Tierra de Nadie…
Los rayos del sol traspasaban los huecos libres de aquel segundo cielo hecho de hojas de árboles. ¡FIUU! ¡PUM! ¡BOM! Las esferas, látigos, dagas, gólems de agua y tierra retumbaban con fuerza sobre todo el lugar. Theo evadía como podía los ataques simultáneos de Clarisse y Eliot ante la mirada protectora y orgullosa de Pandora. Desde primeras horas de la mañana ellos tres estaban entrenando. Theo se encontraba completamente empapado por el sudor. Algunos mechones de su cabello se pegaban a su frente. El t-shirt que llevaba puesto estaba pegado a su cuerpo, como si hubiera salido de la playa. Su pecho a duras penas subía y bajaba. Cada inhalación o exhalación era como si estuviera respirando miles de púas.
Sin embargo, Clarisse y Eliot estaban completamente frescos y llenos de energía como si apenas estuvieran comenzando a calentar. Los mellizos atacaban sin piedad al pobre de Theo, sin importarle que él sea el hijo de su jefa. Tenían el permiso de Pandora de entrenar como si fueran enemigos jurados pero sin pasarse de la raya con una herida profunda o mortal. Los dos evitaban atacar a Theo por sus puntos vitales…aunque no era necesario, Theo bloqueaba a la perfección cada uno de sus ataques.
Tenía una espada de tierra en una mano y una lanza en la otra. Con la espada atacaba y con la lanza bloqueaba. Pandora miraba todo con ojos clínicos sin querer intervenir. Su vista se mantuvo puesta en Theo en todo momento. Unas sonrisas maliciosas cargada de sadismo y burla se dibujó en los rostros de los mellizos, que no tenían ningún remordimiento en atacar a Theo como si se tratara de la misma Persia por órdenes de Arka.
Pandora se encontraba de pie, con los brazos cruzados. Su atención estaba puesta en aquel combate…hasta que unos pasos calmados rompiendo las hojas secas del suelo la sacan de sus pensamientos. Ella gira la mirada en esa dirección donde venía una relajada Gretchen con una muy curiosa Abigail a su lado.
––Gretchen, ¿Qué te trae por aquí a estas horas de la mañana? ––pregunta Pandora con una ceja arqueada, sus ojos se detuvieron en Abigail que mantuvo su vista en el entrenamiento. La señala con un dedo. ––Veo que viniste con tu tesoro más valioso.
Ambas terminan de acercarse a ella. Gretchen se coloca a su lado.
––Solo vine para verificar la lista de los nuevos inventos. ––responde con leve aire juguetón, detiene sus ojos en un muy sudoroso y cansado Theo. Su tono se vuelve provocativamente más sensual. –– ¿Y ese de ahí? ¿Quién es ese encanto de chico?
Pandora afila su mirada al entender esa doble intención en esas palabras.
––Cierto, aun no has tenido la oportunidad de conocerlo. ––indica Pandora, su voz rozando a lo amenazante. Fija su mirada en ella como si le estuviera lanzando una advertencia silenciosa. ––Es mi hijo, su nombre es Theo…solo es un niño de dieciocho años…será mejor que apartes tu mirada de él para no dañar todos estos años de una bonita amistad mercantil.
––No sabía que tenías un hijo. ––la mira con picardía coqueta. ––Te lo tenías muy escondidito…es un verdadero encanto de hombre. ––una ligera risa se escapa de sus labios. ––No te preocupes querida, no me gustan los niños. ––sus ojos brillan cargados de un cierto peligro pintoresco. Baja ligeramente la voz. ––Aunque…tienes que admitir que tu hijo no parece un niño.
–– ¿Por qué no fuiste directamente a la oficina? ––cambia el tema para controlar sus ganas de atacarla por su desfachatez hacia Theo. –– ¿Por qué vienes aquí?
––Bueno…si fui a la oficina…pero tú no estabas ahí. ––explica calmada pero sin perder su expresión ni mirada hacia Theo. Señala con un dedo a una muy entretenida Abigail, cuya atención estaba puesta en el combate. ––Pues…mi tesoro quería explorar un poco el lugar, así que decidí traerla aquí donde me dijeron que estabas tú. ––sus ojos se suavizan al mirar a su hija. ––Tengo que aprovechar este día todo lo que pueda de su presencia…mi abuela me la dejó…vendrá por ella mañana. ––enfoca su vista en Pandora. Señala de manera elegante al frente donde esos tres se estaban matando. –– ¿Qué ocurre ahí? Si es tu hijo, ¿Por qué dejas que esos dos lo usen como juguete?
––Solo es un entrenamiento. ––comenta, su cuerpo se fue relajando de a poco. ––Mi hijo a entrenado duro todos estos días para poder subir de nivel. ––su expresión refleja el más puro orgullo. ––Ahora está cosechando los frutos de su arduo trabajo…es nivel avanzado. Y está llevando en práctica todo lo que le he enseñado.
Gretchen simplemente asiente con calma. Abigail se puso de cuclillas observando todo. Una expresión de fascinación y curiosidad invadió su juvenil rostro. Pandora la mira con más detalle.
––Por cierto, nunca me has dicho que tipo de elemental es tu hija. ––Pandora arquea una ceja bastante interesada.
––Ah eso…es cuádruple supremo. ––contesta con orgullo cruzada de brazos. Ladea la cabeza con picardía en dirección de Pandora. –– ¿No es un encanto? Antes yo no soportaba a los cuádruples por culpa de mi hermana…y mírame…la luz de mis ojos es uno de ellos. ¿Irás al funeral de nuestro querido Deylux?
––Lo estoy pensado. ––responde con una sutil sonrisa astuta, sin apartar su mirada de su hijo que seguía evadiendo ataques como si la vida se le fuera en ello. ––Su esposa vino a verme ayer por la tarde…pensé que se mantendría en su casa por el duelo…pero de una vez tomó el control sobre todos sus negocios…es una mujer muy inteligente.
–– ¿Y ya sabe por qué la Huesuda vino por su alma? ––pregunta coqueta mirando como Clarisse le mandaba una ráfaga helada con varias dagas envueltas a Theo.
Asiente con una calma escalofriante. La mira de reojo con cierto aire de complicidad.
––Ese hombre tenía todas sus cosas en orden. ––comienza a explicar sin apartar su vista de ella. ––Según lo que me dijo ella, su marido tenía un libro de registro con todas las cosas que ha hecho. Ella lo leyó todo y simplemente lo entendió. Me aseguro que no siente ningún remordimiento con ninguna de las dos. Que él simplemente se buscó su propia muerte.
Editado: 09.07.2026