Dominios mágicos

28 - Corrientes de Poder

La voz de Aelyndra aún resonaba en mi mente cuando comprendí lo que acababa de ocurrir. Había funcionado. El fuego había despertado su memoria. La emoción me recorrió el cuerpo como un relámpago y, sin poder contenerme, giré hacia los demás.

—¡Funcionó! —exclamé, una mezcla de alivio y euforia llena mi voz—. ¡Aelyndra me recordó! ¡Pero aún faltan los otros cinco!

Durante un breve instante, la esperanza brilló en los rostros de todos. Sin embargo, antes de que alguien pudiera responder, la voz de Aelyndra volvió a surgir en mi mente, clara y firme, como si estuviera justo a mi lado.

—Tengo una idea, Troy.

Me concentré en sus palabras mientras el viento provocado por las alas de los dragones agitaba el suelo, levantando polvo a nuestro alrededor.

—Diles que le den más poder a Keiden, tal como lo hicieron con Maika la última vez que pasó el cometa —continuó Aelyndra—. Si reúnen suficiente energía, él podrá entrar en las mentes de los otros cinco y proyectar los recuerdos que compartieron con nuestras formas espirituales.

Sentí su presencia intensificarse mientras hablaba.

—Ellos no pueden escucharme —añadió—. Aún no han aprendido a comprender nuestro idioma. La única que podría entenderme sería Maika… y tú puedes hacerlo porque nos comunicamos telepáticamente. Gracias a eso, de alguna forma me entiendes.

Justo en ese momento, la voz de Aelyndra se desvaneció de mi mente, pero no tuvimos tiempo de reaccionar. Un rugido brutal desgarró el aire.

Ithryss se lanzó hacia nosotros con una velocidad aterradora. Antes de que cualquiera pudiera moverse, Aelyndra extendió sus enormes alas doradas y liberó una poderosa llamarada frente a nosotros, el fuego impactó contra el ataque del dragón plateado, obligándolo a retroceder unos metros. El calor iluminó todo el valle.

No había tiempo que perder. Me giré hacia los demás.

—¡Aelyndra tiene un plan! —dije con urgencia—. Debemos darle más poder a Keiden, igual que hicimos con Maika cuando pasó el cometa. Si reunimos suficiente energía, podrá entrar en las mentes de los otros dragones y mostrarles los recuerdos que tenían cuando sus espíritus estaban con nosotros.

El grupo guardó silencio durante un segundo. Los rugidos de los dragones resonaban a nuestro alrededor. Entonces Sara, con la mirada decidida, habló.

—Ya no tenemos nada que perder. Intentémoslo.

Keiden frunció ligeramente el ceño mientras miraba a las enormes criaturas frente a nosotros.

—Está bien —respondió finalmente—. Lo haré… pero solo porque necesitamos su ayuda.

Hinty dio un paso al frente con determinación.

—Para asegurarnos de que tengamos suficiente fuerza… —dijo mientras abría su bolso—. Voy a preparar una poción duplicadora.

Sin perder ni un segundo, sacó seis pequeños frascos de vidrio y los colocó frente a él. Luego vertió agua en cada uno. Sus ojos comenzaron a brillar intensamente, señal de que su poder estaba en acción. La energía mágica vibró en el aire a nuestro alrededor mientras Hinty concentraba su poder en los frascos. Poco a poco, el agua comenzó a transformarse.

Cuando el brillo en sus ojos finalmente se desvaneció, el líquido dentro de los frascos ya no era transparente; resplandecía con una luz intensa y plateada. Hinty levantó los frascos y nos miró con seriedad.

—Pociones listas —dijo—. Tomen un frasco cada uno y bébanlo.

No dudamos. Cada uno tomó uno de los pequeños recipientes y bebimos el líquido de un solo trago. En el instante en que la poción descendió por mi garganta, sentí cómo mi poder despertaba con una fuerza descomunal. Era como si una corriente de energía ardiente recorriera cada parte de mi cuerpo. Mi magia se había multiplicado.

En ese momento, Keiden se colocó frente a nosotros. Nos posicionamos detrás de él, levantamos las manos al unísono hasta tenerlas extendidas frente a nosotros y dejamos que nuestro poder fluyera. De nuestras palmas comenzaron a salir delgados hilos de energía, cinco corrientes de poder que convergían directamente en Keiden.

Cuando la energía lo alcanzó, su cuerpo se tensó y sus ojos comenzaron a brillar con una intensidad casi cegadora. Entonces, levantó ambas manos hacia los dragones. Una gigantesca onda de energía emergió de sus palmas y atravesó el aire como una marea invisible. La onda impactó directamente contra los dragones.

Durante un segundo, temí lo peor. Pero entonces ocurrió. Las enormes criaturas dejaron de rugir. Sus movimientos se detuvieron. Uno a uno… cerraron los ojos.

Un silencio profundo cayó sobre el valle. Supimos en ese instante que el plan estaba funcionando. Keiden estaba proyectando nuestros recuerdos en sus mentes: las memorias de cuando sus espíritus habitaban en nosotros.

La onda de energía también alcanzó a Aelyndra. La majestuosa dragona dorada cerró lentamente los ojos, permitiendo que los recuerdos la envolvieran por completo. Todos los dragones permanecieron inmóviles, suspendidos entre el presente y el pasado que estaban recuperando.

Después de un rato, la poción de Hinty comenzó a perder su efecto. Sentí cómo la energía que recorría mi cuerpo empezaba a disminuir poco a poco, como una marea que se retira después de haber golpeado con fuerza la costa. El poder que fluía a través de mí regresó lentamente a su estado normal. Los ojos de Keiden dejaron de brillar. Al mismo tiempo, nosotros dejamos de enviarle nuestro poder. El aire quedó en silencio.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.