Flashback, hace cuatro años atrás
Hace cuatro años en la región de Valyria, en la capital central Dominus Lux, en la sede principal de Dominion, se encontraban reunidos en el gran salón los altos mandos; la Cuarta General, Kara Marckri cuádruple avanzado de 14 años, Tercera General, Layne Virell cuádruple supremo de 10 años, Segundo General Ranuz Astrus cuádruple supremo 16 años, y el más imponente de todos el Primer General, cuádruple avanzado Ginthar Ratruz.
Junto a ellos estaban Arka Virell dual suprema y Joshk Astrus cuádruple avanzando las manos derecha e izquierda del Lord Venaris respectivamente.
El Lord Venaris estaba sentado en la cabecera, imponente con su porte temible y respetado.
––Muy bien preséntenme sus informes. ––indica el Lord con voz firme cargada de autoridad. ––Tu primero Kara.
Kara se levanta con tranquilidad y calma, su voz era respetuosa pero con un toque travieso: ––En la región de Kiria todo sigue bajo orden como siempre mi Lord. Sus experimentos e inventos cada vez están siendo más avanzados, ninguna de las pandillas de las otras regiones se atreve a romper el pacto sobre Kiria.
––Excelente como siempre Kara. ––su voz era la calma llamando el peligro, apoyo sus codos sobre la mesa, cruza los dedos de su mano, pone su barbilla sobre ellos. –– Kiria es la única región intocable, dependemos de sus inventos y medicinas, es la única región que está bajo nuestra protección. Muy bien Kara ya puedes sentarte. Layne es tu turno.
Kara hace una leve reverencia y se sienta. Layne se levanta, con calma, su mirada era tranquila aunque su rostro mostraba un frio calculador.
––En Edria había un pequeño alboroto debido a una pandilla de forasteros de Ressan. ––indica con frialdad. ––Los locales los enfrentaron, tuvieron muchas pérdidas, niños y mujeres fueron secuestrados en el acto, los forasteros lograron escapar sin tener bajas.
Ginthar abrió los ojos como platos. No solo por lo que estaba escuchando, sino más bien por la manera en que ella lo estaba contando.
–– ¿Y tú que hiciste Layne? ––frunció el ceño, su tono vibraba con furia, mientras le dirigía una mirada desaprobatoria. –– ¿Acaso no interferiste?
Layne lo miró con incredulidad, con voz más fría que un iceberg dice: ––Esta insinuando que tenía que interferir cuando una de nuestras primeras normas es no hacer nada cuando pandillas enemigas se enfrentan entre sí, ¿Me está pidiendo que rompa las normas, señor? Sabe que romper nuestras normas significa traición a Dominion.
Todos en la sala giran de inmediato su rostro en dirección de Ginthar. El Lord lo observa con atención como si estuviera indagando sobre su misma alma.
––Ginthar, parece ser que tienes algo muy importante que aportar en esta reunión. ––su voz era más afilada que una chuchilla de obsidiana, entrecerró los ojos de manera amenazante. Mira a Layne. ––Puedes sentarte. ––luego lo mira a él. ––Adelante Ginthar, te escuchamos.
Layne se sienta haciendo una leve reverencia. Ginthar se pone en pie, erguido como una montaña, su rostro se volvió de piedra, su mirada era dura y serena.
––Me parece que ya es momento de que tomemos bajo nuestro control todas las regiones. ––comienza a explicar sosteniéndole la mirada al Lord, pero sin perder el respeto. ––Tenemos los recursos, los hombres y los poderes más que suficientes para dominar toda Elandar, no solo Valyria. Afuera hay mucho caos innecesario, niños mueren y son secuestrados, torturados y abusados. Y nosotros solo estamos aquí con las manos cruzadas. Podemos hacer algo mi Lord, así su dominio será absoluto.
El Lord lo observa con suma atención sin despegar su mirada de él. Deja las manos sobre la mesa. Se pone más erguido.
––Ginthar, como el Primer General sabes mejor que todos los presentes el por qué yo no expando mis dominios hacia las otras regiones. ––su tono era duro y cruel, como si no permitiera que contradigan su autoridad. ––No pienso rendirles cuenta a nadie, ni ayudar aquellos que solo esperan limosna de parte de sus gobernantes, mientras le echan toda la culpa de sus propios pecados. Hace más de cien años vivíamos en paz con los Arcáneos, no nos faltaba absolutamente nada, toda Elandar estaba en paz, hasta que imbéciles decidieron dañar todo esto por avaricia y arrogancia, solo un diminuto grupo estábamos dispuestos a entregar nuestras vidas por los Arcáneos. Yo juré proteger a todos mis camaradas que lucharon a mi lado, incluso a sus descendientes de todo ese caos y alboroto. En Valyria es donde viven los descendientes de mis antiguos compañeros. En las otras regiones viven los descendientes de esos monstruos que se atrevieron alzar sus armas y elementos en contra de nuestros benevolentes dioses. ––lo mira fijamente. ––Y es por eso Ginthar, que está prohibido ayudar a las otras regiones. Solo vamos a observar para que nadie ose levantarse en contra de nosotros sin que nos enteremos primero.
El Lord se levanta con calma. Los observa uno a uno.
––Si alguien o algunos de ustedes sin importar rango se atreve a traicionar este imperio el precio a pagar será la sangre. ––su tono fue duro, pone ambas manos sobre la mesa, se inclina un poco hacia delante, con el rostro endurecido, su tono se vuelve fría bajando una octava. ––Pero no su propia sangre, sino las de sus seres queridos…los verán morir delante de sus ojos como siempre lo hemos hecho con los traidores. ––fija su mirada en él. ––Y tu Ginthar, lo sabes mejor que nadie…por tus manos corre la sangre de inocentes por los traidores a Dominion.
Todos asienten con respeto ocultando el temor. Excepto por Ginthar, que baja la cabeza por un leve momento como si estuviera analizando algo rápido por su mente. La vuelve a subir con determinación escondida. Aprieta sus puños con fuerza. Sus ojos brillan de una rabia contenida. El Lord lo mira fijamente. Ambos se sostienen la mirada.
–– ¿Cómo están tu esposa e hija? ––pregunta el Lord casualmente con tranquilidad. ––Espero que se encuentren bien. Las proteges muy bien para que algo malo les ocurra, ¿cierto?
Editado: 31.05.2026