Dolores Amores

PULPARINDO

MARK

- no, me refiero a que se acerque, ahí está - miramos a dónde señala y ahí está. Con su cabello suelto, una gorra cubriéndola y camina coqueteando en cada paso.

- acércate - me empuja Kiara con la punta de la espátula, doy pasos largos hacia ella, cuando estoy cerca de su espalda puedo escuchar como canta por lo bajo, imagino que lleva audífonos.

Tocó su hombro llamándola, al voltear parece realmente sorprendida.

- hola, ¿Cómo estás? ¿Qué haces acá? Comprar obvio, que tonta- habla quitándose un audífono y dejándolo colgar de su cable.

- no eres tonta...Estoy bien gracias. ¿Y tú?- pregunto nervioso por primera vez desde que la conozco.

- bien también - silencio entre ambos, se siente tensión. Hay más tensión entre nosotros por no haberle enviado un mensaje en dos días que cuando no sabíamos si seríamos padres o no.

- vine con Kiara a comprar unas cosas ¿y tú? - pregunto intentando amenizar

- vine a recorrer los pasillos- presiona sus labios, definitivamente ella también está nerviosa.

- ¿enserio?- pregunto sorprendido por su respuesta

- si, me relaja - responde volviendo a empujar su carrito vacío, solo carga su bolso de trabajo.

- perdón por no haber enviado mensaje- no me mira, sigue caminando con pasos cortos, yo comienzo a seguirla.

- está bien, seguramente estabas ocupado - comenta todavía sin mirarme

- no mucho- se detiene, me detengo detrás de ella a un par de pasos y gira para mirarme

- si te quieres alejar está bien, al final no eres papá y no tienes alguna otra razón para seguir hablándome si no lo deseas-

- no, yo sí quería hablarte-

- y si querías hablarme ¿por qué no lo hiciste?-

- no lo sé - si lo sé y me da pena reconocerlo

- simplemente no te importo, me abandonaste después de haber dicho que te encantaría seguir hablando conmigo, no me buscaste, así que yo te envié un mensaje y tú no fuiste bueno ni en verlo pero si en subir estados. No puedes venir a decirme que si querías hablarme, si de verdad hubieras querido lo hubieras hecho - ¿me envió mensaje?

- tienes razón, sé que puede sonar como una justificación lo que te diré pero lo haré. Seguí un mal consejo y no lo miré desde la empatía, lo siento -

Su teléfono comienza a sonar, lo busca en su bolso siguiendo el cable de sus audífonos, lo saca y antes de responder me mira

- debo irme- comenta tomando el bolso y colgandolo a su hombro, abandonando al carrito y a mi en el pasillo de vajillas.

Las palabras de Kiara resuenan en mi y la tomo del brazo.

- ¿cuándo te vuelvo a ver?- pregunto, ella me mira entrecerrando sus ojos examinando su respuesta.

- hoy no puedo, debo ir a trabajar - responde haciendo referencia a nuestra última vez, pero ésta vez no terminará igual

- ¿cuándo puedes?- pregunto

- nos mandamos mensaje, chao- se aleja de mi sin mirar atrás y coqueteando en cada paso al alejarse.

Por el otro extremo del pasillo aparecen juntos Kiara y Francisco.

- creo que si la cagamos- comenta él acercándose.

- Mark, ¿qué es lo que quieres de esa niña?- pregunta Kiara detrás de mi, me quedo en silencio - creo que antes de interrumpir en la vida de alguien deberías saber que quieres de ella- comenta volviendo a empujar el carrito pasando por mi lado.

¿Qué quiero de ella?

MOON

"Y exhale" puedo leer en los labios de Raquel cuando me ve a través del cristal de la ventana. Agitada alzo mi mano, ella me mira confundida, le hago una seña de "nada" entonces ella entrecierra sus ojos intentando leer mi mente, al no lograrlo, da otra indicación a su clase.
Descanso mis manos en mis rodillas dejando caer mi bolso al suelo de lo agitada que estoy, correr desde el supermercado hasta la clase de yoga de Raquel no es una distancia corta y merezco una medalla por los kilómetros que hayan sido cargando ese estúpido bolso.

Veo los pies de Raquel detenerse frente a mi, sus manos me toman levantando mi tronco.

- ya te he dicho que así no- coloco mis manos en mi nuca para abrir el pecho. Cuándo mi respiración está más regulada ella me entrega una mini botella de agua - ¿qué pasó? ¿Qué haces aquí?-

- me llamó Diego, quería que lo viera y como le dije a Meli que me sentía como hipnotizada de ir a él me dijo que te llamara a ti para que me evitarás ir porque eres la que más tiempo libre tiene y como no respondías imaginé que estarías aquí porque es día de yoga-

- lo aprecio pero ¿por qué no llamaste a Mark, él era tu clavo no?- pregunta dando una mirada a su clase y regresando a mi al ver que todo está bien.

- ¿recuerdas que no me había mandando mensaje? Bueno, me lo encontré hoy en el supermercado, me dijo que no me habló porque siguió un mal consejo y estoy muy molesta como para perdornarle ahora-

- wow, bueno, solo déjame terminar con la clase y nos vamos a distraerte-

Los siguientes 3 días Mark hizo todo por poder verme y yo hice todo por poder evitarlo. Fue al estudio a preguntar por mi y yo llamé a la pobre de Raquel para que fuera por mí y decir que ya estaba ocupada.
La segunda vez que me visitó, le mandé a decir que tenía una reunión importante. Mentira, esperé hasta que se fuera para poder salir.
El tercer día fue a mi casa a esperarme en el estacionamiento, después de fríamente negarme a verle se fue.

Es el cuarto día, hoy no hay avisos de alguien esperándome afuera del foro, no hay nadie en el estacionamiento, no tengo más llamadas ni mensajes.

Es cruel hacer pasar por esto a alguien a quien solo quiero utilizar, lo sé pero me lastimó su indiferencia yo si quería seguir viéndolo.

La pantalla de mi celular se ilumina y el nombre que aparece no es el de Mark, lo que me causa un poco de desilusión, es Diego. Pobre de Raquel que le he estado llamando, no tengo a Mark porque soy demasiado orgullosa como para hablarle y no puedo llamarle a Melina en su horario laboral. Deslizo mi dedo en la pantalla para responder y con el aspecto de Monse regreso al punto de partida del que creí que me había alejado ya.




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