— chicas, chicas, chicas, vámonos — Raquel llega a nosotras agitada y acelerada como cuando llegaba después de su ritual
— ¿por qué?— pregunta Meli confundida
— si la están siguiendo —
— te dije— exclamó en un grito/susurro
— si, es un chico de cachucha hacía atrás ¿verdad?— ambas asentimos con la cabeza — si, yo estaba afuera saludando al chico, cuando el chico de la gorra cruzó la calle diciendo ¿que como era posible que dijeras eso en televisión y anduvieras en estos lados ignorando la situación de Vallarta cuando habías estado en la manifestación? y se metieron a la galería de a lado de ésta, vámonos — las tres comenzamos a caminar con prisa y a la puerta de la galería de a lado la voz de un chico nos habla.
— hey Monse, ¿qué se siente el ser tan hipócrita con el puerto al que informas?— Raquel y Melina están cubirendome de cada lado y aún así logro verlo.
— sin comentarios, gracias — habla Melina mientras Raquel me sigue jalando para irnos
— no le estoy hablando a usted, estoy haciendo mi trabajo — Meli se detiene para confrontarlo
— ¡ya sé quien eres! Eres el wey que hace videos de probando cafeterías, si te dedicas a probar café ¿por qué quieres una nota amarillista? — Raquel jala de Melina quien se resiste — ¿para quién trabajas?—
— no tengo porque darle esa información — responde el chico mientras su amiga o novia o sabrá Dios que es sigue apuntando su cámara a nosotras.
— ¿y exiges que ella se detenga a darte una explicación?, ya ni la friegas, te pido que elimines contenido audiovisual de mi cliente que ha sido obtenido sin su consentimiento —
— no, solo hago mi trabajo —
— ¿dónde está tu gafete de periodista?, sino lo eres no puedes guardar fotos o videos de ella—
— ya vámonos, así déjalo, no me importa— tiro de la manga de Meli pero ella no cede.
— sino eliminas en este instante lo que tomaste llamaré a la policía — ay no. Yo solo quería distraerme.
— ¿y bajo que cargos lo pueden detener según tú?— pregunta la chica que está grabando todo.
— tú cállate y borra las fotos—
— Meli, ya— Raquel toma a Meli a la fuerza jalandola para irnos a esconder a su auto.
Todo el camino en busca del carro Meli no dejó de discutir con nosotras por permitirle que se saliera con la suya.
— Meli, recuerda que estás en México y que ella aunque sea una figura pública pequeña, lo es. No les podían hacer nada— Meli se siente más molesta por la explicación de Raquel, porque sabe en el fondo que tiene la razón.
Después de ello decidimos pasar por una botella de vino y nos fuimos a la casa de Raquel a comer sandwiches deliciosos con vino.
...
Veo mi bola girar, girar e irse por un lado pero antes de perderse se lleva con ella un pino, yo grito de emoción. Volteo a ver a Mark quien sonríe al verme tan emocionada.
— vas mejorando— comenta cuando llego a su lado, asiento orgullosa tomando mi cerveza de la mesa —recuerdo la primera vez que vinimos, no le diste a ninguno — sigue hablando mientras le doy un trago a mi cerveza.
— Sé que algún día vendré y tumbaré todos de un solo tiro— respondo al dejar mi cerveza de nuevo en la mesa mientras me siento.
— Así será, la práctica hace al maestro— responde antes de alejarse a buscar su bola, se concentra y tira, tirando la mitad de pinos y con ello terminamos la partida de hoy.
Tomamos ambas cervezas y nos pasamos a retirar después de dejarlas en la barra de bebidas y los zapatos.
— ¿sabes?, te podría ganar si me dejaras poner las paredes de los costados, se los hacen a los niños, así te podría ganar— comento al salir del boliche
— si, pero no sería juego limpio, además Monserrat Rivera no es alguien que juegue por el camino fácil, no huye de las complicaciones — responde, ya sé para donde va.
— Ya lo sé, perdón por haberte evitado estos días — respondo pasando mi brazo por su cintura, él pasa el suyo por mi hombros caminando abrazados hacia la puerta que da al estacionamiento.
— si me hubiera gustado poder acompañarte en ese momento, agradezco tu disculpa y agradezco que me hayas invitado a venir— miro nuestros pies para cambiar mi paso con un brinco
— gracias por venir—
— ¿hay algo que quieras contarme?— pregunta con tono de que sabe algo y sé que me está mirando, volteo a verlo y así es.
— ¿qué te contaron?—
— no sé si te dijo Melina que ayer fue a la casa de Kiara a cenar con nosotros— yo niego con la cabeza pero feliz de que se estén dando a entender apesar de lo que me dijo en la boda— ups bueno, Melina nos contó lo del tipo que las siguió — responde, yo giro los ojos al recordarlo.
— pues no pasó a más, no borró la foto, no nos siguió y no salió mi foto en ninguna página amarillista, no sé que sucedió pero apesar de esa mala experiencia pude encontrarle el lado bueno— respondo antes de llegar a la puerta
— ¿qué aprendiste?—
— que el mundo no gira al rededor de mi, en el trabajo todo sigue como si nada, salí y ese chico que se dedica a redes sociales fue el único al que le importó lo que dije, vine al boliche y nadie le importa que dije. Es más mi culpa conmigo misma, porque me defraudé a mi misma al permitir que me usaran— al llegar a la puerta ésta se abre automáticamente dejando ver el aguacero que está cayendo afuera.
Los dos nos quedamos en silencio mirando la lluvia caer.
— es mal momento para no haberme venido en auto— yo lo miro estando de acuerdo con él.
— podemos ir por una bolsa de plástico y caminar bajo la lluvia hasta nuestras casas, quedan cerca—
— ¿y si te enfermas?—
— ay, nada que una antigripal no pueda arreglar — respondo caminando hacia el supermercado que hay dentro de la plaza, pago 10 pesos por una bolsa de plástico (para que no me pongan excusas) metemos nuestros teléfonos, carteras y llaves a la bolsa plástica para comenzar a caminar bajo la lluvia.
Es fría, dura y con viento que nos llega en enfríar al punto de pensar que ésta no fue una buena idea .