Dominion of Elements

Episodio 57. Una Noche Para Morir

Bosque entre la frontera de Kiria y Valyria…

El cielo gris reflejaba tímidamente diferentes tonos de anaranjado y rosado. El atardecer se quería adueñar por completo de aquel lienzo gris, pero el ambiente gélido le impedía mostrarse en su máximo esplendor. El que si se podía mostrar de esa manera era el bosque en sí. Sus altos árboles frondosos, brillaban con una intensidad casi mágica a través de ese verde intenso. El césped de igual color, hacia resaltar las innumerables flores que habitaban sobre él. Las diferentes especies animales que vivían en ese bosque, poco a poco se iban escondiendo en sus madrigueras. No solo por la hora que casi indicaba que era momento de descansar, sino más bien por las dos figuras que se encontraban frente a frente, una a la otra, con una energía asesina cargada de hostilidad saliendo de cada uno de sus poros.

El cabello de Brax parecía una fogata viva. Ese rojo intenso quería hacerle competencia al fuego del infierno. Sus ojos de un carmesí profundo, parecían como si en cualquier momento pudieran atravesarle la cabeza a la persona que tenían al frente.

Camil se encontraba relajada, como si aquello fuera una simple reunión cotidiana de buenos conocidos. No había cambiado su cabello ni sus ojos a su color natural. Permanecía exactamente igual con su perfecta actuación de Camil Astrus. Lo peculiar en ella era, que aunque su exterior mostraba una serenidad impecable…en su interior, la Antártida quedaba pequeña ante la frialdad que habita dentro de esa deidad.

–– ¿Y bien? ¿Cuál es el motivo de esta reunión? ––pregunta ella calmada cruzada de brazos, sus ojos no se despegaban de los de él.

––Bueno…no he tenido la oportunidad de darte mi pésame, señora Astrus…o mejor debo decir, viuda de Astrus. ––responde con burla. Hace una exagerada reverencia hacia ella. ––Reciba mis más sinceras condolencias por la muerte de su esposo…era un excelente hombre…uno de mis mejores vasallos.

Ella arquea una ceja con recelo, sus instintos estaban todos en alerta.

––No me llamaste hasta aquí para esto, ¿cierto? ––lo señala con una mano con elegancia. ––Además, no esperaba el pésame de la deidad que mando a matar a mi querido esposo. ––frunce ligeramente el ceño. –– ¿Cómo pudiste matar a mi peón?

––Lo siento, pero ese niño no pudo cumplir mis deseos. ––se incorpora con calma. Se encoge de hombros como si aquello fuera insignificante. ––La copa de Sakura fue robada, y sé perfectamente que fue David.

––Si fue él, solo tienes que buscarla en Norvhal, ¿no? ––comenta con desdén sin apartar sus ojos de él. ––No tuviste que haberlo matado… ¿Ahora quien se encargará de ser nuestro topo en Dominion?

––Para eso tuviste un hijo fabuloso, ¿no? ––sus ojos destellaban con una furia mal disimulada mientras aparentaba estar calmado.

––No puedo creer que lo vayas a usar para eso. ––suspira frustrada, se coloca una mano sobre la frente. ––Lo pusiste entre la espada y la pared…su lealtad a Dominion o su familia, aunque todo eso va llevando de la mano la destrucción de la familia. ––frunce el ceño al mirarlo. –– ¿Realmente para que estamos aquí? Me pudiste decir todo eso por llamada.

Él da unos pasos hacia ella. Sus manos estaban dentro de sus bolsillos. La miraba con una intensidad asesina. Aunque su sonrisa estaba cargada de burla y desprecio.

–– ¿Sabes? Mis niños me informaron de un pequeño percance que tuvimos en varios de nuestros dominios. ––informa con calma, inclina su cabeza de manera amenazante adelante. ––Perdí a varios de los míos, y mi pequeño Fischer no sabe si quedarse con nosotros o irse bebiendo té con la abuela Huesuda.

–– ¿Y eso que tiene que ver conmigo? ––arquea una ceja con desdén, se mira sutilmente las uñas de los dedos de la mano derecha con calma. ––Para ser honesta, no me interesa lo que pasa en tu región o con tus niños.

––Pero esto te puede interesar. ––prosigue bajando un poco la voz y profundizando más su mirada. ––Unos idiotas fueron los que nos invadieron…pero, no cualquier clase de idiotas…eran unos zombis como los que nosotros hacemos.

–– ¿Te refieres a los gólems de tierra que transformamos en humanos? ––pregunta calmada, aunque sabía perfectamente la intención de la plática.

––Exactamente. ––indica chasqueando los dedos, sin perder ni por un segundo la expresión. ––Obvio que yo no fui…y solo me quedan dos posibles deidades. ––la mira fijamente. ––Tú y David…es más que claro, que nuestro querido hermano Dayrux no pudo hacerlo. Esa pequeña no es capaz de soportar todos sus poderes.

–– ¿Y piensas que yo soy una sospechosa? ––se coloca una mano sobre el pecho fingiendo estar ofendida. ––En primer lugar, ¿Para qué haría algo como eso? Y en segundo, ¿Por qué dañaría de esta forma nuestra querida amistad? ––da un paso más adelante. Coloca un dedo sobre el pecho de él. Lo mira descaradamente directo a los ojos sin sentir temor alguno. ––Eres mi lindo hermanito menor, ¿Por qué te traicionaría de esta manera?

––Tienes razón… ¿Por qué lo harías? ––indica calmado, aunque la expresión de burla e ira no quería irse de su cuerpo. ––Además, no es como si tuvieras una pandilla bajo tu control, ¿cierto? ––se toma la barbilla con una mano, mira de reojo al cielo pensativo. ––Pensándolo bien, desconozco si tú tienes una. Jamás me has insinuado o dicho algo así, ¿verdad?

Ella lo mira por un momento sin dudar: ––No, no tengo una pandilla. Ese jueguito absurdo se los deje a ti y David. Prefiero estar tranquila, descansando en casa sin tener esas preocupaciones estúpidas…con tener a esos cuatro niños bajo mi cuidado me basta…bueno cinco, si contamos a la hermana de Kara.

––Entonces, eso significa que puedo estar tranquilo de que no fuiste tú, ¿cierto? ––su expresión se vuelve en la más cruel burla, como si supiera que algo oculto había en esa mente siniestra.

––Por supuesto que sí, querido. ––afirma con seguridad, como si estuviera lista de antemano para aquel interrogatorio. ––Después de todo, ambos estamos subidos en el mismo barco, ¿no? Deseamos prácticamente lo mismo. ––su voz se torna levemente con un tono más sensual. ––Quizás, David averiguo donde tienes las copas…nuestro ex Gran Patriarca siempre ha sido muy bueno para estas cosas. ––sus ojos lo miran provocativamente. ––Que suerte tiene, ¿no lo crees? Yo estando de tu bando jamás he sabido donde las ocultas…me dirás ahora, o simplemente esperarás hasta tenerlas todas reunidas.



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En el texto hay: elementos, anime, aventura humor

Editado: 22.06.2026

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