Tierra Sagrada, Lugar del Altísimo…
Más allá del mismo firmamento, existía un inmenso lugar más amplio y más profundo que esté. Era un lugar que ni la imaginación más creativa y loca podría imaginar jamás. Un lugar que ni la lógica humana ni la de las mismas deidades entenderían. Un lugar que ningún ojo que no haya sido autorizado lo ha podido contemplar por un solo segundo, y aunque pudiera, quedaría pasmado ante lo que estaba presenciando. Aquel lugar tenía un brillo tan enceguecedor que el propio Sol sería una simple mólecula del atómo delante de él. Lo poco que se podía divisar a simple vista era casi imposible de entender, una hilera infinita de columnas de un blanco intenso que parecían brillar como estrellas, se expadían por todo el lugar. No se podía decir a la perfección si aquel era un suelo o algo parecido, era de un blanco tan pulcro e ilógico que no sabías si estabas realmente caminando o flotando en la nada misma.
En el centro de aquel lugar se erguia con imponencia y majestuosidad, una figura divina sentada sobre un gran trono de un dorado intenso. Era más alta que una montaña. Un manto blanco cubría todo su cuerpo. Un cinto dorado lo rodeaba desde su hombro derecho hasta su cintura. Sus pies descubiertos no eran unos cualquiera, eran la personificación misma del mejor acero fundido. Cuando se podía ver a duras penas su rostro, entendías a la perfección la proveniencia de aquel brillo enceguecedor. El rostro de aquel ser divino era como si billones de soles se hubieran fusionado en uno solo. Sus manos de un dorado intenso, más fuerte y poderoso que el oro más fino, estaban descansando en los reposabrazos del trono. No existía nada encima de la figura. Ni siguiera un cielo, cuando mirabas arriba solo el intenso blanco te saludaba, no podrías diferenciar arriba o abajo, o los lados, era como si el mismo infinito fuera la representación de aquel lugar…porque incluso ese lugar era superior al propio infinito.
La Arcanea Sakura Pifot de la constelación de Libra estaba de pie frente aquel ser divino, con un aire de respeto superior a cualquier otro, como si aquel ser mereciera todo el respeto del universo completo. Ella no estaba sola con aquella figura. A ambos lados como si estuvieran haciendo un pasillo había más de cien estrellas alineadas. Parecían tener vida propia, porque ellas se inclinaban ante Él con una reverencia más allá de la perfección y el respeto, Sakura hizo lo mismo que ellas, colocando una mano en la zona de su corazón, con la cabeza abajo.
––Sakura. ––la voz de la figura era como si el mismo trueno hablará, pero no era dura ni cruel, en esa voz y tono se podía diferenciar un amor incondicional, como el de un padre hablando con la luz de sus ojos, era tan cálida y armoniosa que te hacía estremecer por dentro con un sentimiento inexplicable, como si la misma alma conociera la voz de su creador.
––Heme aquí, Padre Mío. ––el tono de Sakura era pacifico cargado de respeto y amor.
––Estoy al tanto de todo lo que ha ocurrido con David, Brax y Camil en estos cien años que los tres han estado en la Tierra. ––comenta sin perder el tono ni la voz, no se podía saber con exactitud sus expresiones faciales, ya que era más que imposible verlo por aquel resplandor. ––Sakura hija mía, ¿sabes por qué te mande a llamar?
––Discúlpeme Padre Mío, pero lamentablemente desconozco el motivo de su llamado. ––ella en ningún momento levantó la mirada hacía Él, por el respeto que sentía y además era más que imposible incluso para ella el poder verle su rostro.
––Sakura, he tomado una decisión con respecto a Tierra Sagrada. ––comienza a explicar. ––A partir de ahora en este preciso instante Capricornio disminuirá su brillo significativamente, y Libra brillará con gran intensidad superior a los brillos de sus antecesores, sabes lo que eso significa, ¿cierto?
––Perdone mi osadía, pero me gustaría que fuese usted quien proclame con su boca aquella respuesta.
––David ya no es el Gran Patriarca, ahora tú eres la Gran Matriarca de Tierra Sagrada.
––¿Qué pasará con él? ––su tono mostraba una profunda angustia, levanta levemente el rostro.
––No tengas miedo, Capricornio no apagará su brillo por completo. ––mantuvo su postura inamovible en todo momento. ––David ha tenido cien años en la Tierra para poder redimirse con Venaris, pero él no ha hecho nada para ser cambiar a ese niño…en las manos de Venaris hay mucha sangre derramada de mis hijos. David solo tendrá permiso para regresar cuando tenga consigo todas las copas, en ese momento decidiré su castigo. Dependera de si en su corazón aún tenga algún tipo de arrepentimiento, entonces determinaré la magnitud de su castigo. Eso no significa que podría ser de nuevo el Gran Patriarca, podría seguir perteneciendo a las doce constelaciones, pero sin la misma autoridad.
––¿Y los demás, Padre Mío? ––pregunta con el corazón roto por la degradación de David.
––Mis hijos Brax y Camil están haciendo cosas infames con mis otros hijos, ese plan de ellos es hostil. Les estoy dando un tiempo prudente para que se arrepientan de todos sus actos, para determinar la severidad de sus castigos. En el corazón de Brax siento un leve arrepentimiento…es pequeño, casi imposible, quiero confiar en esa pequeña esperanza.
––¿Quiere que vaya a buscar las copas?
––No. ––indica. ––Esa es la tarea y responsabilidad de David, tú te quedarás aquí. No quiero más interrupciones de ustedes en la Tierra. Ellos en el momento preciso y destinado, volverán hacer lo mismo que eran antes de que ustedes intervinieran. Esa es la naturaleza que ellos fueron desarrollando, se destruyen entre sí para luego reconstruirse.
––¿Por qué nos permitió hacer aquel deseo? ––su rostro estaba contraído por la confusión.
––Porque ustedes también tienen derecho de tomar decisiones que consideren correctas. ––explica. ––Todos tienen derecho a cometer errores, pero todo dependerá del remordimiento y arrepentimiento que sientas por ellos.
Editado: 18.04.2026