Dolores Amores

Miedo

— no Melina, llévatelo a tu casa— respondo entre susurros en la puerta de mi habitación donde papá duerme plácido en mi cama, como sino se hubiera hecho el rey de una fiesta y haya estado cantando Son Pololos todo camino a casa.

— Mañana no trabajas — me susurra de regreso

— tú tampoco, llévatelo —

— Monserrat, no voy a despertar a papá, además dormiré en casa de Raquel, la llevaré y me quedaré con ella—

— entonces yo llevo a Raquel y tú te quedas con papá — respondo dando un paso hacia la sala que con su brazo me regresa.

— tú no sabes manejar—

— ¡ya sé! Le pido a Mark que te lleve a ti y a papá a tu casa y yo me quedo aquí con Raquel—

— Monserrat, no le vas a pedir eso a Mark, ¿qué te pasa? ¿Por qué no quieres quedarte con papá?—

— ¿por qué tengo yo que quedarme con él?— pregunto exasperada

— porque es contigo con quién quiere hablar— ya no susurra y eso provoca un ronquido por parte de papá — te vas a quedar aquí con él, llamaré a su esposa y le diré que pasará aquí la noche para que no se preocupe y mañana en la mañana después del desayuno le dirás todo lo que sientes por él, todo lo que no te permitió divertirte hoy— y con eso finaliza la conversación dejándome en la habitación con papá dormido.

Cuando llegamos papá se fue a la cama a dormir sin que nos dieramos cuenta porque todos los demás estábamos bebiendo agua y comiendo para que a los conductores se les bajara el alcohol y pudieran manejar porque están tercos en irse a sus casas y no pagar por ser llevados.

— Moon, ya nos vamos— grita Raquel haciendo que salga de la habitación para despedirme de ellas, las abrazo en la puerta y les recuerdo que me avisen cuando lleguen a su casa.

— ¿qué harás?— pregunta Mark cuando cierro la puerta después de despedirlas

— irme a un motel, ¿quieres venir?— respondo sarcástica dándome vuelta para volver a la sala. Cuando me doy cuenta que eso suena a una propuesta volteo para corregirme pero él ya está sonriendo divertido de mí

— no, gracias, yo me quedo aquí con tu papá — sonrío para volver a mi camino.

— papá se quedará a dormir y yo seguramente dormiré en mi sillón— respondo tirandome en el sillón y estirandome para alcanzar el control de la televisión, Mark se sienta a mi lado expectante de lo que pondré en la televisión.

— ¿titanic? Hazle honor a halloween, pon scream o masacre en Texas ya si quieres algo más violento pon las noticias ¿pero Titanic?— Mark de verdad suena quejumbroso al grado de darme risa

— Titanic es la mayor película de terror de todos los tiempos —

— difiero —

— es un romance que gira en torno a una catástrofe, muere muchísima gente y está basado en un hecho real, es terror puro— respondo pero antes de que esto se vuelva un debate divertido Mark nos detiene

— eso mismo piensa Linna— yo sonrío intentando no demostrar mi incomodidad y doy play a la película.

...

— hija… Monserrat…— escucho una voz masculina a lo lejos, tengo calor y antes de que pueda abrir los ojos lentamente como una persona normal un sonido me hace abrir los ojos espantada —MOOO— al abrirlos veo a papá frente a mi haciendo un mujido de vaca escandaloso.

— ay papá, ¿cómo estás?— pregunto acostada todavía pero con el corazón menos acelerado

— mejor que tu pololo no, pero estoy. ¿Tienes algo para la panza?—

¿Pololo?
Volteo a ver lo que me sostiene de caerme del sofá y es la mano de Mark… ¡Dormimos de cucharita! ¡Ay no! Esto no hacen los amigos.

Me levanto cuidadosamente para no despertarlo, logrando safarme camino a mi caja de medicinas. Comienzo a buscar algo para calmar las náuseas de papá, encuentro una pastilla efervescente que cuando miro la fecha de caducidad veo que caducó el año pasado así que la tiró a la basura, encuentro otra que si está en fecha vigente, le sirvo un vaso con agua y la dejó caer dentro para que haga su
magia.
Camino a la habitación donde se regresó a acostar me imagino.

— esto se supone que asienta el estómago y calma la resaca, ¿quieres algo para la cabeza o solo sientes malestar en la panza?— pregunto entregándole el vaso, él se sienta en la cama y lo toma

— solo es la panza, gracias cariño— yo asiento con la cabeza y regreso a la cocina.

Saco un suero de la nevera, regreso a la habitación para dárselo mientras él sigue bebiendo del vaso y regreso otra vez a la cocina.

Comienzo a hacer huevos para desayunar y no puedo evitar sonreír al recordar la vez que Mark me hizo el desayuno y ahora yo le estoy haciendo el desayuno a él, quién diría que tiene aguante el chico.

Después de su comentario sobre que Linna y yo pensamos lo mismo sobre Titanic como película de terror no dije nada, seguimos mirando la película pero no pude evitar preguntarle más tarde si la extrañaba a lo que respondió que a veces, que chismear con ella por teléfono no es lo mismo que en persona y que ahora está tan ocupada son pocas las veces que hablan. Después seguimos en silencio y me quedé dormida antes de la icónica escena de la mano en el carro.

Al terminar de preparar el desayuno y el café, Mark (imagino que por el olor) se ha despertado y acercándose a mi me ha preguntado como dormí y si papá seguía aquí.

Lo mandé a lavarse la cara y a papá le hablé para que viniera a desayunar. Ambos llegan al mismo tiempo hablando sabrá Dios de qué pero listos para desayunar.

Comienzo a servir los platos, escucho que papá abre la puerta de la gaveta de las tazas, estoy terminando de servir el tercer plato mientras Mark está volteando tortillas en el comal cuando lo escucho hablar.

— la de Moon es la rosa en forma de corazón —

— así que el pololo ha desayunado aquí ya, eh— la voz de mi papá suena a burla y no sé si estoy para esto hoy.

— Deja de decir que es mi pololo, solo somos amigos— respondo llevando los platos a la encimera para comer.

— los pololos son amigos que hacen todo juntos— entonces todo este tiempo estuve malinterpretando esa palabra, ¡DIOS que vergüenza!




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