Dominados

30

April

Era obvio que perdimos nuestra única oportunidad de salir desprevenidamente se luego de haber perforado el cráneo a Marron Whintinfield.

¡Bang!

¡Por fin esa perra estaba muerta!

—¡Rayos! —al costo de crear una alerta.

Los pasillos se oscurecieron y fueron iluminados por luces rojas que eran encendidas y apagadas cada cinco segundos acompañados por una estridente alarma.

—¡April! —y Rick estaba preocupado— ¿Qué hacemos?

Teníamos poco tiempo...

—¡Oh no! —y muy mala suerte.

—¡Ahí estan! —Guardias, de cualquier genero, comenzaron a aparecer.

Todos apuntándonos con armas que solo creí ver en vídeo juegos. Sin duda la mejor forma de decir que ya no era necesario seguir con esta mierda de Sexo Perfecto e Imperfecto.

Afortunadamente nosotros estábamos preparados.

—¡Ahora! —como en la Sr y Sra Smith.

Rick y yo le disparamos a quince guardias, apuntando al único punto que les daba muerte definitiva.

El caneo.

—¿Qué de...? —Selwin, en cambio, parecía sorprendido, como sí no pudiera creerlo.

—¿Qué? —Y esa era mi parte favorita de este trabajo—¿Creíste que nos enviarían aquí sin entrenamiento?

—Eso pensé —Los guardias quedaron derribados, como un montón de cadáveres esperando ser descompuestos.

—¡Rayos! —pero había más.

Y no teníamos muchas balas.

Solo nos quedaba una opción.

—¡Corran! —la buena noticia era que estábamos en el piso del gran salón.

Rick y yo teníamos las armas Selwin, en cambio, contaba con un par de manos que nos fueron útiles al llevar a Allison en medio de estos pasillos vigilados por los guardias que usaban el verdadero uniforme de La Zona.

—¡¿A dónde tenemos que ir?! —Selwin no estaba informado de todo.

—Al gran comedor —gritó Rick—, donde se celebra el Torneo de la Vida.

—¿Acaso estan locos?

—No —dije—. Es la única salida que tenemos.

—¿En el comedor?

—Un ducto especial que esta en el congelador, para ser más específicos.

—¿El congelador? —solo que para él todo esto era nuevo— ¿Cómo en el León, La Bruja y el Ropero?

—Tal vez. De esa forma podríamos salir de este maldito infierno.

Solo podíamos correr y disparar a los guardias que en un momento fueron humanos.

Disparábamos al ritmo que perdíamos las municiones, mientras que ellos nos dirigían el brillo de sus apuntadores, en vez de la palabra.

—¡Rayos! —ya no teníamos más balas.

—Haste a un lado —Pero Rick no se estaba preparado.

—¿Qué vas a hacer?

—Lo que me dijiste que hiciera en caso de una emergencia.

—¿Espera qué? —Sacó de su pantalon una pequeña granada de mano— no estarás... —. Como en las peliculas...— ¡No!

...tiró del seguro...

Bang ...

...y creo una explosión colosal.

Nunca había visto algo así.

—¡Oh por Dios! —...y Selwin tampoco.

Los diez guardias que nos detuvieron explotaron junto con la pared que teníamos delante de nosotros.

—Ahora hay más espacio —Y una alerta mayor— ¡Miren!

Afortunadamente no estábamos tan lejos.

Corrimos entre los pasillos hasta para dar con la puerta que conducía al gran salón.

Él único lugar que nos ofrecía la opción para escapar...

—¡Mierda! —...siempre que no estuviese protegido.

¡Esto sí fue culpa de Mike!

El Gran Salón estaba repleto de guardias, vestidos como los que nos atacaron, todos sujetando a miembros por igual pero sin tener algún arma sobre su cráneo, con la excepción de un chico que permanecía en el centro del lugar junto a dos lideres de La Zona.

—¡Oh Melody! —no podía ser verdad—, pero que sorpresa —por qué teniamos que encontrar a Mireya Arnowin y a su nefasto novio Lawrence—. No sabíamos que te interesara tanto el torneo de la vida— vigilando el centro del escenario y dirigiéndome la palabra como sí aun me sintiera capaz de obedecer sus estúpidas ordenes— ¡Y trajiste a mi príncipe! ¡Pero que grata sorpresa!

Había guardias por todas partes.

Y aparecieron más.

—¡Oigan! —los guardias nos atraparon, tomaron nuestras armas y — ¡No! —se llevaron a Allison.

¡No podía ser cierto!

¡Todo ese trabajo y esfuerzo...!

—¡Allison! —...para nada—. ¡No se la lleven!

—Debemos hacerlo —dijo Mireya— es nuestro deber asegurarnos de que todo este en orden.

—¡Maldita bruja! —pero ahora me sentía deseosa de atacar

—Ah-ah-ah —lamentablemente no podía—, me temo que no voy a permitirlo. Además no tengo deseos de enojarme contigo, luego de que me trajiste a mi príncipe.

—No soy tu príncipe —y Selwin tampoco quería seguir— ¡Miserable arpía!.

—¡Connor!, ¿pero qué clase de modales son esos? —dijo Lawrence— no te dije que le tuvieras más respeto a los miembros del Sexo Perfecto.

—¡No me llamó Connor!.

—Por favor. No te crié para que me hablaras de esa forma.

—¡Tú no me criaste! ¡Maldito mentiroso!

—¡Connor!, pero ¿Qué sucede contigo?

—¡Y deja de llamarme "Connor"!

—Pero ese es tú nombre. ¿Acaso Tyler no te cuidó en esos momentos que necesitaste ayuda?

—¡No me llames así! —la rabia era mutua— ¡Mi nombre es Rick!

—¡Y yo soy Selwin! —lamentablemente el no tener un arma para defenderse solo empeoraba las cosas.

—¡Uy!, pero que sensibles. Supongo que ustedes ya tienen una idea de todo lo que esta pasando.

—Así es —dijo Selwin—. No tienes que fingir más.

—Pues que mal. Porque me temo que sí se niegan a seguir nuestras reglas los vamos a tener que castigar.

Selwin

Despertar en este infierno con todos mis recuerdos devueltos fue como colocarme en una de esa escenas donde estar atrapado era la perfecta señal para decirnos que debíamos entregarnos.




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