Kiria, Etherniux…
¡Tap! ¡Tap! ¡Tap! El sonido del eco de varios pasos conjuntos de un grupo de personas se escuchaba perfectamente por los alrededores de un amplio pasillo de un pulcro mármol blanco y paredes cubiertas de un fuerte acero impenetrable. Del techo se desprendían unas luces brillantes blancas, no tan intensas, pero tampoco tan opacas…era el punto perfecto para la iluminación. Aproximadamente cada veinte centímetros por las paredes del pasillo había unos rayos láseres que detectaban el movimiento, pero…solo reaccionaban en forma de alarma cuando los movimientos no eran de las personas de las cuales ellos estaban configurados para no atacar.
Esa tecnología era de punta, los láseres respondían de inmediato a un dispositivo incrustado en las botas de los concejales, del cual se podían detectar los ritmos cardiacos de cada uno para permitirle el paso solo a ellos. Una medida efectiva para que nadie a parte de ellos pudiera entrar aunque le robaran el traje, debido a que el ritmo cardiaco iba hacer bastante diferente.
Los seis concejales caminaban con suma tranquilidad por los pasillos. Cada uno de ellos estaba siendo protegido por aquellos trajes especiales, con el casco sobre la cabeza. Parecían astronautas dirigiéndose hacia la nave espacial para una nueva aventura. Dimitri dirigía la marcha con Yarko a su lado. Detrás de ellos estaban Freyner, Ercros, Serko y Cartus.
A primeras horas de la mañana habían cerrado el contrato de sucesión de Teyron, para ocupar el puesto de concejal de la familia Xifor, dejado vacante por el difunto Vernon. Pero, el contrato que había sido impuesto durante años sin ser modificado, tuvo esta vez una pequeña variante…no había nada escrito acerca de las copas arcáneas, deliberadamente esa información fue extraída por parte de los seis concejales por unanimidad. Entre los seis firmaron un contrato de información, una vez obtenidas las diez copas le iban a informar acerca de ellas a Teyron.
Cartus se sentía el más beneficiado respecto al tema, debido a que ya no era el más joven entre los concejales, e iba hacer tomado más en serio por parte de ellos. Sintiéndose desde ya, el superior de aquel chico de tan solo veinte años de edad, quien se quedó en el laboratorio que le pertenecía a su difunto padre para familiarizarse con sus trabajos e investigaciones y conocer a su nuevo equipo de científicos que iban a estar bajo su mando.
––Caballeros, ¿Están seguros que no quedó ni una sola información con respecto a las copas en el laboratorio y despacho de Vernon? ––pregunta Freyner, con la voz amortiguada por el casco.
––Sí. ––afirma Ercros con autoridad de quien no recibe una contradicción. ––Serko y yo nos encargamos de borrar y quemar todos los datos y archivos de las computadores, registros y los manuscritos de ambos lugares. Dimitri y Yarko lo confirmaron una vez que terminamos.
––Solo necesitaba confirmar. ––suspira Freyner un poco aliviado. ––Cartus y yo no pudimos estar presente debido a que Lester nos envió las fallas y mejoras de los inventos médicos. Petra junto con sus colegas le indicaron los puntos a mejorar, y pues, Cartus y yo tuvimos que volver a realizar nuestros trabajos al respecto.
––Sé me había olvidado lo quisquillosa que es esa mujer con la medicina. ––comenta Yarko divertido. ––Petra no deja escapar ni el más mínimo error. Tenemos que admitir que ella es la personificación misma de esa profesión…realmente ama ser doctora.
––No por nada es reconocida como la mejor doctora de todo Elandar. ––indica Cartus, aún se podía sentir en la voz la felicidad de pertenecer a los ancianos sin necesidad de sentirse excluido por ser el más joven. ––Tuvimos que rediseñar nuestros trabajos al pie de la letra gracias a las indicaciones que ella le dio a Lester. Posiblemente tendremos todo listo a mediados de la próxima semana.
––Excelente. ––asiente Dimitri sin dejar de caminar. ––Las negociaciones con Karlion salieron bien…tendremos los materiales a partir del lunes próximo. Ya hicimos la transferencia del dinero, y Pandora nos confirmó el envió a partir de ese día.
––Esa mujer no mueve ni un solo dedo si no tiene el dinero en sus manos. ––niega Serko con la cabeza abajo.
Todos asienten concordando con aquel comentario. Sus pasos se detienen al frente de una puerta gruesa de acero inoxidable de un ancho de alrededor de 1.6 metros. La puerta era automática, se deslizaba hacia la izquierda para dar la entrada. Pero, tenía un sistema de acceso para que pudiera abrirse. En la pared del lado derecho había un aparato tecnológico rectangular de un metro de largo. Arriba había una pantalla roja, indicando que el paso estaba restringido. En la parte delantera había una especie de un pequeño cuadrado abierto de veinte centímetro. El sistema era simple, pero bastante funcional…constaba de lanzar dentro de ese agujero una esfera de diez centímetros con el elemento dominante para que el aparato detectara la energía elemental de los concejales, que eran los únicos con los accesos para entrar.
Tenían que pasar en orden de mando para ir entrando las esferas. Conformen iban pasando y dejando las esferas, la pantalla cambiaba a verde al mismo tiempo que lanzaba dos pitidos y anunciaba el nombre completo del concejal con su posición.
–– ¡PI! ¡PI! Primer Concejal, Dimitri Gudirmer, dual supremo de agua y tierra. ––la voz de la maquina era de computadora. ––Primer paso para el acceso, concedido.
–– ¡PI! ¡PI! Segundo Concejal, Yarko Creymer, dual avanzado de tierra y fuego…segundo paso para el acceso, concedido.
–– ¡PI! ¡PI! Tercer Concejal, Freyner Nermez, dual supremo de agua y fuego…tercer paso para el acceso, concedido.
–– ¡PI! ¡PI! Cuarto Concejal, Ercros Faustres, dual intermedio de tierra y aire…cuarto paso para el acceso, concedido.
–– ¡PI! ¡PI! Quinto Concejal, Serko Paulus, dual intermedio de agua y aire…quinto paso para el acceso, concedido.
Editado: 13.09.2026