Kaer´Marun, Daxon…
La calma del mediodía era un aire frío por todo el lugar, el cielo en vez de estar azul con el sol en su máximo esplendor, estaba de un gris profundo anunciando fuertes lluvias, pero esa tranquilidad no llegaba del todo dentro del cuartel general de los Shadows Of Death, para ser más precisos en la oficina de Keynath. Él estaba de pie con los brazos cruzados mirando por el gran ventanal todo su dominio, mientras las gotas comenzaron a caer poco a poco, sus ojos negros estaban calmados…o eso era lo que quería aparentar. Su mente era un verdadero torbellino de planes y estrategias, buscando la mejor forma de poder matar a Layne sin usar todas sus fuerzas…pero todo era inútil. Suspira pesadamente.
Detrás de él sentada con suma serenidad estaba Siel. Observándo con atención cada gesto y suspiro. Ella estaba igual que él, tratando de analizar la mejor forma de acabar con Layne sin que la vida de Sophie se viera afectada.
––Esa mujer… ––suspira Keynath con cansancio. ––Mira que llamarme para decir aquella barbaridad…eso es realmente un suicidio…y para colmo me dió treinta mil Acrox más…
––Si antes nos resultaba difícil, ahora será más que imposible. ––ella suspira cerrando levemente los ojos pasándose una mano por el rostro. ––Nos pidió que Arka tiene que presenciar con sus propios ojos la muerte de su hija, y también tenemos que informarle el día exacto en que llevaremos acabo esa locura para ella estar presente mientras disfruta todo el espectáculo.
––Esa mujer esta demente. ––él toma asiento detrás de su escritorio. ––Bastantes dolores de cabeza he tenido imaginándome la mejor manera de mantener a Arka distraída…para que ahora ella venga con esta petición. ––se pasa una mano por su calva cabeza con evidente frustración. ––Estos sesenta mil acrox me están saliendo demasiado baratos.
Se produce un largo silencio…ella lo mira, su expresión serena cambia de inmediato a una más fría y seria. Como si algo dentro de ella hubiera hecho “clic” ante un peligro inminente.
––Lo he pensado toda la noche. ––empieza a decir ella, su voz estaba cargada de seguridad y firmeza sin espacio para réplicas de parte de él. ––Sophie no va ha participar en esta demencia. No lo permitiré.
Él abre los ojos con asombro, algo impactado, le sostiene la mirada…no podía creerse lo que estaba escuchando.
––¿Qué? ¿Estás hablando en serio? ––él frunce ligeramente el ceño, mientras se inclinaba un poco más hacía delante apoyando ambos codos sobre la superficie de la madera. ––Pero si hace unos días brincabas de la alegría de que al fin Sophie y Layne se enfrentarían…incluso dijiste que esta era una gran oportunidad para que Sophie sea reconocida por toda Elandar… ¿Qué ocurrio?
Ella se acómoda mejor en la silla, sin perder su expresión, manteniendo sus ojos fijos en los suyos, no había temor ni duda, solo una fuerte convicción.
––Estoy viviendo lo de aquel refrán: no es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar. ––explica, su tono era sereno, pero sin perder la firmeza, mientras se cruza de piernas con elegancia manteniéndose erguida. ––Me era fácil para mí decir y querer que mi Sophie se enfrentará a esa chica…y te puedo asegurar que estaba más que encantada cuando esa mujer nos solicitó este trabajo, pero ayer pude escuchar tu conversación con David. ––suspira a la vez que su expresión va cambiando poco a poco tornándose en tristeza, baja levemente la mirada. ––Él tiene razón…Sophie puede ser fuerte e inteligente, incluso su técnica es asombrosa y eficiente, pero…en una lucha contra Layne, ella perdería…con un solo chasquido esa chica puede matar a mi hija…en combate y habilidad esa chica esta por encima de ella…no quiero y no puedo permitirme perder a Sophie.
Él la mira atentamente analizando cada palabra con precisión, se esperaba eso, que cuando ella descubriera por si misma la dimensión de aquel trabajo iba a desistir por completo de que Sophie participe. Para él era raro verla así de esa manera, tan vulnerable y temerosa...por lo regular Siel nunca se abria de esa manera, siempre trataba de ocultar sus sentimientos para poder proteger a Sophie aparentando ser fuerte…pero cuando se trataba de ella también mostraba cierta debilidad. El silencio se prolongo por más tiempo, pero no era incómodo entre los dos. Cada uno estaba absorto en sus propios pensamientos.
Él suspira resignado masajeándose la nuca con una sonrisa ladeada con la cabeza ligeramente abajo, ella levanta la mirada algo confundida ante esa expresión de él, esperaba algo más, como verlo irritado o enojado, pero no así, tan calmado, como si ya se esperaba aquella respuesta.
––Sabía que dirías eso. ––indica él, su expresión se volvió más serena, había empatía en su voz. ––Para serte honesto yo tampoco quería involucrar a Sophie…su técnica es genial para ser usada como apoyo, sin embargo, Virell con un chasquido podría matarla…supongo que ahora será más fácil para los dos rompernos la cabeza sabiendo que Sophie no estará en esos planes.
Ella suspira aliviada, colocando una mano en su pecho, sintiendo como le quitaban una gran carga de encima: ––Muchas gracias por entenderlo, Keynath…sabía que podía contar contigo…Sophie era nuestro as bajo la manga, ahora tenemos que idear un magnifico plan…aunque no era como si hubiéramos llegado tan lejos planeando algo.
––Tienes razón. ––concede él. ––Todo lo que hemos planeado hasta ahora solo nos lleva a un punto de la masacre total de los nuestros. ––apoya el rostro en una mano. ––Ella nos dió algunos consejos. ––hace ademanes con su otra mano. ––Por ejemplo, arrinconarla, una emboscada, acorralarla, provocar que su energía elemental baje llevando su núcleo al borde del colapso… ––suspira exhausto. ––Según ella, eso casi le funcionó cuando lucho contra Layne cuando apenas era una niña, pero Arka llegó justo a tiempo antes de que ella pudiera matarla. ––ahora apoya su rostro en ambas manos su voz tornando un matiz de aburrimiento. ––Y ese es mi punto, Arka es un verdadero peligro cuando se lo propone…hacer que ella contemple la ejecución de su hija sin que pueda hacer nada eso es imposible…ni con las esposas de Kiria podría lograr algo como eso. ––la mira a ella con cierta picardía. ––Las madres son unos verdaderos monstruos salidos de lo más profundo del inframundo cuando se meten con sus hijos…he sido testigo de eso, tanto con mi madre como contigo.
Editado: 15.02.2026