Kiria, Etherniux…
El cielo se despidió del sol dándole la bienvenida a la luna, y con ella la noche estrellada. Dentro del imponente edificio científico, en el gran salón, los Siete Concejales aún seguían reunidos después de la audiencia que mantuvieron hace unas horas con el Lord Venaris. Los siete seguían en sus mismas posiciones, cada uno absortó en sus propios pensamientos.
Cartus los mira a cada uno con atención, aunque era el más joven de todos, su analice deductivo era el mejor entre ellos. Analizó sus rostros, midiendo cada una de sus reacciones después de la marcha del Lord.
––Entonces, ¿Qué haremos si Venaris no acepta nuestra propuesta? ––pregunta Cartus con los ojos entrecerrados.
––Sencillo. ––dice Serko con una sonrisa burlona. ––Tendrá que enfrentar las consecuencias cuando una de las pandillas decida ir en su contra.
––Dimitri se lo advirtió. ––indica Vernon calmado. ––Si no viene a la reunión que tendremos con los demás líderes principales, no podrá opinar nada al respecto cuando se haya tomado la decisión.
––Señores, no piensan que esto fue demasiado premeditado. ––comenta Yarko más reflexivo. ––Tenemos que tener en cuenta que fue Venaris el creador de este sistema. Él lucho junto a nuestros bisabuelos y abuelos en la Gran Ruptura. Nosotros no creamos este mundo, fue él con sus propias manos y esfuerzo. Ese hombre tiene 129 años en la tierra. Tenemos que respetar su voluntad.
––Puede que tengas razón, Yarko. ––concede Ercros completamente serio. ––Pero, si Venaris no está aquí cuando se dicten las reglas, no podremos hacer nada al respecto, aunque él sea el creador del Sistema de Pandillas. Además, esto es para el beneficio de los más débiles e inocentes.
––Eso es muy cierto. ––asiente Freyner, su mirada fría analizando los pros y contras de la situación, con las manos entrelazadas. ––Tenemos que pensar en aquellos que no pueden defenderse solos. Las pandillas menores son el causante principal de tantas muertes e invasiones innecesarias. Si no hacemos algo, el mundo como lo conocemos será destruido. Cada vez son más fuerte, sin miedo a las consecuencias, haciendo lo que quieren.
––Señores, no se distraigan de nuestro objetivo principal. ––menciona Dimitri con autoridad de mando. ––Es el de acabar de una vez por todas con esos dementes extremistas de Edria, los de la Isla Sakura.
––Esos idiotas. ––masculla Serko lleno de odio. ––Hemos perdido las veces en que esos dementes nos han querido invadir. Todo por la copa de obsidiana que nos dejó nuestra diosa.
––Tenemos que cuidarla. ––informa Yarko más serio. ––No podemos dejar que caiga en sus manos, no sabemos con exactitud la magnitud de poder que tienen las copas. Ni con los experimentos que hemos estado realizando por años no lo hemos podido averiguar.
––Además, esos manuscritos son difíciles de descifrar. ––prosigue Vernon analítico. ––Aunque entendamos algo del lenguaje Arcáneo, hay palabras ocultas en cada una de esas letras, como si ellos nunca quisieron darnos esa información.
––Aun así, ¿Cuántas copas creen que tienen los de Sakura? ––pregunta Cartus, entrecerrando los ojos. –– ¿Y si solamente le faltan la que tenemos? Después de todo, solo nos atacan a nosotros, no hemos escuchado nada de las otras regiones.
––Esos son temas complicados. ––la voz de Freyner fue sombría. ––Nadie nos dirá si tienen las copas. Keynath dice que nunca había escuchado algo sobre eso, su madre nunca se lo comentó, y en su cuartel no existen los tesoros del Arcáneo que dominaba en Kaer´Marun.
––Pero, no precisamente tenía que estar en Daxon. ––analiza Yarko más pensativo. ––Los arcáneos no siempre estaban en la ciudad principal de las regiones, sino en los lugares donde se sentían más cómodos. Por ejemplo, en Edria, el Arcáneo estaba en la Isla Sakura en vez de estar en Pykron, que es la ciudad principal de la región.
––Quieres decir que las demás copas están dispersas por ahí, ¿cierto? ––Ercros afila la mirada, más interesado en el tema.
––Sí. ––afirma Yarko. ––Pero si ellos están buscando nuestra copa, de seguro estarán buscando la de las otras regiones. Después de todo, ellos se consideran los verdaderos hijos de los dioses. No les gusta la idea de que seres inmundos como nosotros según ellos dicen, tengan en su poder dichas reliquias celestiales.
––Quiero saber, ¿Qué pasará realmente cuando esas diez copas estén juntas? ––pregunta Dimitri, entrelazando los dedos. ––Además, ¿Dónde estarán las copas de Regonex, Jayloz, Koupez y Gunogar, las regiones masacradas durante la Gran Ruptura? ¿Acaso las tendrán ellos?
––Serían cinco copas en total, contando la de Edria. ––reflexiona Vernon con la mano puesta en el mentón. ––Esperen un momento… ––abre los ojos con asombro. –– ¿Y si ellos ya saben el significado detrás de las copas? Después de todo, ellos eran los más devotos a su deidad. ¿Y si es algo peligroso para el mundo? Algo que puede significar nuestra destrucción por completo, o ¿Algún deseo capaz de hacer lo que se quiera sin entregar nada a cambio?
––Entonces, estaríamos en serios problemas. ––Dimitri baja ligeramente la cabeza, una sombra gélida cruzándose sobre su rostro. ––Esta propuesta nos servirá para tener mayor control sobre las regiones, vamos hacer que cada una nos entregue la copa, diremos que solo nosotros las vamos a tener bajo nuestra custodia para un mayor fortalecimiento del convenio. Así tendremos las copas restantes y los de Sakura no podrán hacer nada al respecto. Hasta que investiguemos más acerca del poder ancestral de ellas. ––su voz se vuelve gélida. –– ¿Qué opinan al respecto, caballeros?
––Aprobado. ––contesta Vernon sin dudar.
––Aprobado. ––Cartus levanta la mano.
––Aprobado. ––concede Serko con una sonrisa astuta.
––Aprobado. ––el tono de Ercros no admitía replicas para sí mismo.
––Aprobado. ––dice Freyner calmado.
Editado: 29.07.2026