— demos a la gente del puerto una linda mañana— grita Germán feliz como todas las mañanas, la luz de En Vivo se enciende, la música suena y la cámara se mueve hacía nosotros, mientras nosotros como monos de circo bailamos cuando nos indican cuando hacerlo.
—Bienvenidos al programa número uno de Puerto Vallarta, hoy es 23 de agosto, son las…— 23, 23… se supone que debió llegarme el periodo ya, eso fue hace una semana
— ¿23?— pregunto
— si Monse, ¿acaso ya no sabes en qué día vives?— ay, no lo pensé, lo dije en voz alta. Cambio mi rostro de desconcierto total por la cara de Monse.
— olvidé totalmente hacerme las uñas — muestro mis uñas a la cámara, están en un tono nude — pero es un buen día para tenerlas así, hoy nos acompañará una artista en las uñas— recupero el rostro y el guión.
Cuando nos envían a comerciales corro por mi celular al camerino.
Moon
Mark, aún no me ha bajado
Regreso al aire, sigo con los segmentos del programa intentando que mi ansiedad no se adueñe de mí. Ya es malo interpretar a alguien tan superficial como para quedar en televisión como una superficial inestable.
Nos dan el siguiente corte a comercial, la chica de maquillaje se acerca a mí con intención de retocarme.
— ¿y mi celular?— le pregunto en cuánto se me acerca, ella lo saca de su bolso del pantalón entregandomelo. Miro un mensaje de Mark.
Mark
Tranquila, en la hoja decía que era normal que tú periodo no llegara a tiempo, puede que tengas un ligero retraso.
Moon
Tengo 7 días de retraso.
Y si, si estoy embarazada?!
Anuncian el regreso del corte, le entrego mi celular a la maquillista con una sonrisa de agradecimiento, cierro los ojos intentando tranquilizarme, la música suena, sonrío, abro los ojos y la cámara ya está encendida, tenemos a nuestra manicurista invitada en el programa con mi mano como modelo.
Mi cerebro se siente como una bombilla en este momento, se enciende haciéndome sonreír y hacer comentarios tontos a la audiencia y a nuestra invitada, mientras que cuando se apaga soy una mujer real, con un posible hijo creciendo en mi vientre.
El programa termina y cuando la luz se apaga definitivamente, la maquillista se acerca a mi con mi celular en mano, lo tomo y corro en tacones al camerino dejando a la sonidista afuera, junto con la estilista y la maquillista hablándome confundidas desde afuera.
Tengo 7 llamadas perdidas de Mark, le regreso la llamada que responde en el momento.
— Mark, tengo una semana de retraso, ya va a ser septiembre y aún no me baja, ¿qué voy ha hacer?— pregunto en cuanto responde del otro lado de la línea
— ve a un hospital y pide una prueba sanguínea, te veo en tu casa para verla y pagarla— escucho que le hablan y él cubre el micrófono del celular para evitar que escuche — debo regresar al trabajo, ve y me avisas cuando ya esté, te tengo que dejar —
¿Qué hospital hará eso? ¿Todos lo hacen?
Tomo mi bolso decidida a irme así, me urge una respuesta, me comienzo a quitar el micrófono, cuando me veo al espejo veo a Monse, alguien que hace una semana salió en una página de chismes y me costó un día de salario, así que abro la puerta, las tres chicas entran apresuradas y también confundidas al interior para quitarme todo. No puedo ir luciendo así a un hospital por una prueba de embarazo, nada que una gorra y unos lentes no puedan hacerme fingir ser otra mujer.
Cuando terminan de desmaquillarme, me visto con mi ropa de ejercicio, me coloco la gorra, pido un auto por aplicación y me voy al hospital más cercano.
Después de dos horas de espera y pincharme ambos brazos debido a mis venas nerviosas me entregan los resultados, saliendo del hospital tomo otro auto por aplicación y decido que es momento de llamar a Mark.
— ¿Estás bien?— pregunta él en cuanto responde
— te veo en mi casa, ya tengo el resultado — respondo y antes de que él pueda responder termino la llamada.
Llego a casa dándome la tarea de comenzar a limpiar, lo que dejé sin orden, la ansiedad juega un papel importante en ésta limpieza.
Después de 30 minutos suenan unos golpes en mi puerta, camino a la puerta, me miró en el espejo de la entrada, arreglo un poco mi cabello antes de abrir como un autoreflejo.
— ¿Por qué tardaste tanto? Ya está el resultado — digo mientras todavía lo tengo esperando en el pasillo, lo tomo de la camisa y de un jalón lo hago entrar
— bueno, podías verlo sola— responde él quitándose unas botas café
— no, esto tenemos que verlo juntos, los dos fuimos irresponsables— él sabe que tengo razón, cierro la puerta cuando se quita la bota restante y entramos a la sala, tomamos asiento en el sillón con la prueba de embarazo en su sobre aún sin abrir entre los dos, él la toma y rompe el sello.
Mi ansiedad aumenta, hay dos futuros para mí que dependen de la respuesta que hay en ese sobre.
— Mark, quiero que sepas que yo no quiero ser mamá aún — digo haciendo que él detenga sus movimientos, voltea a mirarme, estoy temerosa de su respuesta.
No sé quién es, no sé si es el chico dulce o si reaccionará como el chico que le dijo cosas feas a Linna y me dirá que soy una maldita mata bebés.
— está bien, es tu cuerpo y tu decisión — coloca su mano en mi pierna, quizá para tranquilizarme pero para mí solo me sonroja.
— ¿tú no quieres ser papá?— pregunto curiosa, ¿será que es de esos que quieren aprobación femenina?
— si quiero, pero no quiero que se dé siendo que la mamá no quiere, si seré papá quiero que ambos queramos y no estar juntos por el bebé, eso nunca a funcionado— su respuesta me trae un poco de calma ante mi antiguo pensamiento.
Pero una preocupación más se instala en mi, ¿qué pasará si solo estaba conmigo por el bebé que creímos tener? Si se va volveré a ver a Diego y regresaré al bucle del que estoy saliendo.