Estoy a unos metros de la puerta automática deteniendome al ver a Mark en la puerta, está a un lado del bote de basura mirando hacia todos lados, no tiene un carrito, ni bolsa de compras, nada. ¿Qué hace aquí?
La búsqueda de su mirada se detiene al verme de pie, él se acerca a mi y a cada paso que da siento como me vuelvo más vulnerable.
— no era mi intención — repito una y otra vez ante la desesperación, él cerca a mi mientras me repite que lo sabe. Lo abrazo con fuerza como si no le hubiera pedido una semana y no le hubiera evitado por dos.
— lo sé, tranquila —
— me obligaron, me dijeron que hablarían mal de mi con cualquiera al que fuera a pedirle trabajo — siento sus brazos rodearme ahogando mis palabras — ahora todos me van a odiar, la gente me vió en la manifestación y ahora me escucharon diciendo mentiras con una sonrisa de estúpida—
…
Hace 3 días que ví a Mark afuera del supermercado. Me llevó a su casa, ahí me tranquilicé y sobre el tema del tiempo fuera que nos dimos no hubo ni pío, lo agradezco porque ya me sentía lo suficientemente mal como para agregarle un rechazo de su parte.
¿Qué que he hecho en estos 3 días? Pues como el Grinch; sumergirme en mi propia miseria. Han sido 3 días raros. Yo creí que por no tener redes sociales no iba a sufrir del odio de la gente. Mark creyó que al ser un puerto pequeño nadie lo iba a notar. Melina creyó que al ser yo una imagen pública pequeña (y tonta) no le iban a dar importancia. Y Raquel creyó que el odio no podía ser más hacia mi que hacía el presidente… pero todos nos equivocamos. He sentido que vivo en un videoclip de música banda, dónde todo es dramático y lento. Fui a trabajar el jueves, viernes y el sábado y parecía que todo estaba bien a mi alrededor excepto yo, es como si nada hubiera sucedido, es como Vallarta al día siguiente de esa manifestación; fue otro día común y corriente, el presidente siguió siendo el presidente y los problemas de Vallarta siguen aquí.
Tengo a Melina maquillando sus pestañas en mi espejo mientras yo me doy el último repaso con la plancha de cabello. Melina vino a mi casa a sacarme porque no acepta que lleve 3 días en casa, sin salir más que para trabajar, esperamos a Raquel mientras nos arreglamos porque me llevarán a una salida secreta.
Apago la plancha de cabello cuando los toques en la puerta me avisan que al fin llegó Raquel, camino a abrirle encontrandome con una Raquel muy bien arreglada, como no la había visto en mucho mucho tiempo.
— que linda te ves— exclamó al verla, le extiendo mi dedo que ella choca con el suyo
— Gracias, nos vemos lindas. Excelente así si nos compran un cuadro— responde mientras entramos a la sala y sentándose en el sillón miro a Meli salir de mi habitación.
— ¿cómo que cuadro?— pregunta Melina al llegar a la sala también
— wow, que hermosas somos, no inventes me encantan. Si fuera hombre…— la interrumpo con comedia
— no lo digas, sino terminaremos como Mónica, Rachel y Phoebe— respondo haciendo alusión a la serie y a aquella pregunta de ¿con quién andarían?
— iba a decir que con las dos— responde Raquel haciéndome sonreír.
— Gracias, tu también te ves hermosa. Ahora dime, ¿tiene algo que ver eso de verte espectacular con lo del cuadro que comentaste?— pregunta Meli sentándose a su lado izquierdo en el sofá
— ¿no te dije a dónde iríamos?— pregunta Raquel mirándola confundida mientras me siento a lado derecho de Raquel. Meli niega con la cabeza y Raquel continúa —iremos al ArtWalk—
— ¿un evento lleno de gentrificadores? ¡Ay no!— exclamo levantándome
— ¡hey! El punto es sacarte de éstas cuatro paredes Monserrat, ver qué allá afuera no pasó nada con lo que dijiste en televisión, quién y quita y un extranjero guapo te vea, se enamore de ti y para conquistarte te compra una pintura carísima— la sigo mirando de pie no muy convencida — además, es el evento de una amiga. Wendy es una amiga artista que va a presentar pinturas de su autoría por primera vez y en uno de los sitios mejores colocados para el arte de Vallarta, vamos a apoyar el arte, anda—
Raquel es un ejemplo claro de lo que es coexistir con la gentrificacion, odia que personas no puedan acceder a buenas viviendas y que ahora todo sea pensando en el consumidor extranjero pero al mismo tiempo extrae lo que puede de ahí. Trabaja de maestra de Yoga para gente que su target son extranjeros o whitexicans y canta para eventos importantes o restaurantes de gente extranjera, ella dice que es unirse al enemigo porque sabe que no puede contra él.
— ¿no te convencí?— pregunta realmente preocupada
— si, pero me quedé pensando en ¿Por qué tienes otra amiga? Creí que nosotras éramos tus únicas amigas— respondo haciendo más ameno el ambiente y fingiendo drama
— Wendy me consiguió el trabajo en el estudio de la Marina y obviamente no solo las iba a tener a ustedes, tengo más amigos — responde levantándose y esa es la señal de irnos
— ¿más amigos?— grito exagerando y haciendo reír a Meli quien corre a mi habitación por su bolso, me imagino.
— claro, salgo con otros amigos cuando ustedes están ocupadas— responde Raquel siguiéndome a mi habitación para ir en busca de mi bolso
— ¿qué dices? Pero si siempre estamos juntas— respondo entrando y buscando mi bolso
— no es cierto, tú estás ocupada con tu amiguito al que te gusta meterle la lengua cuando estás borracha o sino hablando de tu “complicada” situación con el amigo de la amiga a la que Meli le mete la lengua en la chocha— volteo a verla confundida por su actitud parece estar al borde de un colapso con un hermoso atuendo.
— lamento que el amigo de Mark no esté disponible, así podríamos salir los seis— respondo intentando ser amistosa
— Moon no— habla la voz de Meli mirandome negando con la cabeza, yo levanto los hombros confundida y ella se acerca a Raquel quien está sentandose en el banco de los pies de la cama —Raquel ¿está todo bien con ya sabes quién?— veo la cabeza de Raquel negar, me da la espalda pero ver la mano de Meli sacudirse por encima de su hombro sé que está llorando.