Me miro una última vez en el espejo sin estar convencida de los zapatos que traigo para ésta salida, me los quito y con idea de cambiarlos me aparto, veo que algo se desliza por debajo de mi puerta, me detengo girando a ver qué es.
Es un sobre dorado, la tomo dejando mis zapatos en el suelo y abro la puerta para ver quién la deslizó, salgo al pasillo donde de las escaleras abajo veo una persona que no creí volver a ver.
— Diego— él se detiene y como si temiera voltea a verme desde abajo.
— hola Monserrat... te ves muy bonita —
— ¿Qué haces aquí?— pregunto en automático con una mezcla entre molestia y confusión
—tambien me alegra verte— responde como si no me hubiera dejado después de cojer en un motel lejano
— pues a mí no, ¿qué haces aquí? ¿Tú dejaste esto en mi casa?— pregunto levantando el sobre dorado para que lo vea
— vine a entregar invitaciones— me sonríe con esa sonrisa de perlas — fuiste mi mejor amiga por mucho tiempo así que decidí traerte una, pensé que sería lindo verte ahí — comenta sonriendo más relajado y hasta nostálgico
No es su cumpleaños, su cumpleaños es hasta el próximo año, a solo que quiera festejarlo antes, mucho antes
— ¿es para año nuevo? ¿Tu cumpleaños?— mientras pregunto dándole la vuelta, lo veo.
— es para mí boda—
"Acompáñanos a ser testigos de la unión de nuestras almas frente a Dios"
Lo volteo a ver y no logro descifrar con una palabra mi sentir
— ¿te vas a casar?— él asiente con la cabeza mientras desaparece su sonrisa, no sé que cara tengo yo, además de estúpida — pero tú... ¿hace cuánto que estás comprometido?—
—cinco meses — mi cabeza comienza a hacer cuentas. En septiembre fue la última vez que lo ví y si lleva 5 meses eso quiere decir que...
— ¿Fui parte de una infidelidad?, ¿es qué acaso fui tu despedida de soltero, imbécil?— comienzo a elevar el tono de mi voz
— Hermosa, vamos a tranquilizarnos—
— ¡no me digas hermosa! ¡Tu puta madre me voy a tranquilizar!, ¡me utilizaste, pendejo!— le lanzo su invitación por el aire— ¿y todavía te atreves a darme una invitación, hijo de ...?—
— lamento mucho que reacciones de ésta manera. Yo te sigo queriendo y por eso te traje ésta invitación — escucho sus palabras llenas de falsedades mientras recoge la invitación del suelo y la deja en la barandilla de concreto
— ¿de qué otra manera querías reaccionara? No solo el que fue el amor de mi vida se va a casar con alguien más a cinco putos meses de conocerla, sino que además me entero de que fui una amante mientras la tenías a ella, esto es lo menos que puedo hacer... ahora lárgate — respondo intentando que mi voz no se corte de las ganas de gritar o de llorar que en mi garganta se acumula.
Él solo asiente con la cabeza, se da vuelta y baja el resto de las escaleras para irse a ver a su futura esposa.
Yo regreso adentro a intentar tranquilizarme antes de irme, el hecho de que los zapatos no combinan es el menor de mis problemas ahora, mi mayor problema ahora es no hiperventilarme antes de irme.
...
La mano de Raquel moviéndose de arriba a abajo frente a mi me trae de nuevo al ahora.
— ¿estás bien?— pregunta Raquel regresando su mano a su cerveza
— si— respondo intentando verme bien
— no lo pareces, ¿Qué sucede?— es ahora Mark quien habla.
— okay, no estoy bien pero no quiero acaparar la atención de Kiara y mi hermana, seguramente hoy nos dicen que son novias y no me gustaría que mi mala noticia lo arruine— respondo antes de dar un trago a mi cerveza
— Meli y Kiara apenas salieron de casa, dinos, ¿Qué sucede?— Raquel sigue insistiendo con voz dulce así que no lo aguanto más y saco de mi bolso el sobre dorado que recogí de camino hacía abajo ya que seguía donde Diego la había dejado.
Ambos se acercan a leerla, Raquel es quien la toma sorprendida.
— ¡¿se va a casar?!— grita tal y como yo lo hice
— si y por todas las de la ley... cinco meses de compromiso— respondo mordiéndome la lengua porque sé que voy a llorar
— no sé que decir— responde Raquel regresandome la invitación.
— ¿de quién es eso?— escucho la voz de Meli y rápido tomo el sobre para guardarlo en mi bolso.
— de nadie— respondo pero eso no es suficiente para Melina, quien rodea la mesa y en un juego divertido de hermanas comienza a jalonear de mis manos escondidas el sobre, solo que yo no sonrió ni me río como lo hubiera hecho si de verdad no fuera nada, mis dedos sudan y el sobre se resbala siendo liberado de mis manos.
Meli se aleja hacia Kiara pero se detiene al leer lo que es a medio camino hacía ella.
— el hijo de perra ¡¿se va a casar?! — grita Meli volteando a verme, yo solo subo los hombros y presiono mis labios conteniendo mis ganas de llorar
— así es la vida, la gente se casa, gente se queda sin trabajo y otras se ganan la lotería, así es la vida— respondo levantándome para quitarle la invitación de la mano.
— pero...— la interrumpo al quitarle la invitación de su tiesa mano que aún sigue en shock
— pero nada, la vida avanza. Mejor cuenten ¿por qué nos han invitado a venir?— pregunto abrazando en forma de saludo a Meli, quien sigue tiesa, la suelto y abrazo a Kiara quien está confundida de ¿Quién diablos es Diego? y ¿por qué Melina está tiesa con la noticia?
La pareja decide que como me ven tranquila olvidemos el tema del nuevo matrimonio, toman asiento, el mesero les toma la orden y nos sentamos todos a la mesa a conversar con paz y serenidad... o al menos entre ellos.
— bien, queríamos reunirlos para darles la noticia de que Melina y yo estamos saliendo formalmente — comenta Kiara mirando con una sonrisa a mi hermana quien parece que va a llorar de la emoción.
— ¿son novias? ¿Solo se ven venirse entre ustedes?— pregunta Mark que me imagino que es una broma personal con Kiara quien le da un golpe amistoso en el brazo
— si, somos novias, tarado— responde Kiara haciendo que Raquel y yo demos un grito agudo de emoción