Ressan, Pueblo Yafher…
Esa fría mañana estaba presenciando un intenso combate a dos bandos en uno de los pueblos principales de Ressan, que se encontraba al noroeste de la anterior aldea Durter. Los ataques se iban intensificando al pasar de los minutos como si cada bando deseara terminar de una vez por todas, aquella lucha que había comenzado a las primeras horas del día. Un grupo de veinte de los Abysswalkers liderados por Fischer, luchaban con todo lo que tenían con una pandilla conquistadora de más de cien miembros, elementales de nivel intermedio y avanzado.
Esferas con los cuatro elementos iban y venían con una potencia sobrenatural que parecían más bien bombas nucleares, provocando cráteres en el suelo. Los látigos silbaban con rabia cada vez que bailaban en el aire rozando enemigos o escudos. Las personas del pueblo estaban siendo resguardadas en la iglesia o escuela, gracias a las órdenes de Fischer, de mantenerlos seguros mientras persistía la lucha.
Él se encontraba al frente, dirigiendo y combatiendo como un perfecto comandante. No se inmutaba ante las adversidades, siendo un ejemplo de líder como si fuera el mismo Ronter que estuviera en ese campo de batalla. Los suyos lo seguían a fe ciega sin poner objeciones. Fischer lanzaba rayos…esferas, látigos y ráfagas combinadas…creaba golems y lobos a dos manos para mayor apoyo para los suyos. Evitaba usar técnicas letales como el dioxik o la sinfonía, sabiendo que estás técnicas consumían mucha energía y él no se podía dar ese lujo de agotarse cuando los suyos más lo necesitaban.
Él enfrentaba a la vez a veinte de ellos que lo tenían rodeado, lanzándole ataques simultáneos. Se defendía y atacaba como podía. Sus enemigos eran formidables y se notaba a simple vista que eran pandilleros con varias batallas sobre sus espaldas. La batalla se había prolongado más de lo necesario provocando la fatiga, que anunciaba el desgaste de la energía elemental y con ello un paso más al colapso del núcleo, algo que ninguno de los dos bandos quería permitirse…aunque el bando contrario tal parecía, que esa estaba siendo su estrategia para acabar con sus enemigos.
–– ¡Tch! Esto es malo. ––murmuró Fischer para sí mismo mientras evadía con un escudo de tierra cubierto de lava una ráfaga de cristales de hielo con dagas de tierra. Miró rápidamente a sus alrededores donde los suyos luchaban en equipo o solos acompañados por sus golems. ––Me confié de más pensando que venir con veinte de los nuestros iba hacer más que suficiente. A este paso nos vamos agotar todos… ¡demonios! ––rodó por el suelo protegiéndose con el escudo mientras lanzaba más de veinte dagas de tierra potenciadas con una ráfaga de aire. ––Este lugar es parte de nuestros dominios…tenemos que defenderlo cueste lo que cueste por petición del Señor Brax…al igual que las demás aldeas y pueblos que se encuentra cerca de aquel lugar maldito…dicen que ese lugar es un pedazo del mismo infierno en la tierra…pero, jamás he ido como para poder comprobarlo.
No podía convertir el suelo en arena movediza. Uno de sus contrincantes previniendo esto convirtió el suelo bajo sus pies en hielo para evitar que Fischer los atrape con la tierra. Los ataques se hacían más y más fuerte. Él aguantaba tanto como podía. Aún no había bajas en ninguno de los dos bandos. Los golems y los lobos que había creado Fischer solo estaban siendo de ayuda para defensa. Bloqueaban ataques con precisión defendiendo a sus aliados, para que no sean lastimados. Los veinte lanzaron al mismo tiempo a Fischer ráfagas con los cuatro elementos. Él se protegió rápidamente con un domo de tierra. Los ataques no paraban como si desearan romper el domo. Él se mantuvo enfocado todo el tiempo. El sudor comenzó a salir de cada parte de sus poros.
–– ¡Maldición! ––gruño con fuerza para sí mismo. ––Estos malditos monstruos son unos demonios… ¿Acaso no se cansan? ––los ataques seguían chocando con el domo intensificando sus fuerzas. –– ¡Rayos! Mis golems y lobos ahora mismo no funcionan para atacar…no tengo la concentración suficiente para controlarlos de esa manera. ¿Qué haría Ronter en estos casos?
En ese momento su moniky empezó a sonar. Chasqueo la lengua bastante frustrado. Toma la llamada con rabia.
–– ¿Ahora qué ocurre? ––pregunta en seco.
––Fischer, tenemos problemas. ––responde una voz femenina en la otra línea un poco desconcertada. ––Estamos siendo atacados en Burthor por más de cincuenta pandilleros…parecen que son una pandilla de conquistadores…apenas somos diez de nosotros los que estamos aquí…cinco estamos luchando, mientras los otros retiran a los aldeanos a los lugares seguros…necesitamos refuerzos.
–– ¡Rayos! ¿Qué demonios está ocurriendo? ––masculla con rabia. –– ¿Por qué ahora están atacando los lugares que están a los alrededores de Durter? ¿Por qué ahora que no están nuestros jefes?
Explota el domo afilando los fragmentos y enviándolos directamente a sus atacantes con una ráfaga combinada de aire y fuego de manera circular. Crea tres golems de tierra cubiertos en lava para que lo protegieran de los ataques. Se fue incorporando con furia y determinación. Mantuvo firme su mano para hablar mejor por el moniky.
––Aguanten todo lo que puedan. ––informa, su expresión se volvió seria. ––Mandaré a los de la aldea Ryther, que son los más cercanos a ustedes para que vayan ayudarlos. No pueden permitir que se acerquen ni un solo centímetro a Durter.
Uno de ellos se lanzó hacia él con una espada de tierra. ¡CLANG! Las espadas resonaron con fuerza, como si dos espadas metálicas hubieran chocado. Fischer reaccionó justo a tiempo creando una de hielo para detener el impacto. Las estocadas iban y venían, mientras los golems bloqueaban los demás ataques que iban directamente hacia él.
–– ¡¿Fischer?! ––grita la chica preocupada por el moniky.
––Tranquila…estoy bien. ––jadea aguantando el ataque con firmeza. ––También estamos siendo atacados en Yafher…voy a colgar…no te vayas a morir…no permito ni una sola muerte de ustedes…no bajo mi mando.
Editado: 31.05.2026