Dolores Amores

Buscando La Calma

La mañana al fin llegó, Mark está lavandose los dientes mientras yo termino de hacerme una coleta para ir a hacer recuento de daños y buscar a Meli.

Siendo interrumpidos por un sonido que invade toda la casa, es el tono de una llamada.

— e teopono — grita Mark volteando a verme con la boca espumosa como un perro rabioso
— ¿qué?— pregunto confundida haciéndolo escupir

— el teléfono — escucho antes de que salga a zancadas grandes a la sala buscando lo que parece un telefono, miro mi celular y sigue sin señal.

— pero ¿cómo? Aún no tengo señal — comento al verlo levantar el comunicador de un teléfono de casa, de los de cable.

Termino de amarrar mi cabello mientras me acerco a él para saber las buenas nuevas que parecen en su rostro.

— bien, ahí llegó después de mi pendiente — escucho antes de que termine la llamada con ese teléfono del año del caldo — era Kiara, ella y Francisco están bien, como te lo dije. Iré con ellos después de llevarte a con Melina. En la madrugada llegó Linna a su casa— abro los labios sorprendida

— no te preocupes, ve con ella, yo iré a buscar a Melina, seguramente está en su casa— respondo agitando las manos

— no, ayer te dije que iría a buscarla contigo, así que iremos juntos, igual de ahí no se irá — responde con la pasta ya seca en sus labios, yo asiento con la cabeza y él regresa al baño a terminar de lavarse.

Afuera del departamento de Meli hay un mundo de gente estorbando a mi vista desde el auto y mi ansiedad no me permite más. Abro la puerta con el auto en movimiento haciendo que Mark dé un freno, bajo a tras pies acercándome al departamento donde puedo ver su ventana rota.

— ¿y Melina?— pregunto en un susurro, los vecinos se están lamentando unos a otros — ¿y Melina?— grito recuperando la voz desesperada, atrayendo la atención de parte de los vecinos, volteo a verlos pero ninguno tiene respuestas. Siento las manos de Mark en mis hombros — ¿dónde está Melina?— me pregunto una vez más a mi misma.

— ¿donde vive ella?— pregunta atrás de mí, yo solo puedo señalar la ventana rota del primer piso.

El lugar más seguro es el baño, recuerdo lo que ayer me dijo Mark y comienzo a correr hacia el edificio.

— Melina— grito corriendo con el temor de resbalarme. Los vecinos gritan algo que no quiero escuchar, al llegar el departamento no tiene puerta ya. Los vidrios de la ventana están regados, los muebles mojados y lodo por todas partes, con cuidado doy un paso hacia adentro pero la mano de Mark me detiene.

— el baño, necesito ver si está escondida en el baño— digo mirándolo

— Moon, si estuviera en el baño ya te hubiera escuchado —

— necesito ver con mis propios ojos que no está — digo forcejeando, él comprende mi mirada y me suelta.

Camino con cuidado al baño, al abrir la puerta confirmo que Mark tenía razón, no está y que también es el lugar más seguro.

— Seguramente salió durante el huracán — escucho a alguien en la entrada, es un vecino. Yo regreso a la entrada mientras Mark habla con él y antes de que pueda decir algo choco mi rostro con su cuerpo deshaciendome en llanto.

— ¿Dónde está, Mark? ¿Dónde está?— pregunto después de tranquilizarme, él solo me mira con esa mirada seria pensadora.

— Vamos afuera— me indica saliendo los dos con cuidado, ya cerca de los vecinos habla atrayendo su atención.

— ¿Alguien sabe dónde está el refugio más cercano?— pregunta mirando a los vecinos y una de ellas nos da una respuesta.

Toma un listado de refugios, nos subimos al auto y conduce al refugio más cercano, al bajar encontramos no solo desastre sino una cantidad increíble de damnificados, señoras pidiendo comida, señores intentando comunicarse por teléfono, niños y bebés llorando pero en ningún rincón está Melina.

Vamos al siguiente refugio cercano, hay señoras llorando, señores amarrando tejas en sus carros, y gente con carritos de supermercado con comida huyendo por las calles, al entrar al siguiente refugio no encuentro a Melina y la desesperación solo aumenta. Cuando terminamos de checar todo el refugio nos reunimos en la puerta.

— Mark, ¿Crees que deba buscarla en los hospitales?— pregunto sin ánimos de escuchar una respuesta positiva

— No, iremos a todos los refugios que hay en la lista y si no está, la buscaremos entonces en el hospital —

—Pero tú debes ir a casa de Kiara, Linna ¡recuerda! No quiero…—

— No me importa, no puedo irme sabiendo que no estás con Melina, así que deja de poner excusas y súbete al auto, vamos a seguir buscando—

No puedo ni siquiera responder, solo me encamino al auto y cierro la puerta cuando estoy arriba.

Comienzo a rezar por lo bajo cuando estamos estacionados en la puerta del tercer refugio que visitamos, bajo del auto y camino esperanzada de por fin encontrarla. Cuando Mark llega a mi lado volvemos a la técnica de antes, separando nuestros caminos para abarcar cada lado del refugio.

Detengo mis pasos en medio de la gente como si algo me pidiera detenerme, a mí alrededor pasan golpeándome o esquivandome, mi corazón golpea con fuerza, volteo mi vista a la salida por un momento y ahí está una chica de su misma complexión, su misma estatura y mismo cabello.

— ¿Melina?— pregunto al ver a la chica de espaldas, pero ella sigue caminando a la salida — ¡Melina!— grito caminando entre la gente pidiendo permiso o empujando — ¡Meli!— grito cada vez más cerca de ella, la chica se detiene y yo siento que si se gira y no es mi hermana caeré en la locura.

La chica se gira y con el entrecejo fruncido busca el origen de su nombre, suelto un suspiro de alivio al ver el rostro de mi hermana.

— ¡Meli! ¡Melina!— grito una vez más empujando gente haciendo que sus ojos se crucen con los míos, veo como ahoga un grito para después gritar mi nombre y correr hacia mí dejando caer su mochila a sus pies al lograr pasar el mar de gente teniendonos de frente, tomo su rostro sucio en mis manos llorando.




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