Ressan, Urtrox…
La mañana de aquel domingo avanzaba con cautela, o eso era lo que quería aparentar. Dentro del cuartel de los Abysswalkers había un completo frenesí de movimientos entre los pandilleros. Parecía como si ese día no fuera uno de descanso para ellos. Fischer caminaba a pasos apresurados, su expresión era el mismo infierno encarnado, mantuvo en todo momento sus puños apretados. Su mirada era filosa, como dos perfectas cuchillas listas para cortar hasta el diamante más puro. Todos se apartaban de inmediato para darle paso, y no ser blancos de su furia descomunal. Ronter caminaba por vía contraria, y a diferencia de Fischer, él estaba tranquilo…relajado, como si nada pudiera escaparse de sus manos.
––Capitán, ¿escuchaste lo que esta pasando por las aldeas que están alrededor de la frontera con Kaer´Marun? ––pregunta Fischer ya cerca de él con los brazos extendidos hacia los lados sin perder la expresión.
––Sí. ––afirma sin perder la calma. ––La loca de Gretchen volvió a las andadas. ––suspira agotado. ––Volveremos a pasar lo mismo de hace cuatro años, ya tiene bajó sus dominios las aldeas Poltyer y Thurker. ––se encoge de hombros. ––Bueno, sus pandillas eran mediocres, todos son de nivel medio. ––mueve una mano restándole importancia. ––Da igual, eso no es lo que importa ahora.
––¡¿Qué no importa?! ¡¿Acaso te volviste loco?! ––grita irritado con el ceño fruncido. ––¿No ves lo que esta pasando aquí? Esos idiotas quieren apoderarse de toda Ressan…van a terminar lo que empezaron hace cuatro años…y tú estás demasiado tranquilo al respecto…hay que informarle al Señor Brax, para que haga algo o nos de una orden para atacar… ¿Qué vamos hacer?
Ronter coloca una mano sobre su hombro, sin perder ni por un solo segundo su expresión.
––Tranquilizate chico. ––lo intenta calmar tratando de hacerlo entrar en razón. ––No tienes nada porque alarmarte. Todo estará bien, nosotros somos más fuerte que esos locos de los Revolt Core…y te tenemos a ti y a la loca demente de Persia, y eso sin contar a nuestro Señor…estamos más que seguros que estaremos bien…Ginthar estuvo a punto de lograrlo, pero nuestro Señor lo detuvo en seco. ––da varias palmadas sobre su hombro. ––Relájate, estaremos bien, no podrán venir en nuestra contra…ahora mismo tenemos cosas más importantes en las que pensar.
––¿Más importante que esto? ––él seguía igual de irritado, sin lograr entender bien aquella pasividad de parte de Ronter.
––Persia tuvo un pequeño altercado hace dos días. ––informa cruzándose de brazos. ––Hace unos momentos logró comunicarse conmigo…según me dijo, veinte de los de ella murieron por un veneno, no sabe quien pudo haberlo hecho…diez murieron por los monstruos, y los otro veinte los pudo infiltrar en Edria hasta esperar las ordenes del Señor Brax de atacar…tuvo que tener un pequeño enfrentamiento con Anaylix para poder lograrlo. Tiene una grave herida en el costado. Me envió su localización, voy para allá con uno de nuestros doctores…esta en la frontera entre Edria y Kiria.
––Maldición. ––gruñe con los puños apretados, baja ligeramente la mirada ladeando la cabeza. ––Hasta esa loca puede resultar herida. ––levanta la mirada enfocando sus ojos con los de él. ––Entonces, si te vas, ¿Quién quedará a cargo?
––Obvio que tú, Fischer. ––lo señala con el pulgar con total indiferencia. ––Vianne sigue en su misión de encontrar la copa de Norvhal…hasta ahora no ha podido encontrar nada…es normal, ese lugar es enorme para terminar rápido…se tomará su tiempo…y tú eres quien sigue después de ella.
––Nunca me había quedado al frente. ––murmura sorprendido.
––Siempre hay una primera vez para todo. ––le da un fuerte golpe en la espalda que logra deshabilitarlo por un segundo. ––Sabes que no puedes hacer nada sin consentimiento del Señor Brax…mantente pendiente en todo momento de tu Moniky, puedes recibir alguna llamada mía o de él, incluso de la misma Vianne…ya le informé de todo esto al Señor Brax, tengo su permiso…mañana es la reunión con los viejos, así que posiblemente estaremos ausentes por dos o tres días…no hagas nada estúpido.
Él asiente obediente, un poco más calmado: ––Sabes que no puedo hacer nada sin permiso de nuestro Señor…es obvio que no haré nada al menos que él me lo pida.
––Bien, compórtate. ––gira sobre sus talones, levantando una mano en señal de despedida. ––No te olvides de seguir entrenando el Devufz, aún no lo controlas del todo.
Ronter se va perdiendo entre el inmenso pasillo. Fischer aprieta con fuerza sus puños, sus nudillos se vuelven blancos.
––Lo lograré. ––murmura para si mismo apretando los dientes. ––Ya lo verán, haré esa técnica mía por completo.
Gira sobre sus talones dirigiéndose al área de entrenamiento, ante las miradas atentas de sus compañeros.
–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––
Isla Maldita…
La isla no parecía parte del mundo, sino un fragmento arrancado del mismo infierno y arrojado al mar. Sus rocas negras, retorcidas y afiladas como huesos expuestos, se elevaban en formas imposibles, como si algo debajo aún intentara salir. Una oscuridad espesa la cubría por completo, devorando toda luz; ni el sol se atrevía a tocarla, como si temiera lo que despertaría. La niebla no flotaba…se arrastraba, como si tuviera voluntad propia, filtrándose entre grietas profundas de donde surgían sonidos que helaban la sangre: gruñidos húmedos, crujidos de carne, alaridos desgarrados que no pertenecían a ningún ser vivo conocido. A veces parecían cercanos, otras tan lejanos como un recuerdo, pero siempre estaban ahí…siempre escuchando más allá de lo imposible. El aire olía a algo antiguo, a muerte y a algo peor…algo que nunca debió de existir…y en medio de esa pesadilla, había una certeza insorportable: aquella isla no estaba vacía…estaba hambrienta.
Pero por dentro, aquella isla siniestra parecía una ciudad perfectamente habitada…sus calles estaban adoquinadas, había varios puestos de mercados: de frutas, panadería, pescadería, dulces, embutidos, etc. Varias casas por los alrededores te indicaban que había personas normales habitando en aquel lugar de muerte, muchos niños corrian con libertad, como si no pudieran temer a nada, las personas caminaban con calma, con una paz única que en muchas aldeas de Elandar desearían tener. En el centro de todo aquel lugar estaba una imponente edificación de más de doscientos metros de ancho…ese sitio era donde estaban todas las mercancías del mercado negro, desde Monikys hasta Caimun…todos los inventos de Kiria estaban en ese lugar.
Editado: 04.04.2026