Dolores Amores

Varicela

— entonces ¿te gusta?— pregunta Meli, mi mirada brinca a ambas, y ambas están esperando mi respuesta

— a ver, no. Estábamos hablando de tú y tu cita— intento desviar la atención de nuevo a Melina

— no funcionó, eso ya quedó claro. Pero lo que no queda claro es ¿qué sucede entre Mark y tú?— responde ella siendo apoyada por Raquel con un asentimiento de cabeza.

— ¿Te gusta?— pregunta Raquel ésta vez

— no, parece ser buen chico, me cae muy bien y me la pasó genial cuando estoy con él, puedo ser divertida, sarcástica, me puedo permitir perder la razón como el día que te fuimos a buscar — digo mirando a Meli —no debo ser Monse y eso me gusta— respondo recordando lo que me dijo en la bañera. Mientras ellas comparten una mirada de complicidad y recargan sus espaldas en el respaldo de sus sillas al mismo tiempo— ¿Qué?— pregunto confundida

— la palabra gustar es grande, creo que le atrae— responde Raquel mirando a Meli

— si, pienso lo mismo, porque aún no lo conoce por completo, formulé mal la pregunta— le responde todavía sin mirarme

— si lo conozco— respondo atrayendo sus miradas

—no, saber su color favorito y la historia de sus papás no quiere decir que lo conozcas como para gustar— responde Melina, humedeciendo su lengua con su café.

—asi es, gustar es una palabra muy fuerte, por ejemplo; me atrae ese café— señala la taza de Mel — pero ¿me gusta? La respuesta es no— responde la niña inglesa dándole un sorbo a su té.

— bueno, ¿y cómo le hago para quitarme la atracción por él?— pregunto rendida

— ¿Quitar?— pregunta Melina confundida y yo asiento

— ¿En serio vas a autosabotearte?— pregunta Melina casi ofendida

— no es sabotaje, es que él es mi clavo clavado con otro clavo, no puedo sentir nada por él — explico mirando mi taza, cuando levanto la vista, Meli está desconcertada mientras que Raquel tiene una expresión de “la acabas de regar”.

— ¿Qué él es tu qué?—

— nada— respondo seria y sin sentimientos, como un robot.

— no, ahora me explicas ¿por qué has decidido tomar esa decisión? eso es cruel —

— No lo es. Mira, llegué a la conclusión de que Diego me buscaba mucho, y yo molestaba mucho a Raquel—

— ninguna molestia — me interrumpe su voz

— Gracias. Entonces un día me dí cuenta que salir con Mark me hacía evitar ir con Diego y molestar a Raquel entonces lo usaría como ese dicho de un clavo saca a otro y la mejor parte es que como él está enamorado de Linna no hay manera de que se enamore de mi. Yo me saco a Diego de la cabeza, él sigue enamorado de Linna, no le hago daño a nadie y todos felices— termino de explicar sin echar de cabeza a Raquel

— eso crees. Es posible que Mark ya esté enamorado de ti y tú creyendo que sigue enamorado de Linna— su semblante aún es serio.

— no lo está, me ve como una amiga más —

— Moon, un hombre no te ayuda a buscar a tu hermana, no te busca tres días seguidos para arreglar las cosas contigo, no te lleva a su casa a pasar un huracán y sabrá cuántas cosas más habrá hecho, sin tener otra intención. La amistad entre hombres y mujeres no existe—

— tristemente — murmura Raquel

— si, tristemente no existe. Nosotras hay casos donde si es con otra intención pero los hombres todo el tiempo pensarán que tienen la mínima posibilidad de que tu amistad evolucione—

— puede que tengas razón pero si él no me dice que le gusto entonces no le gusto— ambas se vuelven a mirar y sonriendo mofandose de mí.

— y en el muy lejano caso de que te lo dijera, ¿le corresponderías?— la pregunta de Raquel me hiela, me he estado repitiendo que no puedo sentir nada por él que no sé si podría

— en el caso de que eso pasara te recomiendo que te permitas volver a enamorarte. Te fue mal ¿y eso qué? No eres la primera ni la última a la que le va a pasar eso— Raquel me mantiene pensativa todavía

— cual sea la situación en la que termine tu clavo o tornillo vívelo, no te cierres a sentir — volteo a mirar a Meli sorprendida de sus palabras. Ella la chica llena de barreras diciéndome que no me cierre, algo pasó.

No creo gustarle, si le gustara no me habría llevado a conocer a Linna, solo un loco presenta a sus dos ligues… solo un loco.
Entro a su contacto y después de pensar que decir, llamo. Llevarlo a hacer cosas normales puede que me haga aterrizarlo y desenamorame o que me guste de verdad pero confío en que verlo de la manera más humana y sin expectativas puede hacer que hasta una estrella de cine te parezca ordinaria.

— hola Moon, ¿cómo estás?— pregunta al responder el teléfono, su voz parece ronca, como dormilada

— perdón, ¿te desperté?— pregunto apenada

— no, estoy enfermo— seguramente estará trabajando desde casa ya que no escucho ruido de calle

— ¿de qué?—

— varicela, no sabía que a los adultos nos daba — responde gracioso

— pues si no te dió de niño si, ¿no te había dado?— pregunto desde el sofá

— no, creí que si no te daba de niño entonces ya nunca te daría— responde mientras yo me levanto con camino a la cocina.

— ¿estuviste en contacto con alguien que tuviera? Usualmente funciona como una cadena— respondo, apagando el fuego de la estufa, camino a buscar un tupper en la alacena.

—No que yo recuerde. Pero nada que no se cure, ya me mandaron a casa con pastillas para la fiebre y la misma crema que me recomendaste el día de la cena, aquí el problema es la maldita comezón— responde y yo ya estoy cerrando el tupper donde almacené sopa. Sopa que convenientemente había preparado sin conocimiento de su estado.

— bueno, piensa que si te rascas o te explotas esas llagas te quedará cicatriz— respondo con la aplicación de auto por aplicación abierta y cuestionando en si debería ir.

Quería conocerlo en una faceta más humana y ordinaria, nada más ordinario que un enfermo, pienso y doy clic a buscar una opción.

Después de 2 minutos esperando el auto sigo teniendo a Mark en la línea, con la sopa en una lonchera para que permanezca caliente.




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