus fieles caballeros que aún permanecen con vida en el mundo donde se encuentra, irán por ella…
¿Cuántas vidas se perderán en esta ocasión?
¿A cuántas podrá salvar antes de ser castigadas?
¿Qué hará ahora?
No podía de nuevo condenar a esos jóvenes dorados que dieron tanto por ella.
-Todo depende de ti Milo…- Sus palabras salen de una forma susurrante, su mirada baja…
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Editado: 13.01.2026