Dolores Amores

Princesas

Golpeo la puerta de Mark ligeramente para no asustar a su sobrina, sobrina que no creo asustar porque ella es quien me abre.

Tiene el vestido que usó en su cumpleaños con una tiara de princesa y un maquillaje artístico hecho por una niña.

— Hola hermosa, ¿Dónde está tu tío Mark?— pregunto a la niña con mirada analítica, no sé si en recordar mi cara o si en decidirse en cerrarme la puerta en la cara.
— Caroline ya te he dicho que no abras la puerta, te pueden robar— escucho a Mark caminar cada vez más cerca a la puerta; cuando llega a la puerta es inevitable explotar en una carcajada.

Lo que uno tiene que hacer para entretener a una niña de 5 años, pienso.
Mark llega a la puerta con sombra de ojos azul, un exceso de rubor en las mejillas, dos líneas temblorosas que deberían ser su delineado, los labios azul con brillos y como cereza del pastel viste una tiara en la cabeza con dos minis coletas de su cabello

Su expresión en la puerta es seria, está esperando a que deje de reírme para invitarme a pasar o correrme después de mi carcajada.
Me saco el celular del bolso de mi jean y con rapidez le tomo una foto para mantenerla por la eternidad que la nube me lo permita.

Sin esperar más me abre la puerta para que entre, entro con Coraline acompañando mi risa con la suya.

— hiciste un gran trabajo, hermosa — digo más tranquila mirando a Coraline, le extiendo mis 5 que ella con fuerza choca dando un brinco.

— ¿lista? Porque te toca— comenta Mark

— ¿sabes que? Deberías ir así a tu reunión, dudo que se puedan resistir a tus encantos femeninos— comento volviendo a reírme.

— Gracias por ayudarme, Moon— comenta caminando a su habitación del que regresa con unas toallitas húmedas.

— es un placer, entre mujeres hay que apoyarnos— y ahora los dos somos los que explotamos en risas

— ese estuvo bueno— comenta ya más tranquilo abriendo el paquete y sacando una

— ya, ya me calmé. ¿Qué debo hacer?— pregunto recordando a qué vine.

Mark me llamó preguntando si podía ayudarle a cuidar a Caroline porque le hablaron del trabajo al parecer tuvieron un problema y dado que ya se curó en su totalidad de la varicela pues debe ir. Caroline se va a quedar con él tres días hasta que regresen sus papás de un viaje. Kiara y Francisco estaban ocupados, eso me convierte en la tercera opción. La opción disponible en este caso.

— solo cuidarla, ya comió pero igual si se le antoja algo, la nevera y la alacena están llenas, es alérgica a la nuez entonces por favor no le des nada con nuez, aunque te lo ruegue, no le des— comienza a explicar mientras se pasa la toallita por el rostro quitando la obra de arte de Caroline

— no nuez, entiendo— repito al ver su rostro serio. Imagino que ya tuvieron una situación con la nuez que fue desastrosa.

— mi número lo tienes, en caso de emergencia te anoté el número de un doctor, espero y no lo necesites. A veces le entra la tristeza y quiere llamar a su mamá también te dejé su número para que le hagas videollamada. Si no llego antes de las ocho ¿podrías bañarla a las siete por favor?— yo asiento con la cabeza — en mi habitación está su maleta ahí tiene su pijama, su toalla y su jabón. ¿Qué más?— se pregunta a si mismo— creo que es todo—

— ¿come cosas duras? ¿Va al baño sola? ¿Puede ver televisión? ¿Está tomando medicamentos?— pregunto indagando más

— si, come de todo y bien. Va al baño sola. Si puede ver televisión. No está tomando medicina. Ah, ella es como Raquel, no le gusta que la toquen, igual es muy tranquila no necesitarás tocarla y por favor no abran la puerta— comenta ya sin rastros de lo que fue su versión femenina, termina al quitarse las minis coletas y la tiara para peinarse el cabello.

— bien, puedes irte tranquilo — comento acercandome a la puerta .

— muchas gracias Moon, te debo una— es lo último que dice después de despedirse de Caroline quien toma su partida muy normal.

— Ya llegué— escucho la voz de Mark entrando a su casa.

En la sala, la mesa de centro la hemos movido, Raquel está dandole una clase de yoga a Caroline. Yo estoy terminando de arreglar todo lo que el torbellino de Caroline hizo con la casa de su tío.

— bienvenido — digo acercándome a él tomándolo de un costado de su camisa para arrastrarlo sutilmente a la cocina lejos de las chicas — perdón por invitarlas pero es que… quizá soy yo la que no es buena con los niños y todo se le hace demasiado — y antes de seguir buscando las palabras adecuadas me interrumpe

— pediste refuerzos — yo asiento apenada — yo sé que Caroline es un torbellino, lo sé pero si te lo decía temía que no aceptaras—

— ¿lo sabías?— ahora él asiente apenado

— bueno, si hubieras sido honesto conmigo habría estado más preparada —

— perdón, no te volveré a mentir —

— por favor — respondo sonriendo, nos quedamos en silencio mirándonos — ¿cómo te fue?— pregunto al fin

— hubiera preferido quedarme aquí para seguir siendo una linda princesa, pero al menos mañana no debo regresar, esa es una buena señal— sonrío

Caroline choca su mejilla en mi pierna abrazándome con sus brazos. Mark se agacha por ella para levantarla en brazos.

— ¿te portaste bien?— le pregunta ya teniendola en brazos.

— si, Moon y yo jugamos muchos juegos y su hermana nos contó un cuento de una reina Isabel — Mark voltea a verme alarmado

— evitó varios datos históricos — respondo tranquilizandolo.

— Hola Mark— saludan ambas al llegar a la cocina

— Hola chicas, espero que Moon les haya como mínimo dado agua— entrecierro los ojos fingiendo indignación, ambas asienten —gracias por ayudar a Moon hoy y una disculpa si les causó muchos problemas— responde él ganándose una sonrisa de ambas

— no fue nada. Ya nos vamos— responde Raquel

— okay, muchas gracias otra vez, vayan con cuidado— responde él.

Meli se acerca a darle un pequeño abrazo mientras que en el caso de Raquel solo la despide sacudiendo la mano para después acompañarnos a la puerta.




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