— hola — saludo al responder a la llamada de Meli. Seguramente para preguntarme si ya estoy lista, pero no lo estoy y creo que no lo estaré.
— hey, ¿ya estás lista?—
— no y creo que no iré — respondo mirando al hombre que comparte sillón conmigo mirándome
— ¿Qué? ¿De qué estás hablando? Tienes que ir, ya confirmamos—
— papá está aquí en casa conmigo — solo silencio se escucha en la línea telefónica
— voy para allá — es lo último que escucho.
Hace dos semanas Raquel nos invitó a la mega fiesta de una amiga de su amiga (la que conocimos en la galería), así que estuvimos pensando en disfraces sexys para usar, pero Meli quien no quiere arruinar lo poco o mucho que tiene con Kiara se echó para atrás; así que una noche que miré el programa de los 90s Daria, les dije que nos fuéramos así; era más fácil de conseguir esa ropa y aceptaron, después a los días Mark nos preguntó en un café casual ¿qué haríamos para Halloween? Así que Raquel lo invitó.
Y como trabajo mejor bajo presión dejé algunos pendientes de mi disfraz de último momento, fuí a comprar esos detalles de mí disfraz, regresé y me encontré con papá esperando en la puerta del edificio bajo la sombra de los árboles. Así que subimos y lo dejé pasar, ya le ofrecí agua y comida, solo me aceptó el agua pero sigue sin decirme la razón de su visita.
— ¿cómo está tu mujer?— pregunto mirándolo para romper el hielo
— está bien, gracias por preguntar — yo asiento apartando la vista de él.
— ¿quieres hablar o solo quieres convivir?— pregunto sin saber que hacer.
Tengo muchos años sin verlo, he hablado con él por teléfono porque me ha marcado el día de mi cumpleaños pero no hemos convivido desde el divorcio, es como si se hubiera divorciado de las 3.
— podriamos ver una película— suspiro, asiento con la cabeza para tomar fuerzas y levantarme.
— por ahí está el control de la televisión, iré por palomitas— respondo caminando a la cocina
Los 3 minutos que tardan en estar listas las palomitas los siento eternos, ya quiero que se vaya o que me diga que hace aquí, esto es incómodo o al menos para mí.
— ¿ibas a salir hoy?— pregunta cuando me ve acercarme con las palomitas
— iba a salir con Meli y unos amigos—
—lo siento—
— ¿y si mejor me dices a qué viniste?— pregunto al sentarme en el sofá y dejar las palomitas en la mesa de centro — no puedes venir después de años a simplemente convivir y hacerte el padre perfecto ¿qué quieres?—
— sé que les hice daño y lo siento mucho nunca fue mi intención hacerles pasar por lo que pasaron… pero hace unos días soñé que me enteraba de que habías muerto y… desperté llorando—
— bueno, ya viste que sigo viva— respondo apática. No quiero llorar por sus lágrimas, es abogado está acostumbrado a ser un mentiroso.
— le pregunté a chat jipiti y me dijo que cuando se sueña eso no es necesariamente muerte, puede ser transformación o en algunos casos que quieren pasar esa etapa, imagino que tienes mucho que decirme así que vine a que te transformes— lo dice enserio, lo puedo sentir pero yo no puedo hablar, se me ha dado la oportunidad y me he quedado en blanco, sé que decirle pero es como si mi lengua me haya traicionado.
— ¿qué película escogiste?— pregunto tomando el plato con palomitas para recargarme en el respaldo del sofá
— la de treinta y un minutos— responde siguiendo mi ejemplo de ignorar la situación — recuerdo que era tu favorita —
— no lo creo, no recuerdo ni siquiera haberla visto— es cierto, no lo recuerdo.
Doy play a la película y en los primeros segundos de película se escucha que Melina golpea la puerta, me levanto de un brinco dejando las palomitas en la mesa y casi en un trote llego a la puerta para abrir.
— ¿qué hace él aquí?— susurra Meli en cuanto abro la puerta dejando ver a una Daria con gafas y su chaqueta verde en su brazo porque aún está haciendo un calor de infierno, maldito frío ¡llega ya!
— dice que tuvo un sueño y tenía que venir a que yo me desahogara—
— ay no, que venga otro día — susurra haciéndome sonreír — ¿y qué le dijiste?— pregunta entrando a la casa
— nada, me quedé en blanco así que pusimos una película — respondo susurrando también, Meli me hace una expresión de confusión y yo subo los hombros caminando a la sala antes darme la vuelta — ¿qué quieres de beber? Tengo agua y limones para hacer una limonada— respondo subiendo el tono de voz para que me escuche mientras me alejo hacia la cocina
— agua está bien— la escucho responder entrando a la sala — hola papá, ¿cómo estás?—
— bien hija ¿y tú? Veo que iban a salir, ¿Daria?— volteo a verlo sorprendida y Melina también parece sorprendida de que le atinara al disfraz.
— si ¿Qué ven?— pregunta sentándose a su lado.
Melina fue a terapia en la adolescencia y sanó todos sus traumas de infancia. Es alguien que le hace frente a los problemas, no sé cómo somos hermanas.
— su película favorita de niña — responde papá y escucho como el cuerpo del sillón suena al sentarse Meli al lado derecho de papá.
— la de Moon es Shrek dos y la mia es la de la de treinta y un minutos— responde Meli volteando a verme buscando mi aprobación a su respuesta
— puso tu favorita — respondo acercando su vaso con agua y camino de regreso a la cocina.
— ¿a dónde vas? Ven siéntate a verla— habla papá cuando me ve alejarme
— ahorita, haré limonada, dale play de aquí la alcanzo a ver— respondo y le dan al play.
Estoy cortando los limones escuchando de fondo la película, las risas de papá y la voz de Meli repitiendo de memoria los diálogos, imagino que es la razón de la risa de papá.
— ¿quién es Mark?— escucho la voz de papá, yo levanto la mirada confundida — te está llamando— yo corro a la sala para tomar el celular y colgar la llamada —¿es gay?— imagino que pregunta por la foto que tengo de él.
— es un amigo— respondo caminando de regreso a la cocina