Moon
Ya estamos en el restaurante.
Meli
Gracias, en 20 llego
— no es como que me incomode pero me causa curiosidad saber ¿por qué estás tan a la expectativa mirando a la puerta?— pregunta Mark frente a mi.
Hace unos días Melina me contó que tendría una primera cita después de muchísimo tiempo y como buena y chismosa hermana que soy; le sugerí mi complicidad en la cita.
— Creo que ya debo decirte la verdad — comento mientras me coloco cómoda en la silla.
— no aceptaré tener un trío con el tal Diego— suelta el comentario menos esperado haciéndome estallar en una carcajada que reprimo de inmediato al ser los más ruidosos del lugar ahogandonos en una carcajada por lo bajo — ¿es mal momento para decirte que me gusta tu ex?— pregunta haciendo que me siga riendo por lo bajo, mi estómago duele y mi nariz no puede más— ya , está bien, me callo—
No nos habíamos podido ver desde que acompañamos a Linna al aeropuerto. Al parecer la chica hizo un casting para una película extranjera y quedó así que se mudó, vendió sus pertenencias y dejó su departamento, pasó un par de noches en casa de Kiara y después la fuimos a despedir. ¿Por qué fuí yo? No lo sé, quizá Mark quería una amiga para así no deprimirse con su partida, ya que fuimos a jugar bolos después.
Cuando Mark me la presentó quedé impactada, es realmente hermosa, muy hermosa y en ese momento entendí porque Mark estaba tan enamorado de ella, además de estúpidamente hermosa es muy agradable, cuando me vio dijo: “tú eres la razón de que Mark tenga cable, eres muy bonita, soy Linna un placer” yo solo sostuve su mano como una tonta, después de cruzarnos con un chico que la persiguió para darle su momento de romcom, no lograrlo y además salir regañado por todos sus amigos recapitulé las palabras de Linna confirmando que Mark contrató cable.
Después de ello, ambos estuvimos muy ocupados, no logramos hacer que nuestras agendas cuadraran, pero Mark una noche tomo la iniciativa de hacerme una videollamada, videollamada que trajo más de ellas pero no nos habíamos visto en persona.
— ya, ya estoy mejor — le anuncio recuperando el aliento, bebo de la copa con agua mientras él me mira divertido, yo solo espero que no haga otro chiste así o nos descubrirán — Melina va a tener una primera cita con una chica, estaba tan nerviosa que le sugerí venir a acompañarla de lejos y sería muy raro venir sola por eso te invité — confieso mirando a una rubia cruzar la puerta pero no es la rubia que espero, ésta viene acompañada de un hombre.
— ¿Melina es lesbiana?— pregunta bajando la voz sorprendido
— si, este año descubrió su atracción hacia las chicas después de un encuentro “accidental” con una chica, salió del closet pero desde hace tres meses que no había salido con nadie hasta hoy, estoy muy emocionada por ella—
— ¿entonces estamos teniendo una doble primera cita?— volteo a ver a la entrada donde una chica rubia, con un tatuaje en las clavículas (como en la descripción que me dió Meli) ingresa al restaurante.
— ¿qué? No. Creo que es ella— cuando veo su intensión de girar su rostro para verla lo detengo con mis dedos en su barbilla — espera, yo te diré dónde se sentará para que la veas sin ser tan obvio— él sonríe mostrándose coqueto haciendo que lo suelte
— creo que nunca tuvimos una primera cita —
— claro que sí, tu dijiste que la inauguración de tu edificio era nuestra primera cita—
— ¿tú si consideras esa una primera cita?— pregunta cuando veo entrar a Melina en un vestido lila con detalles dorados, es tan bella que por un momento dejo de escuchar a Mark.
¿Cómo pasamos de cuidarnos en el recreo de la escuela a apoyarnos en citas?
— tienes razón, no hicimos nada de lo que se hace en las citas— respondo casi sin pensarlo, estoy más ocupada en mirar a mi hermana quién sonríe al verme pero sonríe más al ver a la chica rubia quien se levanta para saludarla formalmente.
Están a tres mesas al costado de Mark, ya más tranquila volteo a mirar a Mark quien me tiene extendida la flor de decoración que tienen todas las mesas.
—¿Qué haces?— pregunto mirándola confundida
— hago todo lo que se hace en las primeras citas, no sabía que sería una cita así que acepta ésta flor de plástico que no te puedes llevar a tu casa— el comentario me causa gracia que demuestro con una sonrisa.
La tomo, simulo oler sus pétalos y lo miro aprobatoria riéndonos ambos por lo bajo.
— ya podemos pedir, ya están ambas adentro. Están a tu lado derecho, la tercera mesa— hablo cubriendome con el menú los labios, en su mayor intento de hombre mira disimuladamente hacia donde le indiqué, regresa la vista a mi asintiendo con la cabeza.
— lamento mucho que todavía no puedas deleitar un Lambrusco— comenta él mirando la carta de vinos haciéndome sonreír al recordar nuestra aventura de la cata.
— lo lamento más yo— respondo mirándolo y veo como me sonríe
— intentaré sorprenderte con el vino que escoja—
—¿Hay manera de comprar una copa y no toda la botella?— él me mira confundido sin poder descifrar mi intención — quiero probar tu opción pero yo también quiero escoger una opción —
— parece interesante, bien— responde asintiendo con la cabeza.
Cuando la mesera viene a tomarnos la orden él ordena un corte de carne, yo una pasta y un par de copas de un vino que terminamos usando su nombre como trabalenguas con el que nos reímos un rato.
Volteo a ver a Melina quien está muy entretenida hablando y escuchando entre copas de vino sin dejar de mirar a su pareja.
— bien, no puedo comenzar con las típicas preguntas porque ya nos conocemos un poco más, ¿por dónde podemos comenzar?— pregunta mientras yo dejo la flor en su respectivo florero.
— ¿estado civil de tus padres?— pregunto arreglando los pétalos de ella
— casados, los tuyos imagino están divorciados— responde dejando sus manos entrelazadas encima de la mesa.