Dominion of Elements

Episodio 4. La Aldea Donde Comenzó TODO

Kaer´Marun, Aldea Tarzia…

El escondite donde estaba aquella pandilla que fue arrasada sin quedar ni un solo sobreviviente, quedo completamente destruido por la Segunda General. Sus hombres hicieron colapsar ese lugar y solo quedaron los escombros y cadáveres por todos lados.

Ella caminaba con la elegancia de una diosa entre ruinas y cadáveres observando toda su obra con orgullo y arrogancia. Sus botas relucían incluso entre el polvo. Nada parecía haberla rozado, estaba completamente intacta.

De pronto, un leve zumbido sonó en su muñeca, era su reloj intercomunicador, un reloj con tecnología de punta fabricado en la región de Kiria, conocido como moniky. Era rápido y eficiente en batallas para comunicarse y saber la posición de sus aliados, cada tono era personalizado, había un tono único y distintivo para cada llamada, así sabía cuál era importante y cual podía ignorar. Y esa llamada en especial era muy importante para ella, conocía demasiado bien ese tono.

Sin pensarlo, se giró sutilmente, asegurándose de que sus hombres estuvieran lejos.
Se llevó la muñeca al rostro, y su voz cambió.

— ¿Ya tan pronto extrañándome? ––su tono fue suave y juguetón, una sonrisa tierna adorno su rostro.

La otra voz en la línea era suave y cálida, femenina, con un tono más maduro y lleno de ternura.

¿Terminaste con tu misión, cariño? ––pregunta.

—Sí. ––afirma sin perder la expresión ni la sonrisa. ––Y fue justo como anticipamos. No había ningún Arcáneo aquí y nada interesante… solo basura exagerando su poder, y ni siquiera tenían un nivel decente de poder elemental, fue una pérdida de tiempo venir directo a este lugar… pero el ambiente de esta aldea tiene algo muy peculiar, lo siento en el aire.

¿Peculiar? ––su tono se vuelve un poco juguetón con cierta curiosidad. –– ¿Entonces sientes un poder diferente no es así?

—Sí. ––afirma con una leve risa divertida. ––Hay una montaña cerca de aquí que me da una sensación muy familiar, pero el poder que emana es muy diferente, descontrolado y poderoso, hay algo oculto y sé muy bien quien es que lo esconde.

¿Vas a visitar a nuestro antiguo maestro? ––indica con un tono más dulce.

—Sí. ––indica mirando hacia atrás con calma. ––Le hare una pequeña visita al viejo cascarrabias.

De acuerdo. ––concede. –– ¿Regresas hoy a casa?

—Sí, estaré después del atardecer.

¿Qué quieres de cenar?

—Pollo frito.

Bien, te espero en casa. No te demores mucho y nada de desviarse del camino.

––Sí. ––afirma obediente.

La llamada se cortó con un pitido suave. Ella bajó la muñeca, suspirando. Por un instante... el monstruo se volvió humana. Se miró el uniforme y chasqueó la lengua.

—No puedo pasearme vestida como una General llamaría demasiado la atención. ––murmura para sí misma. ––Menos mal que siempre vengo preparada.

Se quitó con agilidad su uniforme, y debajo tenía una blusa holgada gris y un pantalón negro corto, se quitó sus botas y se puso tenis. Entró su uniforme y botas en una mochila que llevaba consigo. Se colocó una capucha gris oscura y desapareció en las sombras…

………………………………….

Kael y Brax habían llegado a la aldea Tarzia, para poder descansar un poco. Cuando entraron se sorprendieron, dentro de la aldea se podía contemplar a primera vista un mercado con varios puestos repletos de frutas, carne, pan…todo era fresco en buenas condiciones… algo que no existía en la aldea de Braskh.

La aldea era pintoresca, las casas alrededor estaban en buenas condiciones, los niños corrían y las personas caminaban con tranquilidad… o eso se quería aparentar.

—Vaya, aquí sí que hay comida... y vida. ––murmuró Kael mirando todo a su alrededor con genuino asombro. ––Pero, ¿Por qué todos caminan como si los fueran a degollar?

Las personas reían con nerviosismo, miraban por encima del hombro, y hablaban en susurros como si temieran que alguien o algo los fueran atacar de repente.

—Esta aldea está gobernada por una pandilla aún más cruel que la de Braskh. ––explica Brax en un tono bajo, solo para que él escuchará. –– Secuestran niños, desaparecen mujeres, queman hogares si no pagas la cuota del mes. ––mira a ambos lados cerciorándose de que no los estuvieran vigilando. ––Aquí, el miedo es más elegante... pero más afilado y despiadado.

De pronto, un muchacho corrió gritando a todo pulmón y emocionado por el sendero:

— ¡LA PANDILLA CAYO! ––se puso ambas manos en la boca como megáfonos. –– ¡FUERON MASACRADOS! ¡DOMINION LOS EXTERMINÓ A TODOS, INCLUSO A SU LÍDER!

La voz se expandió como fuego. Otra mujer vino detrás, confirmando lo mismo. El aire cambió. Los suspiros se transformaron en sonrisas. El miedo… se transformó en esperanza.

Pero en una esquina, una sombra se removió. Un grupo de hombres ebrios, escondidos tras una carreta, se levantaron con tambaleándose por el alcohol. Uno de ellos, alto, con tatuajes de fuego y cicatrices, escupió al suelo.

—Si esos idiotas ya no existen... ––sus palabras se arrastraron, movió ligeramente un dedo, mientras sostenía una botella llena de vino. ––Entonces es nuestro turno de brillar y masacrar…

Salen diez hombres, colocándose a su lado. Algunos manejaban el fuego, otros lanzaban esferas de tierra o ráfagas de aire mal canalizadas.

— ¡Desde ahora nosotros mandamos aquí! ––continuó el hombre pisando con fuerza el suelo. –– ¡Pónganse de rodillas o quémense con el resto!

Todos tuvieron miedo. Kael dio un paso al frente observando aquella escena. Se estiro como si despertara de una siesta.

— ¿Pero qué clase de idiota escucha “no hay pandilla” y dice “yo quiero ser la próxima”? ––Kael extiende ambas manos a los lados bastante divertido, como si aquella situación le causará gracia, sus ojos brillaban con una intensidad desafiante, observando fijamente aquel hombre sin miedo alguno.



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En el texto hay: elementos, anime, aventura humor

Editado: 31.05.2026

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