Kaer´Marun, Tarzia…
El día seguía avanzando con calma, pero para Kael y Brax se sentía como si hubieran pasado tres batallas en una. Seguían peleando con los cinco gólems (Arka había acabado con uno de ellos). Los dos se habían unido en equipo para poder derrotarlos. Kael con movimientos algo torpes pero eficientes esquivaba y bloqueaba los ataques de los gólems.
Brax por su parte los atacaba aprovechando cualquier apertura mínima para poder darles un golpe preciso con su puño cerrado. Los gólems eran fuertes e inteligentes y evitaban cualquier tipo de ataque.
Después de varios intentos fallidos, Kael y Brax estaban completamente exhaustos, con los cuerpos cubiertos de polvo, raspones y sudor. Ambos cayeron de espaldas sobre el suelo. Mientras los cinco gólems se reían de ellos señalándolos con burla.
–– ¡Agh! Mira a esos imbéciles se están burlando de nosotros. ––masculló Brax furioso, mientras se limpia el sudor de la frente con el dorso de la mano.
––Ya verán idiotas…yo seré quien ría al último sobre sus tumbas…jajajajaja. ––Kael se pone de pie, ríe a carcajadas de manera exagerada, mientras señala con el dedo a los gólems.
Los gólems aún activos, se detuvieron en el acto cuando Ginthar hizo un simple gesto con dos dedos. El aire pareció detenerse por un segundo.
Con la otra mano, el viejo les lanzó dos botellas de agua que ambos atraparon con reflejos automáticos.
—Gracias… maestro. —jadeó Brax.
Kael bebió como si el agua fuera sagrada, luego exhaló profundamente y con ojos aún soñadores preguntó: —Oiga maestro… ¿Quién era esa hermosa diosa celestial que nos iluminó el día con su hermosa presencia?
Ginthar con las manos cruzadas alzó una ceja burlón, responde: —Su nombre es Arka Virell…y es la mano derecha del Lord Venaris.
El silencio que se hizo fue casi doloroso. Brax escupió el agua sorprendido.
— ¡¿Q-qué?! —balbuceó parpadeando varias veces. — ¡¿La mano derecha del Lord?! No me jodas…con razón la tierra me gritaba que esa mujer era un peligro andante.
—Es dual supremo, de tierra y fuego. —continuó Ginthar con calma. —Ambos son sus elementos dominantes. Y sí, tienes razón, es más fuerte de lo que parece…y diez veces más sádica de lo que aparenta.
Kael sonrió como un tonto enamorado con los ojos en forma de corazón.
—Puede ser tan sádica conmigo como quiera yo no me opongo. ––murmuró con varios pajaritos volando encima de su cabeza de manera circular. ––Mi cuerpo es suyo por completo…esa mujer tiene fuego en la mirada y un cuerpo esculpido por los mismos dioses, esas curvas...las tocaría desenfrenadamente.
Brax lo miró como si le hubiera salido otra cabeza.
—Te gustan las peligrosas, ¿eh? ––comenta con sarcasmo. ––Si que estás demente, hermano, esa mujer podría acabar contigo con tan solo pestañar.
Ginthar gruñó ya más serio: —Muchacho, te lo digo en serio. No te acerques a ella. ––lo señala con un dedo. ––Es un peligro elegante con perfume y tacones de diseñador. Pero se convierte en algo mucho peor que un monstruo, si alguien se atreve a tocar a su hija. Y créanme muchachos, preferirían estar en el mismo infierno antes de caer en las manos de Arka, porque lo que les hará será algo demasiado cruel e inhumano.
Kael se enderezó con los ojos brillando de determinación como si las palabras de Ginthar no le hubieran afectado.
— ¿Tiene hija? ¡¿Una mujer así?! ––se inclina un poco. ––Se ve demasiado joven para tener una hija. Debe ser igual de hermosa que su madre. ¿Cuántos años tiene mi futura hija? ¿Dos? ¿Cinco? ¿Ocho?
Ginthar con el rostro sereno responde con calma: —Tiene catorce.
Kael tragó saliva, sorprendido: —Oh… Catorce. ––se rasca la cabeza, con una media sonrisa. ––Solo le llevo dos años, pareceré su hermano mayor en vez de su padre. ––aprieta los puños con una gran sonrisa determinada. ––Pero no me importa, aun así estoy dispuesto a casarme con mi diosa Arka.
––Si que estás demente, amigo––suspira Brax negando con la cabeza, con una sonrisa nerviosa.
—Bueno, si es igual de fuerte y hermosa que su madre, de hecho, ayer tuvieron la oportunidad de conocerla. ––indica Ginthar sin cambiar de expresión.
Brax con los brazos cruzados parpadeó confundido: — ¿Qué? Pero si ayer solo vino una chica… espera… no me digas que…
—Exacto. —afirma Ginthar con tono seco. —La misma que mandó a volar por los aires a Kael.
Kael abrió los ojos como platos, completamente sorprendido como si le hubieran dado una noticia ridícula.
— ¡No puede ser! ––gruñe con rabia, agitando de manera exagerada la botella. –– ¡¿Esa mocosa maleducada es hija de esa mujer tan celestial?! ¡Imposible! ¡No se parecen en nada! Esa mocosa arrogante es la reencarnación del mal mismo.
Brax con el ceño levemente fruncido, se toca el mentón recordando las escenas del día de ayer.
—Bueno, ahora que lo pienso. ––indica pensativo como si todo tuvieran sentido. ––Esa chica también controlaba muy bien la tierra. ––mira a Ginthar. ––Debe haberlo heredado de su madre y el agua de su padre. Ella debe ser dual nivel avanzado o supremo debido a su habilidad de crear una espada de hielo. ¿O me equivoco maestro?
Ginthar, en voz baja y pausada, dijo algo que cambió todo: —No, ella no es dual, es cuádruple supremo. Y además… es la actual Segunda General de Dominion.
Los chicos se congelaron con la barbilla abajo, completamente paralizados con el alma saliéndose de la boca.
— ¡¿QUÉ?! —gritaron al unísono.
Brax, temblando, retrocedió medio paso sorprendido.
— ¡No puede ser! ––indico perplejo con una ligera sonrisa nerviosa, sus labios temblaron levemente. –– ¡¿La chica de ayer es la misma que todo el mundo teme?! ¡¿La Reina Carmesí?! ¡¿La Sádica Prodigio?! A la que no le tiembla el pulso para matarte. Ella es… es…
Ginthar asintió con una tranquilidad y serenidad como el que quien dice como está el clima.
Editado: 31.05.2026