Dollbonds

Capitulo 2 - Primeros pasos a una nueva vida

La mañana siguiente llegó envuelta en un aire fresco. Desde la ventana del dormitorio, se divisaban los jardines de la academia bañados por la neblina matutina. Sion se ajustó la capa oscura que había comprado en la tienda de Cray, mientras Lilith, a su lado, colocaba con cuidado los guantes negros adornados con la mariposa metálica. Su porte era impecable, casi como si se preparara para una ceremonia.

—¿Listo? —preguntó ella con voz serena.

—Sí. —Sion respiró profundo, observando el sobre cerrado que llevaba en la mano—. Vamos a dejar esto… y cerrar este capítulo.

Ambos caminaron por los largos pasillos de mármol blanco de la Academia de Edveil. Los emblemas del reino adornaban las paredes, y el murmullo de los estudiantes llenaba el aire. Algunos saludaban a Sion, otros lo miraban con sorpresa: todos conocían el rumor del aprendiz que había despertado una marioneta de la serie Black Butterfly.

Lilith mantenía su andar elegante, atrayendo las miradas curiosas a su paso. Su aura era distinta a la de cualquier marioneta activa; parecía viva, y eso desconcertaba a más de uno.

Al llegar al atrio principal, una voz familiar los detuvo.

—¡Sion! —llamó una joven de cabello verde que ondeaba como seda bajo el sol. Sus ojos ambar brillaban con energía, y su porte era ágil, casi felino.
Era Rea, una de las estudiantes más destacadas de la academia… y la amiga más cercana de Sion.

—Rea, qué coincidencia. —saludó Sion con una sonrisa.

Rea bajó las escaleras con pasos rápidos, y apenas puso la vista sobre Lilith, se quedó sin palabras.
—¿Y… esta belleza? —susurró, como si temiera romper la imagen frente a ella.
Antes de que Sion pudiera responder, Rea se lanzó hacia adelante y abrazó a Lilith con un entusiasmo desbordante.

—¡Es tan linda! ¡Parece una muñeca viviente! —exclamó mientras la apretaba con fuerza.

Lilith, rígida, parpadeó un par de veces antes de hablar con voz contenida.
—Sion… por favor… haz algo.

Sion suspiró, sonriendo con resignación, y tomó a Rea del cuello de su camisa para separarla.
—Rea, suéltala. No le gusta que la confundan con una muñeca.

—¿Eh? ¿Una marioneta, entonces? —Rea la observó con sorpresa—. ¡Con razón se siente tan real!
—Perdón, perdón, me dejé llevar. —añadió con una risa nerviosa mientras se acomodaba el cabello.

Lilith se arregló el vestido con dignidad, aún algo tensa.
—Acepto su disculpa, pero… preferiría no volver a pasar por eso.

Sion sonrió apenas.
—Lilith, ella es Rea. Estudiamos juntos desde hace tres años. Es la mejor arquera de la academia.

—Y tú eres Lilith, ¿verdad? —preguntó Rea, con sincera curiosidad—. ¿Cómo lograste despertar a una Black Butterfly? ¡Eso es algo que incluso los instructores consideraban imposible!

Sion bajó la mirada, recordando cada intento fallido, las largas noches y el trato con Cray.
—Fue una combinación de suerte… y de voluntad. —respondió con calma—. No sé si fue mi magia o algo más, pero cuando usé Soporte Mental, logré escucharla. Fue como si… simplemente esperara que alguien la llamara.

Rea lo miró con una mezcla de sorpresa y admiración.
—Eso suena increíble. —sus ojos brillaron—. Aunque no me sorprende. Siempre fuiste persistente… incluso cuando las cosas se te rompían.

Lilith ladeó ligeramente la cabeza.
—¿Rompían? —repitió, curiosa.

Sion suspiró.
—Tuve algunos… accidentes con marionetas anteriores. —admitió, frotándose la nuca.

Rea no pudo evitar reír.
—“Accidentes” dice. Esas marionetas terminaban hechas piezas. Pero mírate ahora, con una Black Butterfly a tu lado. —su sonrisa se tornó cálida—. Aunque eso explica por qué no viniste a clases últimamente.

Sion asintió, sosteniendo el sobre con firmeza.
—Sí. De hecho, vine para entregar mi carta de retiro. Voy a unirme al gremio de aventureros.

Rea lo miró con asombro.
—¿En serio piensas dejar la academia?

—Ese siempre fue mi sueño. —respondió él con convicción—. Lo sabes mejor que nadie, Rea. Desde niños, siempre quise salir al mundo, recorrer ruinas antiguas, descubrir secretos… Quiero vivir algo más grande que estos muros.

Rea guardó silencio un momento, luego asintió con una sonrisa triste pero sincera.
—Sí, lo sé. —sus ojos mostraban comprensión—. Y no seré yo quien intente detenerte. Si ese es tu sueño, entonces ve y persíguelo. Pero prométeme algo: vuelve para contarlo. No quiero oír que el terco de Sion desapareció en alguna mazmorra olvidada.

Sion asintió, sonriendo.
—Lo prometo.

—Entonces… —Rea le tendió la mano—. Buena suerte, aventurero.

Sion estrechó su mano, y por un momento, ambos compartieron una mirada llena de respeto y gratitud.
Lilith, observando la escena, notó algo que la hizo entrecerrar los ojos: una vibración leve en el aire, una presión mágica apenas perceptible que emanaba de Rea.

Cuando la elfa se despidió y se alejó, Lilith habló en voz baja:
—Esa chica… tiene un aura poderosa. Muy antigua.

Sion la miró con una leve sonrisa.
—No te equivocas. Rea es una elfa descendiente de los antiguos clanes del bosque dorado. Dicen que su linaje está ligado a los primeros arqueros que sirvieron al reino. —cruzó los brazos con cierto orgullo—. Es considerada la mejor arquera de su generación.

Lilith lo miró, sorprendida.
—Vaya… no parece alguien común. —musitó—. Aunque eso explica esa sensación mágica. Es refinada… y peligrosa.

—Sí, pero también es una de las personas más justas que conozco. —dijo Sion con una sonrisa—. Si alguien merecía ese poder, es ella.

Lilith asintió suavemente, aunque su mirada se perdió un momento.
—Ya veo… —murmuró, casi para sí misma—. Entonces no soy la única que tiene un pasado interesante a tu alrededor.

Más tarde, Sion llegó a la oficina del director, una habitación amplia llena de pergaminos y mapas mágicos. El hombre, un anciano de barba blanca y ojos tranquilos, lo recibió con una sonrisa conocedora.



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En el texto hay: fantasia, romance, harem

Editado: 26.10.2025

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