Dominio

La fractura

La idea de escapar no nació por valentía, nació con hartazgo. Liam llevaba demasiado tiempo respirando con permiso, pensado con permiso, sintiendo con permiso. Y mientras las cuerda le marcaba la muñecas, entendió que si no hacía algo, desaparecería por completo.

Dante lo observo en silencio

-¿Que estás pensando?-

La pregunta no era curiosidad, era advertencia. Liam levantó la mirada, el corazón le golpeaba el pecho como si quisiera huir antes que él.

-Que esto no es amor...-

El aire se congelo, durante un segundo, Dante no se movió. Sus ojos se endurecieron lentamente, como si algo dentro de él se hubiera quebrado.

Se acercó sin prisa, desató las cuerdas con movimientos firmes, casi meticulosos, cada nudo que se soltaba parecía una cuenta regresiva.

Cuando las muñecas de Liam quedaron libres, el ardor fue inmediato, el cuerpo recuperando movilidad, la ilusión de libertad.

Duró un instante, Dante lo levantó de la silla con fuerza, el impacto llegó sin aviso. Un golpe seco que le hizo perder el equilibrio, no fue caótico, fue calculado, Dante no atacaba por impulso; atacaba para imponer.

Liam cayó contra el suelo, el aire se le escapó de los pulmones, Dante lo tomó del cabello y lo obligó a incorporarse.

-No vuelvas a cuestionarme-. Dijo entre dientes -No después de todo lo que he hecho por ti.

Otro golpe, más fuerte, no descontrolado, sino rígido, como si estuviera corrigiendo una conducta. Liam sintió el sabor metálico en la boca, el cuerpo le temblaba, el instinto le gritaba que se protegiera, que se disculpara, que prometiera no volver a hablar así.

Pero no lo hizo, esa fue la verdadera ruptura. Dante lo empujó contra la pared, su respiración era pesada, no por miedo... sino por furia contenida.

-Sin mi no eres nada.-

Esa frase había sido una cadena invisible durante meses, pero ahora, mientras el dolor recorría el cuerpo, Liam entendió algo brutal: Si quedarse significaba seguir perdiéndose, entonces el dolor ya no era lo peor que podría pasarle, lo peor era seguir obedeciendo.

Dante lo soltó con brusquedad, esperando lágrimas, súplicas y sumisión. No las obtuvo, Liam respiraba con dificultad, pero lo miraba y en esa mirada ya no había miedo. Había decisión, y eso... eso era lo único que realmente podía romper el dominio.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.