Subo corriendo las escaleras, al abrir la puerta del baño es una sorpresa no verlo ocupado, entro al cubículo de la puerta abierta, cierro y me inclino lista para vomitar lo que deba sacar, la punzada de dolor se hace presente pero ésta se va recorriendo hacia abajo. Mi piel se hiela, se eriza y sin perder tiempo me levanto, me bajo el short y me siento en la taza del baño seguida de sonidos escandalosos y una masa incomoda saliendo de mi.
Siento como si mi cuerpo perdiera las fuerzas, otra punzada de dolor, comienzo a sentir frío, mi piel se vuelve a erizar y yo extiendo los brazos a los lados del cubículo buscando de dónde agarrarme para recuperar las fuerzas que siento que se van con cada gas que sale de mí.
Siento que he durado una eternidad, ya estoy ligeramente mejor, cuando se abre la puerta principal del baño y escucho la voz de Raquel al micrófono, me alegra que haya logrado salir, me limpio y tiro de la cadena dos veces antes de salir.
Llego al primer piso buscando a Mark quien debe estar bailando con otra güera o junto a Kiara, lo busco entre la gente encontrándolo pláticando con una morenaza de bubis gigantes... muy linda si soy sincera conmigo misma.
- hola ¿me podrías dar mis cosas por fa?- pregunto al acercarme a ellos
- ¿estás bien? Te ves pálida- yo asiento, me extiende de su mano mi celular, mi cartera y mis llaves, con todo en mis manos comienzo a buscar a Melina con la mirada; encontrandola en un banco cerca de la tarima, no sé dónde está Kiara ya que no están juntas y tampoco está con la morena preciosa y el moco de Mark.
- ¿cómo sigues?- pregunta al llegar a ella, yo le hago la seña de más o menos
- esto es lo de mis cervezas- comento sacando con prisa un par de billetes de mi cartera pero de la prisa que siento es como si mis manos o mis dedos tuvieran corto circuito y no funcionan bien
- ¿ya te vas? ¿Qué te pasa?- pregunta preocupada del estado de mis manos temblorosas
La mierda física es un tema para tener vergüenza de contar y más en un lugar público así que me acerco a su oído y ella coloca atención intentando bloquear el ruido de afuera.
- se me soltó el estómago - confieso en su oído y mientras yo busco consuelo ella me mira sorprendida.
La carcajada que suelta Melina después es tan ruidosa que le tapó la boca con la mano, ella se tapa la boca quitando mis manos pero se dobla de la risa.
- voy a ir a una farmacia a buscar algo pero me voy a mi casa-
- no sé qué farmacia por aquí este abierta, te llevaría pero logré controlar la crisis de Raquel y sería lo más conveniente quedarme por si le volviera a pasar algo similar- yo asiento comprensiva, una pastilla calmará mi cola pero no hay nada que controle lo que siente el corazón de Raquel en este momento.
- ojalá que no pero si entiendo, no te preocupes, me iré a mi casa yo creo que mi cola si aguantará hasta llegar a casa-
- primero vayan a una farmacia- me quedo callada procesando si habló en plural -¿Qué?-
- me iré sola, Mark está muy ocupado platicando con chicas extremadamente bonitas como para llevar a su amiga cagona a casa- respondo
- estás loca, te ves hermosa, vestida como Adam Sandler y la cola chorrienta te ves hermosa- me extiende los brazos para abrazarme antes de irme y le correspondo el abrazo.
Estoy por llegar al sitio de taxis para pedirme uno a mi casa cuando la voz de Mark grita mi nombre y lo veo correr hacía mi.
- ¿qué pasó? ¿Por qué te vas? Y sin avisarme- ¿por qué no jadea cuando corre?
- necesito irme a casa, no me siento bien... quizá sea fiebre- respondo para no hacerle creer que verlo con chichonas y güeras me hayan hecho irme.
- te llevo a tu casa-
- no, tú regresa al bar, se la están pasando bien todos ahí, ve, te aviso cuando llegue a mi casa-
- no, yo te traje, yo te llevo... además de que ya me aburrí de coquetear- dice relajando el cuerpo para verse desinteresado en regresar
- vaya, que lindo es ser tu escape- respondo sarcástica, me pasa el brazo por los hombros y caminamos hacia donde estacionó el carro.
No llevamos ni un cuarto de camino en auto cuando comienzo a sentir otra punzada ahora familiar, mis extremidades se sienten sin fuerza, y la piel se me eriza.
- da vuelta en la siguiente, llévame al supermercado que está cruzando la avenida- digo sin mirarlo pero no puedo evitar buscar de que aferrarme, tomando el tablero.
- ¿para qué?-
- solo gira y llévame- insisto apretando todo mi cuerpo, volteo a mirarlo y veo que me mira el brazo - ¿que?-
- no es fiebre, te estás cagando- yo grito de la vergüenza y él reprime una carcajada seguramente como la de Meli - ¿qué te habrá caído mal?-
- no lo sé, solo conduce por favor, siento que me voy a cagar en tu carro- respondo sintiendo mi piel erizarse de nuevo.
Las calles están casi solas de carros pero los semáforos se sienten eternos y pasarlos no es una opción, no quiero que multen a Mark y no quiero retrasar mi ida a hacer esto a un lugar decente como un baño.
Él se orilla cerca del estacionamiento y yo brinco del auto, corro al interior del supermercado subo los escalones de dos en dos para llegar al baño, entro al segundo cubículo y mientras cierro con el seguro la puerta mi cuerpo no puede soportarlo más y acompañado de un grito de vergüenza hacía mi misma me bajo la ropa de la parte inferior sentadome al momento en la taza del baño.
Ya sentada cierro con el seguro la puerta; tengo la ropa en mierda y mi platónico está estacionadose o abandonandome para irse a con las morenas y güeras a bailar, no es lo suficientemente desastroso como para llorar pero si lo suficiente para sentirme mal.
- Moon... ¿si llegaste?- escucho su voz desde afuera
- ¿me podrías comprar un short de pijama, una pastilla y una bolsa de plástico?- pregunto sentada sintiendome mal de nuevo
- claro... ¿quieres un calzón?- lo escucho antes de irse